El economista Ángel de la Fuente
La F
undación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) ha publicado la actualización de las cuentas de la
Seguridad Social Ampliada (SSA). Esta revisión incluye la liquidación de los Presupuestos del Estado y de la Seguridad Social de 2024 y ofrece, además, una estimación para 2025. El análisis de los datos deja una conclusión clara: el
gasto público en asistencia sanitaria y en prestaciones por incapacidad mantiene una tendencia al alza. El gasto sanitario y de protección social de la Seguridad Social volvió a crecer en 2024, intensificando la presión sobre las cuentas públicas. Así lo recoge el informe
Las cuentas de la Seguridad Social Ampliada. En el ámbito sanitario, el gasto del
Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa) aumentó un 8,22 por ciento.
Cómo afecta la atención sanitaria al gasto público
Por su parte, el economista de Fedea, Ángel de la Fuente, advierte de que, de mantenerse esta tendencia, el
equilibrio financiero de la Seguridad Social podría verse comprometido. Por eso, insta a prestar una especial atención a la evolución del gasto para
asegurar su sostenibilidad a medio plazo.
El desglose de los gastos no financieros de la Seguridad Social en 2024 confirma quelas partidas relacionadas con la sanidad y las
bajas laborales están teniendo cada vez una mayor presencia en el gasto público. El gasto en la asistencia sanitaria gestionado a través del
Ingesa aumentó un 8,22 por ciento respecto al año anterior, hasta situarse en
375 millones de euros. También se incrementaron las prestaciones sanitarias a cargo de las mutuas colaboradoras con la Seguridad Social, responsables de la atención por accidentes de trabajo y enfermedades profesionales. En este caso, el gasto creció un 2,30 por ciento, hasta alcanzar los
1.558 millones de euros.
A estas cifras se añade la evolución de la incapacidad temporal, una de las partidas más dinámicas del sistema. El informe destaca un “fuerte tirón” del gasto en bajas laborales, que se elevó un 13,4 por ciento en términos nominales durante 2024. Además de la asistencia puramente médica, el sistema de protección sanitaria y social refleja un incremento del 7,42 por ciento en el gasto destinado a
dependencia y servicios sociales, lo que supuso un desembolso de 4.008 millones de euros en 2024.
Proyecciones del gasto para 2025
Los datos provisionales para 2025, elaborados a partir de la ejecución presupuestaria hasta el mes de noviembre, apuntan a que la presión sobre la
Seguridad Social seguirá en aumento. Las estimaciones de Fedea indican que las denominadas “otras prestaciones contributivas”, una partida que concentra buena parte del gasto en incapacidad temporal, podrían cerrar el ejercicio con un incremento adicional de 2
.509 millones de euros.
Este repunte del gasto se produce en un contexto de deterioro del equilibrio financiero del sistema. El déficit básico de la Seguridad Social, la diferencia entre los ingresos propios y el conjunto de los gastos, ha superado ya el máximo excepcional alcanzado durante la pandemia del
Covid-19. Al cierre de 2024, este desequilibrio se situaba en el 4,25 por ciento del producto interior bruto (PIB).
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