Médicos y enfermeros lamentan la carga de trabajo en el primer verano sin alerta sanitaria y con el turismo en auge

Antonio de la Cruz, Inmaculada Herrera y Fernando Lara analizan el desgaste de los sanitarios en verano
Antonio de la Cruz, Inmaculada Herrera y Fernando Lara.


22 ago. 2023 17:00H
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Los profesionales sanitarios lo tienen claro: en este primer verano sin alerta sanitaria por coronavirus tras el estallido de la pandemia, la mayor afluencia de turistas y el déficit de personal se conjugan para dificultar la labor de médicos y enfermeros, sobre todo en los centros de salud y hospitales de costa, donde el turismo crece exponencialmente en España durante los meses de verano. En julio, los hoteles españoles acogieron a 11,51 millones de turistas, un 4,7 por ciento más que en el mismo mes de 2022, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Además, la ocupación media hotelera se sitúa este año cerca del cien por cien, con niveles similares a los de 2019, año inmediatamente anterior a la pandemia. Todo ello, según Antonio de la Cruz, delegado del Sindicato Médico de Málaga en la Costa del Sol, está provocando que “la sobrecarga de trabajo” sea “intensa”.

“La afluencia de pacientes este año está siendo enorme, más aún teniendo en cuenta que seguimos con problemas organizativos en cuanto a falta de equipos, infraestructuras y personal, con compañeros que tienen que suplirse unos a otros por vacaciones”, afirma De la Cruz, y en ello coincide Inmaculada Herrera, enfermera de Urgencias en el Hospital Quirón de Campo de Gibraltar (Cádiz): “Hay masificación de pacientes, la mayoría gente de fuera que está de vacaciones, y nos faltan camas”. Cabe destacar que, en julio, el informe elaborado por el Ministerio de Sanidad en el que se actualizaba el Catálogo Nacional de Hospitales reflejó un incremento de las camas hospitalarias disponibles en 2022, aunque, eso sí, el crecimiento sólo se produjo en el sector privado, con un 1,8 por ciento más de capacidad que en 2021. Por el contrario, las comunidades autónomas han cerrado en el último año 801 plazas en sus centros dependientes.

Fernando Lara, enfermero de la unidad de Hemodiálisis del Hospital de Torrecárdenas, en Almería capital, llama la atención sobre el otro gran hándicap que sufren los profesionales sanitarios durante este verano: la falta de personal. “Es verdad que la afluencia de pacientes críticos es mucho menor con respecto al año pasado, pero, aun así, la carga de trabajo sigue siendo la misma porque, en cuanto la pandemia empezó a remitir, se comenzó a contratar a menos gente, y ahora estamos menos profesionales que en años anteriores”, asevera.

De la Cruz explica que, en el caso del Distrito Sanitario de Atención Primaria Costa del Sol, las carencias de personal e infraestructuras es crónico: “Por un lado, estamos inmersos en un proceso de movilización de titulares y de personal del Sistema Andaluz de Salud, que dificulta las cosas desde el punto de vista organizativo. El déficit de personal dura todo el año y no se contratan sustitutos”. A ello hay que sumar, según agrega, que hay “zonas especialmente saturadas” como Mijas y Fuengirola, que no cuentan con Centros Hospitalarios de Alta Resolución ni con ningún servicio de apoyo. “Eso conlleva que la gente acude más a las Urgencias, y a los residentes habituales se unen ahora los turistas tanto extranjeros como nacionales que están aquí de vacaciones”, señala.

Los aplausos del confinamiento caen en el olvido


Durante la primera etapa del confinamiento para atajar el avance de la pandemia, con los hospitales colapsados ante la emergencia sanitaria, se popularizó la costumbre de salir al balcón todos los días a las ocho de la tarde, con puntualidad británica, para aplaudir y reconocer la labor de los médicos y enfermeros que estaban al pie del cañón. Algo más de tres años después, aquello ya se antoja lejano y parece haber caído en el olvido. “La gente ha perdido el respeto completamente a la sanidad y a cualquier sanitario. Les da igual todo lo que ha pasado antes, ya se les ha olvidado. Hemos vuelto a los años prepandemia o estamos incluso peor”, lamenta Herrera.

De la Cruz va más allá y considera que el significado de aquellos aplausos de olvidó “de forma inmediata en cuanto la gente pudo salir a la calle”. Además, resalta el hecho de que, “progresivamente”, haya ido aumentando el número de agresiones al personal sanitario desde entonces.
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