Imagen de medicamentos.
La
cirrosis hepática modifica la respuesta del organismo a los medicamentos y eleva el riesgo de complicaciones graves como hemorragias o fallo renal. En el caso de Navarra, uno de cada cuatro pacientes con esta enfermedad podría estar tomando fármacos contraindicados, según los datos disponibles. El informe
Protocolo del estudio: Evaluación de una intervención farmacéutica para el uso seguro de medicamentos en pacientes con cirrosis hepática, publicado en la
Revista Española de Salud Públlica, señala la necesidad de intervención para minimizar los riesgos asociados a los medicamentos en pacientes con cirrosis hepática.
El estudio detecta importantes riesgos en el consumo de algunos medicamentos de venta libre para estos padientes. Por ello, la intervención farmacológica se perfila como elemento clave para evitar reacciones adversas. Además, el trabajo propone la incoporacción de un sistema de
alertas en las tarjetas sanitarias de los pacientes y un
abordaje multidispinar de su tratamiento.
La evidencia científica como salvaguarda para pacientes con cirrosis hepática
Las
reacciones adversas a medicamentos suponen un importante problema de salud pública por su impacto en la atención sanitaria y en
los costes del sistema, especialmente debido al aumento de las estancias hospitalarias. Este riesgo es aún mayor en las personas con cirrosis hepática, ya que la enfermedad altera la forma en que el organismo metaboliza muchos
fármacos de uso habitual.
Entre los fármacos que pueden resultar especialmente peligrosos en estos pacientes figuran los
antiinflamatorios no esteroideos, asociados a un mayor riesgo de fallo renal y hemorragias; determinado
s inhibidores de la bomba de protones, como pantoprazol o lansoprazol;
estatinas como la atorvastatina; y las
benzodiacepinas. Muchos de estos medicamentos se emplean de forma prolongada, en ocasiones sin receta o sin una indicación clara, pese a la existencia de
alternativas terapéuticas más seguras.
En función de la
gravedad de la patología, algunos tratamientos requieren ajustes de dosis y otros están directamente contraindicados, lo que convierte el uso seguro de los medicamentos en una
prioridad asistencial. La falta de guías específicas ha llevado a algunos expertos a recopilar la evidencia disponible y consensuar recomendaciones sobre seguridad y dosificación en pacientes con cirrosis hepática. En este contexto, la intervención farmacéutica se perfila como una herramienta clave para reducir riesgos y mejorar la
seguridad del paciente.
Farmacia, eje fundamental para la prevención
El farmacéutico desempeña un
papel clave en la seguridad del tratamiento de los pacientes con cirrosis hepática, al proponer al médico ajustes de dosis, la sustitución de fármacos por alternativas más seguras o, si es necesario, su suspensión. Ahora bien, aunque el informe pone el foco en la necesidad de generar herramientas y guías, el objetivo final es claro: avanzar hacia la
implantación de alertas automáticas en la receta electrónica que adviertan al profesional sanitario cuando un medicamento pueda resultar peligroso para este tipo de pacientes.
Asimismo, el documento subraya la importancia de un abordaje multidisciplinar, basado en la colaboración entre
médicos de Familia, hepatólogos y farmacéuticos, para prevenir ingresos hospitalarios evitables y mejorar la seguridad de la farmacoterapia en pacientes con
hepatopatía crónica avanzada.
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