Vicente Matas lo ve positivo, siempre que sea voluntario, dada la situación actual o la falta de profesionales en verano

El Pacto de Toledo acerca que el médico compatibilice trabajo y jubilación
Vicente Matas.


01 nov 2020. 18.40H
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La Comisión del Pacto de Toledo del Congreso de los Diputados ha acordado esta semana una serie de recomendaciones para reformar el sistema de pensiones en España. La propuesta, a la que ha tenido acceso Redacción Médica, ha salido adelante gracias al apoyo de todos los partidos salvo Vox, que ha votado en contra, y la abstención de EH Bildu, ERC y el BNG. Una de las recomendaciones contemplada en el texto, la fórmula mixta de trabajo-pensión, está bien vista por los médicos españoles, que la consideran beneficiosa para determinados periodos de tiempo como el verano o la actual crisis sanitaria derivada de la pandemia de coronavirus Covid-19, siempre que tenga un anclaje jurídico que les proteja. 

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"Es necesario profundizar en la prolongación voluntaria de la vida laboral más allá de la edad ordinaria de jubilación. Merece una valoración positiva la mejora del régimen de compatibilidad de la pensión con los ingresos provenientes de una actividad profesional, si bien son necesarias nuevas medidas que favorezcan esta compatibilidad, sin que ello produzca menoscabo de las cuentas del sistema", detalla el documento. Hace unas semanas, el propio ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá; instaba a "facilitar fórmulas mixtas para compatibilizar la pensión con el trabajo"

Vicente Matas, vocal de la Comisión de Atención Primaria Urbana de la OMC y miembro del Sindicato Médico Andaluz explica a este medio que "la posibilidad de que algún médico pudiera recibir el 50 por ciento de la jubilación y trabajar el 50 por ciento de la jornada, por ejemplo, puede venir muy bien, sobre todo para algunas especialidades en las que se necesita". Sin embargo, hoy por hoy no es una situación establecida en los servicios sanitarios, lamenta. 

Otra opción, señala Matas, sería que "los médicos pudieran trabajar tres o cuatro meses al año, cuando al Sistema Nacional de Salud le haga más falta; y el resto del tiempo puedan cobrar su pensión y estar jubilados". De esta forma, "los médicos jubilados en su hospital o centro de salud, tendrían tiempo para viajar y descansar el resto del año, y en verano recuperarían su actividad ante la falta de sustitutos", ilustra. 

En la situación epidemiológica actual, en plena segunda ola de la crisis del coronavirus Covid-19, "hay médicos jubilados que quieren ayudar y por lo visto es difícil encajarlo para que puedan colaborar y estén protegidos legalmente", señala Matas, que cree que también sería una buena opción que se pudieran incorporar a la asistencia ante la situación epidemiológica. 

Todo ello, remarca, "es cuestión de estudiarlo porque podría aportar soluciones a los problemas actuales. Eso sí, debería ser voluntario e incentivado de alguna forma". Todo ello, centrado en las especialidades deficitarias: "Hay que dejar paso a las nuevas generaciones, no podemos permitirnos formar a miles de especialistas para que luego no trabajen".

Esperanza para los sanitarios en el borrador 


En el texto que se ha aprobado en el Congreso también se hace alusión a algunas de las reivindicaciones de los profesionales sanitarios, aunque no se "concretan", como lamenta Matas. Por ejemplo, se hace referencia a que "la relación entre las bases máximas de cotización y la pensión máxima debe guardar el necesario equilibrio entre aportaciones realizadas y prestaciones percibidas para garantizar la contributividad", algo reivindicado por los médicos.

Además, la Comisión considera que debe reforzarse "la regulación del contrato de relevo y la jubilación parcial", una cuestión defendida enérgicamente porlos sindicatos sanitarios. Además, el documento recuerda que "el ordenamiento vigente contempla la posibilidad de adelantar la edad de jubilación a algunos colectivos de trabajadores y trabajadoras que realizan actividades caracterizadas por la especial penosidad, peligrosidad o insalubridad, y que acusen elevados índices de morbilidad o mortalidad, con la contrapartida de asumir una cotización adicional a lo largo de su carrera profesional".

En este sentido, afirma que "la experiencia acumulada desde su aprobación, pone de manifiesto la necesidad de mejorar el marco normativo para favorecer la identificación de estos colectivos, de forma que se cumpla con la función de proteger a quienes sufran por tales circunstancias consecuencias negativas en su salud y/o vean reducida su esperanza de vida". Esta revisión de los colectivos también puede beneficiar a los profesionales sanitarios.

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