Los límites del espumillón: claves para no pasarte decorando el hospital

Los adornos en estas fechas favorecen la humanización, pero tienen unos límites, explica la vicesecretaria de Amyts

Decoración navideña en el Hospital Costa del Sol de Málaga.
Los límites del espumillón: claves para no pasarte decorando el hospital
dom 29 diciembre 2019. 12.30H
En Navidad las calles se llenan de luces y decoración, algo que también llega a los interiores. Cuando estos lugares son hospitales, y aunque el cuidado de los pacientes no está reñido con  tener una ambientación muy navideña, la decoración tiene unos límites. Se trata de “los del sentido común”, explica a Redacción Médica la cirujana y vicesecretaria de la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (Amyts), Ángela Hernández.

La médico manifiesta que es positiva la decoración navideña en el hospital: “Pasar las Navidades como si las fiestas no sucediesen o como si no cambiase el año no sería humanizador ni para pacientes ni para los profesionales sanitarios”. Si bien, tiene que tener límites razonables, “que no altere a la asistencia ni se convierta en una carga adicional a la sobrecarga asistencial que ya de por sí, por desgracia, se sufre en estas fechas”. 

"Pasar las Navidades como si no sucediesen no sería humanizador"




Hernández señala que hay iniciativas navideñas muy adecuadas como la del Hospital Puerta de Hierro, en la que el Servicio de Traumatología hace un villancico tradicional. “Es una tradición muy bonita que los profesionales hacen fuera de su tiempo de trabajo y es de esas iniciativas navideñas entrañables y que crean equipo”.

Pero, ¿qué sería lo excesivo? La cirujana cree que, aunque depende del ambiente de cada Servicio, “es un tema de sentido común”. “Por ejemplo, en un hospital sobrecargado, que de repente llegue la Gerencia y les diga a los profesionales que hay que humanizar. Pues no me digas que sonría a los pacientes, dame un número de pacientes a los que pueda atender”.

En cuanto a los adornos, algo excesivo sería poner espumillón en los barrotes de las camas, “eso ya sería pasarse”; pero un árbol de Navidad en el pasillo “está bien”. “Hay que valorar los pros, los contras y ver si alguien que se siente mal o lo que sea que no le gustan estas fiestas, pues en esa habitación no poner nada. Eso sería lo lógico. Son de esas cosas que se quedan a la espontaneidad de los trabajadores”, añade.


“No puede ser impuesto por la Gerencia”


Ángela Hernández insiste en que una decoración navideña en el hospital sería “excesiva y no apropiada si fuese impuesta” por la Gerencia.  “Tiene que ser algo que salga de los propios profesionales del Servicio, que no sea algo impuesto. No funcionaría para nada que desde arriba se tratara de imponer una celebración de Navidad”, apunta.


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