Así lo advierte el Defensor del Pueblo, quien ha hecho balance en el Congreso del trabajo realizado en 2020

Listas de espera y precariedad en AP, "carencias" del SNS tras el Covid-19
El Defensor del Pueblo, Francisco Fernández Marugán.


23 sep 2021. 11.25H
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El Defensor del Pueblo, Francisco Fernández Marugán, ha comparecido este jueves en el Pleno del Congreso de los Diputados para hacer un balance del trabajo realizado en 2020.  En un año marcado por la pandemia del Covid-19, la Institución que preside incrementó sus actuaciones un 40,5 por ciento. Según ha destacado el Defensor, la irrupción de la pandemia supuso un desafío sin precedentes y agudizó las carencias que venía arrastrando el Sistema Nacional de Salud (SNS) y sobre las que la Institución lleva advirtiendo desde hace varios años.

Entre dichas debilidades, Fernández Marugán ha destacado las “listas de espera demasiado largas, la fragilidad de los servicios de urgencia hospitalaria, la escasez de profesionales sanitarios, la precariedad en la Atención Primaria, los problemas en la atención hospitalaria y los insuficientes recursos en salud mental”.

Por ello, ha abogado por “invertir más en medios materiales y humanos garantizando siempre la cohesión territorial” y “priorizar los elementos del sistema más vulnerables en esta crisis: atención primaria, salud pública y salud mental”. 

El Defensor también ve necesario impulsar los servicios de prevención en materia de salud, crear una agencia estatal de salud pública independiente y hacer más efectivo el mecanismo de coordinación interterritorial.

Residencias


Fernández Marugán ha dedicado parte de su intervención a explicar el trabajo realizado en materia de residencias para personas mayores. Así, en los peores momentos de la pandemia, en abril de 2020, la Institución dirigió recomendaciones a las CCAA para mejorar la atención sanitaria en los centros geriátricos, la información a familiares y la protección de los derechos de los residentes.

Posteriormente, y fruto de sus actuaciones, y tras el estudio y análisis conjunto de quejas, la información oficial recibida y la evolución de la pandemia, el Defensor elaboró unas conclusiones que fueron publicadas en noviembre de 2020.

Para el Defensor, es necesario que las administraciones competentes mejoren la recopilación de datos y que elaboren estadísticas oficiales actualizadas sobre los recursos de atención residencial. En este sentido, ha celebrado la publicación por parte del Instituto Nacional de Estadística (INE) de un censo completo y exhaustivo de los centros residenciales desde enero de 2021.

Otra de las conclusiones es que la asistencia sanitaria, bien en hospitales o en los propios centros residenciales no llegó a tiempo, lo que demuestra que “es preciso reforzar la coordinación de los centros residenciales con los servicios autonómicos de salud para mejorar el acceso a la atención médica”.

Por último, Fernández Marugán ha resaltado que también falló la propia organización de las residencias “poniéndose de relieve los problemas estructurales del modelo de atención a los mayores, en manos mayoritariamente de entidades privadas”. “Se llegó a la emergencia sin planes eficaces de contingencia, con plantillas muy ajustadas y con infraestructuras y recursos materiales básicos y en muchos casos insuficientes”, ha apuntado.

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