Tedros Adhanom, presidente de la OMS. (Foto de Europa Press)
La
digitalización atraviesa los sistemas sanitarios de todo el mundo. Los cambios avanzan muy rápidamente y, sobre ellos, se alza una clara promesa: la de mejorar la atención y los resultados en salud de la población. Sin embargo, la
Organización Mundial de la Salud (OMS) a través del informe
Equidad en la regulación, implementación y evaluación de la salud digital: revisión exploratoria, advierte ahora de la necesidad de revisar las
infraestructuras tecnológicas para evitar posibles inequidades derivadas de sesgos y factores de los propios sistemas.
Para ello, insta a estandarizar métricas,
reforzar la alfabetización digital, mejorar la gobernanza e impulsar mecanismos de reembolso que incentiven a generar herramientas que beneficien también a los más vulnerables.
La inequidad en salud, el reto de la digitalización
Tal y como remarca el organimo en el citado texto, la
equidad gana peso en el ámbito de la salud digital, pero su integración en la práctica sigue siendo irregular. Esto no depende únicamente de la herramienta tecnológica, sino que se sustenta tanto en componentes técnicos como en factores sociales. Así, el acceso a la tecnología, las
competencias digitales y la implicación de los usuarios tiene un peso muy importante en este sentido.
Los marcos regulatorios actuales, centrados en la seguridad, la
privacidad y el rendimiento, todavía no incluyen mecanismos obligatorios que aseguren la inclusión de poblaciones más vulnerables ni la adaptación a entornos con menos recursos. Así, la falta de
representación de grupos marginados en los conjuntos de datos con los que se entrenan los sistemas de
Inteligencia Artificial está dando lugar a
herramientas sesgadas, que no responden de forma equitativa a las necesidades de toda la población.
Ante este escenario, en este informe la OMS insite en introducir de forma urgent
e cambios regulatorios y estratégicos que permitan corregir estos sesgos y reforzar la equidad en el desarrollo de la
salud digital. El organismo defiende un enfoque de “equidad por diseño”, que integre este principio en todas las fases del ciclo de vida de las tecnologías sanitarias,
desde su concepción hasta su evaluación.
¿Cómo mejorar la equidad en salud digital?
Así, ante el impacto limitado de las políticas de equidad, la OMS subraya la necesidad de una
gobernanza más participativa, en la que las comunidades tengan voz en la gestión de sus propios datos para reforzar la confianza en el sistema. Al mismo tiempo, insiste en mantener
alternativas no digitales que garanticen el acceso universal a los servicios sanitarios.
Además, se identifican
cuatro áreas prioritarias de acción. La primera es la
estandarización, con una definición común de los ámbitos de equidad y la creación de métricas compartidas que permitan medirla. La segunda es la
gobernanza, reforzando la rendición de cuentas tras la implantación de las tecnologías, con auditorías obligatorias de sesgos. La tercera es la
finaciación, mediante mecanismos de reembolso que incentiven a los desarrolladores a demostrar el impacto de sus soluciones en poblaciones vulnerables. Y la cuarta es la
capacitación, que incluye la alfabetización digital no solo de los pacientes, sino también de los profesionales sanitarios, lo que implica la formación en sensibilidad cultura
l y ética de los datos.
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