Esto se debe al aumento en el consumo de fármacos, que representa un 0,51 por ciento del PIB

El consumo de fármacos por soledad no deseada supone un 0,51% del PIB
La medicalización de la soledad supone un 0,51% del PIB en España.


11 abr. 2024 7:00H
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El problema de la soledad no deseada está pasando factura al Estado de Bienestar en España. Según datos de la Revista Española de Salud Pública (RESP), el Sistema Nacional de Salud está experimentando una sobrecarga que llega de la mano de las personas que experimentan en esta situación y que supone un aumento en la asistencia sanitaria. Eso produce, a su vez, que el consumo de fármacos se eleve, lo que representa un coste anual de 6.101 millones de euros.

Tal y como explica el informe publicado por la RESP, y titulado ‘La soledad no deseada en España: un problema para la gestión  de la Salud Pública y los cuidados familiares’, el consumo de medicamentos por soledad no deseada (SND) equivale, en la actualidad, a un 0,51 por ciento del PIB nacional. Como consecuencia de este problema, la productividad anual también se ve afectada, y supone para el Estado una pérdida de más de 8.000 millones de euros.

Este escenario provoca un aumento en los cuidados de larga duración y, a su vez, en las solicitudes a través de la Ley de Dependencia, lo que genera un desafío económico insostenible a largo plazo para el Estado de bienestar.


La soledad no deseada y su influencia en el SNS


El problema de la soledad no deseada llega a España - y en concreto al SNS -, según la RESP, de la mano de los avances de la medicina y la farmacología, que, unidos a los bajos índices de natalidad y los avances tecnólogos, han originado un envejecimiento poblacional “sin precedentes”, una situación que se extiende también al resto de países europeos.

Por consiguiente, esta circunstancia lleva aparejada un incremento de personas mayores en situación de dependencia. Esto hace que se presenten desafíos dentro del sistema sanitario, como pueden ser el aumento de las enfermedades crónicas y los estadios paliativos, o la gestión del cuidado informal, el coste económico del cuidado formal y la soledad no deseada, entre otras.

Hoy día se estima que en nuestro país un 13,4 por ciento de las personas sufren SND. Además, quienes la padecen llevan aproximadamente seis años en dicha situación y el 22,9 por ciento de ellos experimenta este sentimiento de soledad durante todo el día. Asimismo, en el conjunto de Europa alrededor de treinta millones de personas se sienten solas con frecuencia, según los datos de la RESP.


Necesidad de respuestas sociosanitarias


Según la RESP, este escenario demanda la creación de “nuevas respuestas sociosanitarias” que sean conciliadoras sobre la SND, para que el peso del cuidado deje de recaer sobre la familia y gane protagonismo “el tercer sector”, en el que enmarca a las entidades privadas, al voluntariado y a asociaciones sin ánimo de lucro.

“Se hace  necesaria  la  intervención  biopsicosocial  desde  el  Modelo  Share  o  el  Modelo  de  Atención Centrado en la Persona, en el que se tengan  en  cuenta,  desde  un  paradigma  sistémico, los principios de la bioética y, por ende, los propios intereses de esta”, detalla la RESP.

Junto a esto, el documento señala que la soledad no deseada se presenta como “un reto para nuestro sistema protección social”, en el que enmarca a la sanidad y a los servicios sociales. Además, tal y como detalla, las políticas públicas deben “obligar” a la medicina clínica y social a “minimizar las consecuencias del problema” y a promover acciones “que contribuyan al sostenimiento del mismo”. Según sentencian, la magnitud de la SND “podría ser interpretada como un problema de Salud Pública”.
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