Un estudio británico apunta a que así se producen más anticuerpos capaces de neutralizar la variante Delta del Covid-19

Espaciar a 56 días la segunda dosis de Pfizer genera más protección


24 jul 2021. 12.35H
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Un intervalo de 56 días, en lugar de los 21 actuales, entre la primera y la segunda dosis de la vacuna contra el Covid-19 de Pfizer y BioNTech es un “punto óptimo” para aumentar la protección contra la variante Delta del Covid-19.  Así lo aseguran investigadores del Reino Unido, en un nuevo estudio financiado por el Departamento de Salud y Atención Social (DHSC). 

Según los resultados publicados en la agencia de noticias nacional de Reino Unido PA Media, los investigadores concluyeron que en comparación con uno de cuatro semanas, un intervalo de 10 semanas entre las dosis produce niveles más altos de anticuerpos. Así como una mayor proporción de un grupo de células que combaten la infección en el organismo conocidas como células T auxiliares.

Para el ensayo, los investigadores reclutaron a 503 trabajadores sanitarios, el 44 por ciento (223) de los cuales habían tenido previamente Covid-19, y estudiaron las respuestas inmunitarias generadas por la vacuna de Pfizer. Comprobaron que tanto los intervalos cortos (de tres a cuatro semanas) como los largos (de 10 semanas) de la vacuna de Pfizer generaban fuertes respuestas inmunitarias de anticuerpos y células T.

Pero la pauta más larga dio lugar a mayores niveles de anticuerpos y a una mayor proporción de células T auxiliares, lo que, según los investigadores, favorece la memoria inmunitaria. Los científicos observaron que, tras la segunda dosis, un intervalo más amplio también dio lugar a mayores niveles de anticuerpos neutralizantes contra la variante delta y todas las demás variantes preocupantes. Pero en este caso, los niveles de anticuerpos disminuyeron entre la primera y la segunda dosis, dejando a los receptores vulnerables frente la variante delta después de una inyección.

Los investigadores dicen que puede haber excepciones en las que sea necesario acortar la pauta de ocho a cuatro semanas, como en el caso de quienes vayan a someterse a tratamientos que puedan afectar al sistema inmunitario, como el cáncer o el trasplante de órganos. "Yo diría entonces que deberían vacunarse lo antes posible", dice el doctor Lance Turtle, de la Universidad de Liverpool, especializado en estudios de células T.

¿Por qué se recomendó inicialmente 12 semanas entre dosis?


Al comienzo de la segunda ola de la pandemia de Covid-19, el Comité Conjunto de Vacunación e Inmunización (JCVI) británico tomó la decisión de recomendar un intervalo de 12 semanas entre dos dosis para las dos vacunas disponibles en ese momento: Pfizer y Oxford/AstraZeneca. Esto ocurrió en un momento en el que las vacunas escaseaban y las investigaciones preliminares sugerían que ampliar el intervalo de las cuatro semanas recomendadas por el fabricante a 12 aumentaba la respuesta inmunitaria. Pero la directriz se cambió en mayo a ocho semanas, a medida que los casos asociados a la variante delta seguían aumentando en Reino Unido.

"La recomendación inicial del JCVI era de 12 semanas y se basaba en el conocimiento de otras vacunas, de que, a menudo, un intervalo más largo entre las dosis brinda al sistema inmunitario la oportunidad de dar la máxima respuesta", dice la profesora Susanna Duanchie, de la Universidad de Oxford, investigadora del estudio. "La decisión de hacerlo a ocho semanas es verdaderamente un equilibrio entre todos los aspectos relevantes, los pros y los contras. Dos dosis es mejor que una en general. También hay que equilibrar otros factores,  como el suministro de vacunas, el deseo de reabrir, etc.".

"Ocho semanas es lo ideal para mí, porque la gente quiere ponerse las dos dosis y hay mucha Delta en este momento", dice Duanchie. "Desgraciadamente, no me parece que este virus vaya a desaparecer, así que hay que equilibrarlo con la mejor protección posible".

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