Confían en que este sistema sea más manejable para la ciudadanía pese a que los umbrales son menores a los de Europa

Coronavirus: los médicos tildan de "laxos" los niveles de riesgo en España
Mapa de incidencia acumulada del ECDC


16 oct. 2020 16:00H
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Cuatro son los niveles que definirán el nivel de riesgo y las restricciones a llevar a cabo en España frente al Covid-19, según el nuevo Plan de respuesta temprana acordado por el Ministerio de Sanidad. Este proyecto permitirá establecer las medidas mínimas que deberán aplicar las diferentes comunidades autónomas en base a indicadores epidemiológicos y la capacidad asistencial. Según estos indicadores, cada región se verá clasificada en un nivel 1- bajo-, nivel 2 -medio-, nivel 3 -alto- o nivel 4 -extremo-.

Este sistema responde a una reclamación global en la homogeneización de criterios, según explican Rafael Ortí, presidente de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene (Sempsph) y Fernando José García López, epidemiólogo y miembro de la Junta Directiva de la Asociación Madrileña de Salud Pública a Redacción Médica. Ambos coinciden en que se trata de una medida útil para que la ciudadanía "sepa a qué atenerse", evitando a su vez, "batallas políticas" que distraigan "de lo verdaderamente fundamental". Sin embargo, "las reglas del juego" llegan mal y tarde.

En opinión de Ortí, de hecho, no serían necesarias posiblemente si existieran estructuras de Salud Pública, suficientemente dotadas en formación, conocimiento y recursos, para "responder a la situación de cada ámbito geográfico". "De alguna manera estamos cuestionando la ausencia de capacitación de los servicios sanitarios públicos y sus decisiones como válidas para todos". 

Además, el umbral establecido para el nivel extremo -250 casos por 100.000 habitantes- puede llegar a ser demasiado "laxo", según García López en comparación con los parámetros que manejan otros países o incluso el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades -ECDC por sus siglas en inglés- en cuanto a evaluación de riesgo. 

Semáforo epidemiológico inglés


Reino Unido se ha adelantado a España al anunciar, hace unos días, la creación de un modelo basado en un mapa de colores que determinaría el nivel de riesgo presente: 'medio' para una incidencia de 100 casos por cada 100.000 habitantes, alto cuando se superara esta cifra y "muy alto" si se comprueba la ineficacia de las medidas adoptadas en el segundo escenario.

El gobierno británico iba también un paso por delante de las autoridades españolas al definir, desde el principio, las restricciones aparejadas a los colores de este semáforo epidemiológico, como por ejemplo, reuniones de hasta 6 personas y cierre de la hostelería a las 22 horas en un primer nivel, restricción de encuentros a personas convivientes en el segundo y la clausura completa de bares y restaurantes en el nivel más alto.  

Profesionales como Ignacio Rossell, experto en Medicina Preventiva y Salud Pública, ven este modelo interesante sobre todo por su "simplicidad". "Eso es clave para la aceptación y el cumplimiento. A veces en España parece que hace falta un manual de instrucciones para cada sitio (y con diferentes CCAA)", asegura a Redacción Médica.

Por su parte, García López cree que es necesario establecer los criterios que determinarán el cambio de un nivel a otro así y dotarlos de cierta flexibilidad dependiendo de las características de cada comunidad autónoma. Igual de importante, asegura, es averiguar el origen de los contagios para centrar las medidas en el ámbito adecuado: laboral, familiar, ocio, etc. Para ello es necesario contar con un "buen sistema de rastreo de contactos" y tener un "conocimiento exacto de las fuentes" de cara a implementar los procedimientos adecuados.

Datos exactos de Covid-19 en cada comunidad autónoma


Algunos municipios y regiones de España, muestran en estos momentos una incidencia mucho mayor a la de Liverpool- con una tasa de 600 contagios por 100.000 habitantes en 14 días -donde ya se han aplicado ciertas restricciones. Países como Alemania, con una incidencia muy por debajo a la de España, también han tomado medidas similares para frenar la pandemia.

¿Por qué la 'hoja de ruta' de España es diferente? En opinión de Rossell, nuestro país padece el síndrome de la rana en agua caliente. "Estamos tolerando niveles muy altos porque han ido subiendo y nos estamos 'acostumbrando' a ellos… hasta que la temperatura hierve", explica. En zonas como Madrid, de hecho, García López opina que se debería haber actuado mucho antes, para poder volver a escenarios como el que se estableció tras el estado de alarma nacional.

Las cifras que delimitan cada nivel de riesgo suponen también un problema añadido, según Ortí, al no ser "objetivas" y estar "basadas en una información y unos datos que probablemente son alterables". "El tener una evidencia científica que homogenice está bien pero yo dudo que estos criterios se basen en la ciencia puesto que habrá diferencias entre países y habrá que adecuarlos constantemente", detalla.

Para el experto, no se trata "solo de poner unos niveles sino también garantizar la calidad de la información". En este sentido, insiste en la transparencia de los datos proporcionados por las comunidades autónomas. "No estamos dando toda la información en el momento. Cuando se hace una PCR, deberíamos volcar esa información en la página correspondiente y al momento tendría que estar registrado en todas las webs institucionales y autonómicas". Este proceso, detalla, permitiría que todo el mundo "que deba tomar decisiones tanto a nivel de Salud Pública como a nivel asistencial, tenga información y evidencias disponibles que le permitan trabajar lo mejor posible."  

Umbrales europeos vs. umbrales españoles 


Los expertos ven con buenos ojos que países como Reino Unido y España unifiquen este tipo de criterios, de la misma forma que lo está haciendo Europa en cuanto a movilidad de viajeros y cuarentenas. Para ello la Unión Europea ha creado un semáforo epidemiológico, similar al que pretende implantar Reino Unido, que determina el nivel de riesgo de Covid-19 en cada zona y que recomienda utilizar a la hora de unificar los criterios de los Veintisiete. Este será actualizado y supervisado por el ECDC.

De esta forma, los viajeros que procedan de un país en "verde" no encontrarán restricciones en su destino. Aquellos cuyo país de origen esté calificado como "naranja" o "rojo" podrían estar obligados a realizar cuarentenas a su llegada o someterse a pruebas diagnósticas. Para que el semáforo esté en verde, el país debe tener una incidencia acumulada no superior a 25 casos por cada 100.000 en los últimos 14 días y una positividad menor o igual al 4 por ciento. Esto significa que España estaría en nivel rojo al tener más de 50 casos por 100.000 habitantes. De hecho, esta tasa, según el nuevo documento publicado por Sanidad, se consideraría un nivel bajo de riesgo en nuestro país. 

Esto demuestra que cada país se mueve en ratios diferentes. Mientras que en España se llegaría a un nivel extremo con 250 casos por 100.000 habitantes, en Alemania basta una incidencia acumulada de entre 70 y 100 contagios por 100.000 habitantes para plantear medidas de confinamiento.

El umbral mínimo del país germano es similar al establecido por el Centro de Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades, que establece un límite de 60 casos por 100.000 habitantes. Eso, unido a un aumento sostenido de las tasas de notificación durante 7 días, una positividad igual o superior al 3 por ciento o una tasa de mortalidad igual o superior a 10 muertos por millón de habitantes en las últimas semanas es motivo para decretar medidas drásticas. 

Para Ortí, estos son los umbrales que deben tomarse como referencia y no superarse "si queremos hacer una contención de la epidemia y que no haya transmisión comunitaria". "Hemos llegado a una situación en la que si no hay medidas que reduzcan la interacción social no podremos bajar de una forma sustancial las cifras", añade García.

Pone como ejemplo el cierre de bares y restaurantes en Cataluña. "Puede tener un perjuicio económico y ahí es donde deben intervenir las autoridades para compensarles lo que supone el cierre. Pero si lo vemos desde una perspectiva de Salud Pública esas dos semanas pueden ser suficientes para reducir los contactos". 

En cuanto al confinamiento perimetral, Rossell explica que este sistema está pensado para proteger "a los de fuera" de lo que está ocurriendo "dentro" de un sitio. Sin embargo, hay que prestar también atención a lo que ocurre en el interior de la zona perimetrada a la hora de reducir las interacciones sociales, evitar espacios cerrados, protegerse con mascarilla, ventilar, lavarse las manos....

En Madrid, esta medida, por contra, resulta "insuficiente" para "cortar las cadenas de transmisión" y debería complementarse con otras como el teletrabajo, el cierre de la hostelería o el contacto entre personas no convivientes, defiende García López. Igual de importante, a nivel general, es la vigilancia en el cumplimiento de estas medidas. "La norma que no se vigila no existe", sentencia Rossell. 







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