El número de trabajadores en la sanidad mayores de 50 ha pasado del 19% en 1998 al 35% en 2016

CES: las jubilaciones médicas serán un problema "en las próximas décadas"
Marcos Peña, presidente del Consejo Económico y Social.


19 dic. 2018 9:10H
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El Consejo Económico y Social (CES) de España ha presentado el informe “El futuro del trabajo”.  Un análisis de la situación laboral del país que centra una de sus mayores preocupaciones en la sostenibilidad del actual sistema laboral amenazado, entre otros factores, por las jubilaciones que se prevén en determinados sectores como la sanidad.

El documento oficial resalta la necesidad de impulsar políticas de anticipación, garantía y preparación del relevo generacional de los profesionales de sectores estratégicos como la educación, la salud y los servicios sociales “pues afrontarán importantes retos de cara al futuro”.


Tres de cada cuatro alumnos de Ciencias de la Salud son mujeres


En el sector de la salud y los servicios sociales en la Unión Europea, en los que el peso de los trabajadores mayores de 50 años ha pasado del 19 por 100 en 1998 al 34,6 por 100 en 2016. “El problema de la sustitución se agrava con el hecho de que la demanda de trabajo irá en aumento por el avance del proceso de envejecimiento de la población”, explica el informe.

En este sentido, la solución que da el documento es “impulsar políticas de anticipación, garantía y preparación del relevo generacional de los profesionales de sectores estratégicos como la educación, la salud y los servicios sociales. Se trata de profesiones que afrontan importantes retos de cara al futuro”.

El estudio también remarca la clara diferenciación de género  que existe a la hora de elegir carreras de ciencias de la salud, como Medicina o Enfermería. Apunta que, aunque la igualdad en las tasas de egresados entre hombres y mujeres mejora en los niveles universitarios, persiste una importante segregación en la elección de las carreras, de modo que las mujeres representan todavía solo uno de cada cuatro nuevos estudiantes en ingeniería, manufactura y construcción, “si bien son casi tres de cada cuatro nuevos estudiantes en los campos de salud y bienestar”.

En su última edición de 2015, el Informe PISA se centró sobre todo en el rendimiento de los estudiantes en ciencias y en su actitud hacia estas disciplinas. Singapur es el país que arroja los mejores resultados, mientras que en el ámbito de la OCDE los mejor situados son Japón, Estonia, Finlandia y Canadá. Si bien cerca del 8 por 100 de los estudiantes de los países de la OCDE obtuvieron resultados excelentes en ciencias (niveles 5 y 6), cerca del 20 por 100 rinde por debajo del nivel 2, considerado el umbral básico de competencias científicas.


Según el informe PISA ellas se ven con más frecuencia como profesionales de la salud


En general, el rendimiento medio de los estudiantes en ciencias se ha mantenido prácticamente inalterado desde 2006, con la excepción de algunos países. De media, una cuarta parte de los estudiantes (25 por 100 de los chicos y 24 por 100 de las chicas) declaraban querer dedicarse a una profesión relacionada con las ciencias: ellas se ven con más frecuencia que ellos como profesionales de la salud mientras ellos aspiran más a menudo que ellas a ser informáticos, científicos o ingenieros


Automatización de la sanidad


Los estudios específicos para España, a partir de los datos de la EPA (para los años comprendidos entre 2011 y 2016) y de acuerdo con la metodología de Frey y Osborne, muestran que la probabilidad de automatización disminuye cuanto mayor es el grado de responsabilidad, el nivel educativo, la participación en actividades formativas, así como con la adopción de nuevas formas de trabajo. La automatización también parece mostrar menor nivel de incidencia en las ocupaciones relacionadas con la educación, la sanidad, los servicios sociales, la energía, las actividades científico-técnicas, así como las TIC.

Este mismo documento señala, además, que los empleos cualificados en los que hay mayor presencia de mujeres, principalmente en el ámbito de la sanidad o la educación, están menos expuestos a los efectos de la digitalización.


Repercusiones sociales


Así, en un contexto de envejecimiento de su población laboral, el informe señala que los sectores sanitarios y de servicios sociales están experimentando un elevado grado de penetración de las nuevas tecnologías, unida a la creciente demanda de servicios de cuidados derivada del envejecimiento, los cambios sociales y culturales.

Por su parte, el sector docente se enfrenta al desafío de transmitir las competencias y habilidades que despuntan como necesarias para el trabajo del futuro. "Estar en posesión de las competencias requeridas en el futuro del trabajo será determinante de las probabilidades de inclusión o exclusión laboral de las personas, así como de la capacidad de los países de competir exitosamente en el mercado global", han apuntado.


El sistema sanitario



"Se deben fortalecer las políticas de inversión en sanidad y servicios sociales"


El informe añade, por otro lado, que la limitación de la capacidad recaudatoria de los Estados plantea problemas de suficiencia de los sistemas de bienestar "para articular políticas redistributivas que atajen eficazmente la creciente desigualdad, ya sea a través del fortalecimiento de las políticas de inversión en educación, sanidad y servicios sociales, o reforzando el pilar no contributivo de los sistemas de protección social para garantizar un suelo mínimo de protección a todos los ciudadanos a lo largo de la vida".

Esto es así porque las rentas salariales se han convertido en la base fiscal fundamental de los sistemas tributarios como consecuencia de la tendencia global a la reducción, tanto legal como por la vía de la evasión y la elusión fiscal, de la fiscalidad sobre las rentas de capital y sobre la riqueza. La reducción de la importancia económica de las rentas del trabajo plantea importantes limitaciones a la capacidad recaudatoria de los sistemas impositivos en su configuración actual.

Esto plantea un problema de suficiencia de los sectores públicos y con ello, de su capacidad para articular políticas redistributivas que atajen eficazmente la creciente desigualdad, ya sea a través del fortalecimiento de las políticas de inversión en educación, sanidad y servicios sociales, o reforzando el pilar no contributivo de los sistemas de protección social para garantizar un suelo mínimo de protección a todos los ciudadanos a lo largo de la vida, en línea con las recomendaciones de la OIT
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