De media, los pacientes tienen que aguardar ya 17,5 días para ser atendidos.
Al margen del debate político que se ha generado en las últimas jornadas, los datos sobre el
absentismo laboral en España evidencian la existencia de un problema complejo que presumiblemente irá a más si no se aborda desde una perspectiva ‘poliédrica’. Porque son muchos los motivos que hay detrás del aumento de
bajas por incapacidad laboral (IT), aunque algunos pesan más que otros. Investigadores de la
Fundación Justicia Social apuntan en primer lugar a la saturación del propio sistema sanitario, en especial de la
Atención Primaria, que retrasa los tratamientos y por tanto la reincorporación de los trabajadores a sus puestos. A ello se suma la falta de coordinación institucional, así como el impacto cada vez más significativo de las llamadas
enfermedades “silenciosas”.
“El incremento sostenido de las situaciones de incapacidad temporal está generando consecuencias económicas relevantes para el sistema de Seguridad Social, para las empresas y para el conjunto de la economía”, indican
Esteban Mate y Joan Pañella, autores de este
informe sobre el absentismo en España en el que exponen que solo durante el año 2025 la incidencia mensual de los procesos de IT por contingencias comunes alcanzó un índice de 40,89 casos por cada 1.000 profesionales. Son 3,52 puntos porcentuales más que en 2023. “Estas cifras evidencian que el absentismo ya no puede analizarse como una cuestión coyuntural o meramente sectorial -enfatizan-. Nos encontramos ante un fenómeno estructural que afecta a la organización del trabajo, a la
sostenibilidad del sistema de protección social y a la competitividad de las empresas”.
Retrasos en los tratamientos por las listas de espera
Más allá de proponer la “adaptación progresiva de puestos” y el
“rediseño de tareas” para los trabajadores más envejecidos, que cada vez representan un porcentaje mayor de las plantillas, el informe pone el foco sobre el actual estado del
Sistema Nacional de Salud (SNS), “un sector donde existe una saturación y sobrecarga” que presumiblemente se agravará dado el incremento de las listas de espera. De hecho, de media los pacientes tienen que aguardar ya
17,5 días para ser atendidos, lo que supone retrasos en los tratamientos.
Los autores del informe enfatizan también las patologías predominantes en el mercado laboral, que representan nada menos que entre el 65 y el 70 por ciento de
los motivos de absentismo. En primer lugar se encuentran los
trastornos musculoesqueléticos, que se consideran la gran “causa silenciosa” y que abarcan desde dolencias en la columna vertebral hasta lumbalgias o procesos degenerativos articulares. “La relevancia de estas patologías aumenta considerablemente cuando se conecta con el envejecimiento de la población trabajadora analizado anteriormente”, indican.
El aumento de dolencias relacionadas con la salud mental (entre ellas el llamado ‘
burnout’, que de hecho afecta especialmente a los trabajadores sanitarios), así como las neoplásicas (el cáncer) se encuentran también entre las patologías que más impacto tienen en las bajas laborales.
Fragmentación institucional en la gestión de bajas
El estudio hace también un llamamiento a mejorar la
coordinación institucional entre el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), las
mutuas colaboradoras, las empresas y los propios servicios de salud públicos. La consecuencia práctica de esta fragmentación, concluyen, “es que los procesos de incapacidad temporal pueden verse afectados por problemas de coordinación, duplicidades administrativas o retrasos en la toma de decisiones”.
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