Es claramente distinta a las que han predominado en los últimos años y se divide en dos sublinajes principales

BA.3.2 tiene capacidad de esquivar la inmunidad generada por vacunas e infecciones previas
BA.3.2 tiene capacidad de esquivar la inmunidad generada por vacunas e infecciones previas.


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La nueva variante BA.3.2 del SARS-CoV-2 avanza de forma silenciosa pero sostenida en varios países, con una capacidad notable para esquivar la inmunidad generada por vacunas e infecciones previas, aunque sin evidencias, por ahora, de mayor gravedad ni de haber desplazado a otras cepas dominantes.

Identificada por primera vez en Sudáfrica el 22 de noviembre de 2024, esta variante ha sido detectada ya en al menos 23 países. Su expansión se aceleró a partir de septiembre de 2025 y, en algunos puntos de Europa como Dinamarca, Alemania y Países Bajos, llegó a representar en torno al 30 por ciento de las secuencias analizadas, sin que ello se tradujera en un incremento significativo de la incidencia respecto a temporadas anteriores.

Uno de los elementos que más preocupa a los investigadores es su perfil genético. BA.3.2 acumula entre 70 y 75 mutaciones en la proteína spike en comparación con las variantes incluidas en las vacunas de la campaña 2025–2026. Este elevado número de cambios se asocia, en estudios de laboratorio, con una menor capacidad de los anticuerpos para neutralizar el virus, lo que apunta a un posible descenso de la protección inmunitaria.

En Estados Unidos, la primera detección se produjo en junio de 2025 en un viajero procedente de Países Bajos, dentro del sistema de vigilancia en viajeros. El primer caso en un paciente no se confirmó hasta enero de 2026. Hasta mediados de febrero, se habían registrado cinco casos clínicos, además de positivos en viajeros y una presencia mucho más amplia en aguas residuales, con detecciones en 25 estados. Aun así, su prevalencia en la vigilancia genómica nacional se mantenía muy baja, en torno al 0,19 por ciento.

Desde el punto de vista evolutivo, BA.3.2 es claramente distinta de las variantes derivadas de JN.1 que han predominado en los últimos años y se divide en dos sublinajes principales. Los análisis sugieren múltiples introducciones independientes en territorio estadounidense, lo que refuerza la idea de una circulación internacional sostenida.

BA.3.2 y la esperanza pese a su escape inmunitario


Pese a su capacidad de escape inmunitario, la variante no ha logrado imponerse. En varios países europeos coexiste con otras subvariantes, con niveles de circulación que oscilan entre el 10 y el 40 por ciento. Además, algunos estudios experimentales apuntan a una menor afinidad por el receptor celular ACE2 y a una menor capacidad de entrada en células pulmonares en comparación con otras variantes, lo que podría estar limitando su expansión.

En términos clínicos, los datos siguen siendo escasos. Los primeros casos detectados en Estados Unidos incluyeron a dos pacientes hospitalizados con patologías previas y a un menor atendido de forma ambulatoria, todos ellos con evolución favorable. Por el momento, no hay evidencia que permita asociar esta variante a una mayor gravedad.

El seguimiento de BA.3.2 también ha puesto de relieve el papel de la vigilancia en aguas residuales, que permitió anticipar su circulación semanas antes de su detección en pacientes, consolidándose como una herramienta clave de alerta temprana.

En este contexto, las autoridades sanitarias subrayan que las vacunas actuales continúan ofreciendo protección frente a las variantes predominantes, pero advierten de que la capacidad de BA.3.2 para evadir la respuesta inmunitaria obliga a mantener una vigilancia genómica estrecha y a seguir evaluando su posible impacto en la salud pública.
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