La ciencia no avala los postulados en los que se basa esta terapia alternativa acuñada a finales del siglo XVIII

Por qué no funciona la homeopatía
Un preparado homeopático.


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El Ministerio de Sanidad asestó este martes un golpe a la homeopatía al constatar, en un informe elaborado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps), que no existe evidencia científica que ampare la eficacia de los preparados homeopáticos contra ninguna patología. Es más, puede suponer riesgos para la salud. El principal es el posible abandono de un tratamiento avalado por la ciencia.

¿Qué es la homeopatía?


El concepto de la homeopatía surgió a finales del siglo XVIII, cuando el médico alemán Samuel Hahnemann lo acuñó como método terapéutico. Su supuesta efectividad se basa en el llamado “principio de similitud”. Dicho de otro modo: ‘lo semejante cura a lo semejante’. Hahnemann defendía que las enfermedades pueden curarse tomando sustancias que, en una persona sana, generarían síntomas semejantes.

Así funciona (supuestamente) el mecanismo homeopático


Los preparados homeopáticos se presentan, al igual que los medicamentos convencionales, en formas farmacéuticas que facilitan su uso. Las más habituales son jarabes, soluciones orales, gránulos y glóbulos.

Para elaborarlos, la materia prima (cepa) de origen animal, vegetal o mineral se somete a una serie de diluciones y agitaciones para ‘dinamizar’ o ‘potenciar’ el producto, según la terminología propia de la homeopatía.

Las diluciones varían en función de que la enfermedad sea aguda o crónica, y también de que los síntomas sean locales, generales o de comportamiento, una terminología no avalada por la comunidad científica. En el caso de síntomas locales, se recomiendan diluciones centesimales (CH) bajas (entre 3 y 5 CH). Para los generales, se habla de diluciones medias (entre 9 y 15 CH) y para ‘síntomas de comportamiento’, diluciones altas (entre 30 y 200 CH).

La teoría de la memoria del agua


De acuerdo con los principios homeopáticos, estos preparados no tienen una acción farmacológica directa. Es el organismo el que, en teoría, reacciona contra la enfermedad usando la ‘Fuerza Vital’ como motora de la curación.

En muchas ocasiones, el preparado queda tan diluido en el agua que, al analizarlo, no se detecta rastro alguno de la sustancia original. Para poder justificar su efectividad, desde el espectro homeopático se acuñó el principio de ‘memoria del agua’. Esa teoría defiende que las moléculas del agua son capaces de conservar las propiedades curativas de los principios homeopáticos tras someterse a los procesos de dilución.

Una versión actualizada de esa idea habla de que, tras la dilución, sí que queda cierto rastro del producto original en forma de nanopartículas, que son las que, presuntamente, tienen efectos curativos.

Por qué no funciona la homeopatía


En el informe de la Aemps se destaca que nunca se han llegado a encontrar esas supuestas nanopartículas homeopáticas con los métodos que, hoy en día, son capaces de detectar y caracterizar nanopartículas.

El organismo subraya que estas teorías “no tienen ningún respaldo empírico ni científico” y define el principio de la ‘memoria del agua’ como “inverosímil”. “El concepto ‘energético’ de la homeopatía ha conducido a postulados que desafían no sólo al pensamiento científico, sino al mero pensamiento racional”, agrega.

Más allá de eso, las diluciones infinitesimales usadas en ciertos preparados homeopáticos hacen imposible asegurar una relación causa-efecto entre el producto y una mejora en salud. De hecho, una dosis de homeopatía puede no tener ni una molécula de sustancia activa. Al respecto, la Aemps es concluyente: “La posible mejoría asociada a los tratamientos homeopáticos puede explicarse por diversos factores ajenos a su efecto específico, como la evolución natural de la enfermedad o el efecto placebo”.
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