Redacción Médica
22 de julio de 2018 | Actualizado: Domingo a las 10:15
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¿Caben las reivindicaciones políticas en la consulta?

La carta de protesta en una consulta de Enfermería abre el debate sobre si este es el mejor lugar para hacer política

José Polo, vicepresidente de Semergen, y Javier Padilla, médico de Familia y miembro del área de Sanidad de Podemos.
¿Caben las reivindicaciones políticas en la consulta?
Carlos Corominas
Domingo, 17 de julio de 2016, a las 12:40
“Queremos informar de que a partir del día de hoy no se admitirán opiniones ni quejas sobre listas de espera, recortes en sanidad, sustituciones de personal, reducciones de plantilla o cualquier otro problema de índole política relacionada con la sanidad pública”. De esta manera, arrancaba una carta que supuestamente se había colgado en una consulta de Enfermería y que no tardó en hacerse viral por la conclusión que arrojaba: “Esto es una consulta de Enfermería, no es un consultorio, ni un confesionario, ni un lugar para quejarse de la pésima situación del sistema sanitario. El momento para mostrar el descontento o cambiar fue el pasado 26 de junio de 2016”.
 
La reflexión que algunos profesionales sanitarios se hicieron a continuación en redes sociales y foros informales era si la consulta es el lugar apropiado para este tipo de reivindicaciones. “El centro de salud no debe ser un lugar para hacer campaña política”, señala José Polo, vicepresidente de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen).
 
En su opinión, en el ámbito de la consulta sí que pueden surgir comentarios entre médico y paciente, especialmente con los médicos de Familia ya que “tienen una confianza arraigada por el tiempo”. Sin embargo, él mismo recuerda que “en 21 años de profesión nunca ningún paciente me ha preguntado por el tema, ni yo me considero la persona adecuada para ofrecer consejos de este tipo”.
 
Sobre el cartel viral, Polo considera que “en los centros de salud hay una zona en la que los sindicatos pueden presentar carteles”. Y respecto a las críticas que el propio cartel denunciaba apunta: “Me parece absurdo señalar a un solo partido por las listas de espera ya que es algo que tenemos en el SNS y en las comunidades autónomas independientemente del partido que gobierne”.
 
Recetar un sindicato
 
El cartel viral “no es pertinente y es bastante inadecuado”, apunta a Redacción Médica Javier Padilla, médico de Familia y miembro del área de Sanidad de Podemos, que critica que “da una sensación de impotencia individual del profesional y traslada la responsabilidad al paciente”. Por eso considera que el cartel manda un mensaje erróneo: “¿Quiere decir que si has votado una opción distinta te callas y te aguantas?”.
 
En este sentido, Padilla considera que quien haya colgado el cartel da por hecho “que el paciente con el ejercicio de su voto legitima unas políticas de forma consciente”. De hecho, apunta a que es evidente que “los votantes del PP no quieren que haya listas de espera”.
 
Sin embargo, sí que considera que hay espacio para la acción política en la consulta, diferenciando esta de una “visión partidista y proselitista”. Poco después de aparecer el viral, Padilla publicó una entrada en el blog Médico Crítico en la que criticaba el cartel, pero marcaba algunas líneas de cómo puede estructurarse el compromiso político en la consulta, apoyadas por varios estudios sobre el tema.
 
En su opinión, esta acción en la consulta tiene como objetivo “la disminución de las desigualdades sociales”. Pone como ejemplo la atención a personas desfavorecidas “como un acto profundísimamente político” y cita una frase del patólogo del siglo XIX Rudolf Virchow: “La Medicina es una ciencia social y la política no es otra cosa que Medicina a gran escala”.
 
Desde su punto de vista, “esta visión política se trata de abrir los ojos un poco más allá”. Para ilustrarlo ofrece el ejemplo de un paciente con un cuadro de malestar emocional, trastorno del ánimo y nerviosismo provocado por estrés laboral. Para solucionarlo ofrece tres opciones: recetar un antidepresivo, decir que es puramente laboral y una tercera vía. Esta última sería mezclarlo todo y ver el cuadro médico y cómo solucionar el origen del problema.
 
“Hay veces que la receta con la que sale el paciente es el teléfono de un sindicato que le busco en internet”, apunta. Por eso, Padilla apuesta por “mirar a la comunidad a través de la mirilla de la consulta”.
 
Sin embargo, Padilla reconoce que hay que andar con cuidado de que el paciente no se sienta ofendido ya que “muchas veces únicamente viene a por el medicamento por la tradición biomédica del sistema de salud”. Apunta a “jugar con todo lo disponible para “dar respuesta a las expectativas del paciente y salga de la consulta sin la sensación de que se ha traicionado su reclamación principal”.