Redacción Médica
22 de agosto de 2018 | Actualizado: Martes a las 18:50
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Premian un nuevo proyecto que estudia en prematuros el TDAH y el autismo

La psicóloga clínica de la Fe Ana García Blanco obtiene el número uno de las ayudas 'Juan Rodés' para su investigación

El TDAH en niños prematuros se caracteriza por un predominio de déficit de atención.
Premian un nuevo proyecto que estudia en prematuros el TDAH y el autismo
Redacción
Miércoles, 14 de febrero de 2018, a las 17:50
La psicóloga clínica del Hospital La Fe Ana García Blanco ha obtenido el número uno en la convocatoria de ayudas Juan Rodés del Instituto de Salud Carlos III. Este apoyo le servirá para estudiar los factores de riesgo que pueden precipitar los trastornos del neurodesarrollo en los prematuros, como el déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y trastornos del espectro autista (TEA).

Ésta es una de las convocatorias más prestigiosas de este instituto, que está adscrito al Ministerio de Economía y Competitividad, y que se encarga de financiar, gestionar y ejecutar la investigación biomédica en España. En este caso, el Juan Rodés ayudará a García Blanco a conseguir el objetivo de su proyecto, que es estudiar los factores de riesgo que pueden precipitar los trastornos del neurodesarrollo en los prematuros.

Para eso, se necesita delimitar poblaciones de riesgo que permitan entender la complejidad de las enfermedades y las diferentes manifestaciones de un mismo trastorno. Y en caso de la población pediátrica, se observan trastornos del neurodesarrollo.

Sin embargo, las causas pueden ser muy diversas, entre ellas los eventos adversos durante el embarazo y el estrés materno asociado o la prematuridad. Hay niños prematuros que nacen con estos factores de riesgo y condiciones adversas que acaban teniendo un desarrollo normal, y otros que desarrollan TDAH o trastornos del espectro autista TEA.

El TDAH en niños prematuros se caracteriza por un predominio de déficit de atención y no tanto por hiperactividad. Además, tampoco existe una mayor prevalencia en niños que en niñas como ocurre en la población clínica de no prematuros. En cuanto al TEA, no se suelen vincular a causas genéticas. Su desarrollo y evolución guardan relación con el ambiente de la UCI neonatal, que se caracteriza por la exposición a estímulos suprafisiológicos como dolor, luz, ruido y procesos médicos y por la carencia de estímulos fisiológicos, como el contacto parental y lactancia al pecho.