"La anterior Estrategia de Salud Mental fue un ejemplo de pluralidad"

Uno de sus coordinadores científicos, Francisco Ferre, pide que la actual evite caer en "vaguedades y tópicos"

Francisco Ferre, jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Gregorio Marañón.
"La anterior Estrategia de Salud Mental fue un ejemplo de pluralidad"
jue 22 agosto 2019. 14.10H
La Salud  Mental española se encuentra en un momento crucial, con el Ministerio de Sanidad trabajando en una nueva estrategia nacional. De todo lo que supone un proceso de esas características sabe mucho Francisco Ferre, jefe del Servicio de Psiquiatría de Adultos del Instituto de Psiquiatría y Salud Mental del Hospital Gregorio Marañón de Madrid y coordinador científico del proyecto anterior. Ferre, que destaca la "pluralidad" de un proyecto del que destacaba su capacidad para adelantarse a problemas como la adicción a las nuevas tecnologías en los jóvenes, analiza su contenido a la vez que valora el nuevo proyecto, al que pide que huya de "vaguedades y tópicos".

Los trabajos de la Estrategia de Salud Mental 2015-2019 de la que usted fue uno de los coordinadores empezaron hace seis años. ¿Qué recuerda de su puesta en marcha?

Así es. Recuerdo que Carlos Mur, Enrique Echeburúa y yo llegamos con una enorme ilusión por conseguir dos objetivos: que la estrategia se difundiera de forma masiva y no quedara olvidada en un cajón como las anteriores; y que fuera concreta en sus propuestas para llegar a problemas reales de los pacientes y profesionales.

Para su elaboración contó con la mayor participación de profesionales que jamás había tenido una estrategia de este tipo, con más de 100 profesionales sin contar los representantes de sociedades científicas y asociaciones de usuarios y familias. ¿Cómo manejaron esta 'multitud', que seguramente tenía criterios distintos?

Sí así es. El trabajo de la estrategia, que se extendió desde la segunda mitad de 2013 hasta finales de 2015 aproximadamente, fue un ejemplo de pluralidad. Se pidió a cada CCAA que designara los profesionales de la Salud Mental que estimaran oportunos y a través de los coordinadores de los grupos de trabajo también quedó abierta la participación a cuantos profesionales estuvieran interesados y, lógicamente, tuvieran cierta experticia y conocimiento sobre el tema.


"Dirigimos el trabajo en varias direcciones asistenciales críticas y otras a las que nos anticipamos"


Se ha referido usted a los grupos de trabajo. ¿Cuántos fueron y qué temas abordaron?

En el Comité Institucional, que era como un interterritorial de la Salud Mental integrado por los responsables de cada CCAA, y en el Comité Técnico de sociedades científicas y asociaciones de usuarios y familiares, se aprobó que los temas a desarrollar fueran concretos y detallados. Un total de 14 que incluían: abordaje y prevención del suicidio; lucha contra el estigma y la discriminación de personas que sufren trastornos mentales; patología dual; relación entre Enfermería y Salud Mental; impacto de las catástrofes sobre la Salud Mental; detección en Atención Primaria del Trastorno de Déficit de Atención por Hiperactividad (TDAH); cronicidad en Salud Mental; trastorno límite de la personalidad; trastorno de la conducta alimentaria; adicciones emergentes en la población juvenil; Salud Mental en el caso de los menores infractores; modelo y abordaje del alcoholismo; gestión asistencial del autismo; y coordinación entre Atención Primaria y Salud Mental.

De todos ellos, ¿podría señalar cuáles fueron las aportaciones más trascendentes para la Salud Mental en el SNS?

Uff.. muchas. Básicamente, dirigimos el trabajo en varias direcciones asistenciales que eran críticas y otras que anticipábamos. En este último caso, a día de hoy tanto la sociedad como la sanidad nos dan la razón al respecto.

Por ejemplo, en el tema del suicidio la aportación del modelo catalán del Código Riesgo Suicida y la propuesta del grupo de trabajo sobre la participación con familiares y allegados del suicida fueron muy novedosos. También lo fue la apuesta decidida por la Salud Mental del Niño y del Adolescente, con la propuesta del modelo de atención al autismo ya desarrollado en el Servicio de Psiquiatría del Niño y del Adolescente del Gregorio Marañón; la mejora de la detección en Primaria del trastorno por déficit de atención, con o sin hiperactividad, para evitar la sobremedicación; y por supuesto la valentía de abordar el delicado tema de la Salud Mental de los menores infractores de la ley, hoy tan de actualidad con el tema de los Menas.

¿Tuvo reflejo con la participación de asociaciones de pacientes y familias el punto de vista y las necesidades de este colectivo?

Por supuesto, y se hicieron recomendaciones muy concretas a las CCAA al respecto. Entre ellas se encuentran el impulso a los grupos de autoayuda, la creación de escuelas de salud y todo tipo de iniciativas comunitarias para la prevención de la soledad y las situaciones vitales estresantes. Además de promover acciones dirigidas a cuidar específicamente a los cuidadores de los pacientes más complejos

Hablando de pacientes, ¿alguna medida dirigida a mejorar sus derechos y autonomía?

Efectivamente. En concreto, se pedía a las CCAA que facilitaran los acuerdos terapéuticos anticipados que permitiesen, en el seno de una crisis aguda del paciente, la toma de decisiones ante dilemas éticos, actuaciones en crisis y cualquier tipo de intervención y contención involuntaria.

Siempre ha habido un debate abierto con el tema de la Salud Mental y las drogadicciones. Si bien es cierto que dentro del Ministerio hay un Plan Nacional de Drogas que funciona de modo independiente, ¿llegaron a alguna propuesta?

Por supuesto. La participación de la Sociedad Española de Patología Dual, que defiende un modelo de atención integrada a los pacientes con dos trastornos mentales siendo uno una adicción, permitió que el grupo de trabajo propusiera un modelo de atención que integraba las distintas situaciones de las redes de Salud Mental y adicciones en las distintas CCAA. Y por supuesto con la participación, supervisión y aprobación del PNSD de aquel momento.

Dice que la estrategia se anticipaba a retos y crisis sociales que de alguna manera influyen en la Salud Mental. ¿A qué se refiere exactamente?

Me refiero, por un lado, a una serie de colectivos que por distintos motivos y momentos de su vida sufren una extrema vulnerablidad psicosocial. Concretamente, nos centramos en la población inmigrante, las personas con discapacidad auditiva y las víctimas de catástrofes.Y por otro, me refiero a problemas emergentes como eran entonces, ahora ya no, las adicciones comportamentales. En aquel momento planteábamos instrumentos para detectar el uso compulsivo de juego, internet y móvil. Además, se apuntaba desde el grupo de trabajo de Salud Mental y Primaria, algo que ya está desarrollándose como es la telemedicina.

¿Por qué precisamente esas?

Porque, como todo lo demás que se abordó en la estrategia, surgió del consenso de los comités Institucional y Técnico.

Hablando de grupos de pacientes concretos, y dado que su objetivo era plantear medidas concretas y aplicables y huir de las generalidades que no llevan a nada práctico para el paciente, ¿qué propusieron al respecto?

Dado que en España hay grupos de profesionales que hacen muy bien las cosas y que esos modelos de funcionamiento son perfectamente extrapolables a otras CCAA , hubo propuestas muy concretas al respecto. En el tratamiento del alcoholismo se propuso un modelo de integración de los grupos de autoayuda en el proceso terapéutico; en el reto de los trastornos de la conducta alimentaria crónicos y refractarios a los tratamientos se abría una puerta a tratamientos residenciales en pisos supervisados; en el campo del trastorno de la personalidad límite se abordaba la rehabilitación de estos pacientes como cualquier otro paciente con trastorno mental grave y por supuesto se trataba los modelos de atención temprana en la psicosis.

¿Y cómo se concretó todo este trabajo?

En primer lugar, he de decir que el mérito del desarrollo de estos temas corrió a cargo de los coordinadores y de los miembros de los 14 grupos de trabajo. Todos ellos profesionales de reconocido prestigio a nivel local, regional y/o nacional que empeñaron numerosas horas de trabajo sin otra recompensa que poder ver su trabajo difundido. Por desgracia, y por motivos que desconozco a pesar de la insistencia de los coordinadores científicos, el Ministerio de entonces no lo hizo. Por otro lado y lo más importante cara a la estrategia, es que la esencia y lo consensuado de los documentos de los grupos de trabajo se recogieron en aquella estrategia que llevaba el epígrafe de Actualización 2015-2019 que no fue aprobada en el CISNS de abril de 2016.

Se sentirían muy dolidos cuando en el CISNS de abril de 2016 los consejeros, al parecer especialmente los de un partido concreto, no aceptaron aprobar esta estrategia actualizada.

Dolidos por los estupendos profesionales que emplearon su tiempo generosamente por una mejor Salud Mental para los ciudadanos de su país. Que el Ministerio ni siquiera tuviera el detalle de hacer una publicación, como otras tantas que hacen, de su trabajo hizo que nos sintiéramos, además de dolidos, profundamente decepcionados de unos políticos que dijeron 'no' a propuestas como las que le he comentado y otras muchas más que previamente habían sido aprobadas por sus delegados en materia de Salud Mental. A día de hoy desconozco oficialmente los motivos que alegaron... y si los conociera me temo que me serían difícil de entender porque no es fácil rebatir las propuestas que allí se consensuaron, solo motivos no profesionales pueden estar detrás de esa no aprobación.

¿Conoce la estrategia que el Ministerio actual está preparando?
Sí. Los técnicos del Ministerio, que son unos excelentes profesionales, han tenido la deferencia de enviarme un borrador muy avanzado al final de su proceso de elaboración y me han pedido mi opinión. Me ha sorprendido que el grupo de profesionales de la Salud Mental que ha coordinado la actual estrategia no haya tenido la deferencia de, al menos, haber compartido con los que fuimos coordinadores de la anterior todo el trabajo realizado, máxime cuando nosotros si lo hicimos con el coordinador que nos precedió en esta tarea.

¿Y qué opina de esta próxima Estrategia del Ministerio actual?

Lo que pensaba de ella y las aportaciones que he creído podrían enriquecerla las he enviado. Creo que de momento han de quedar en el marco de lo que son trabajos previos y borradores, y no voy a desvelarlo en público.

Para terminar, ¿algún deseo para que la nueva estrategia sea aprobada?

Que se apruebe si su contenido asistencial es coherente y tiene un basamento técnico y científico suficiente. Pero lo que realmente deseo es que sea una estrategia en la que tanto pacientes como profesionales sintamos que aborda realmente los retos actuales de la Salud Mental española y que no se quede, como otras de antaño, en vaguedades, tópicos ya superados e inconcreciones
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