Psiquiatras rechazan vincularlos con la delincuencia cuando son un 50% menos violentos que el resto de la población

"El revuelo mediático dificulta que un paciente esquizofrénico se recupere"
Javier Conejo


23 sep 2021. 18.10H
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Acabar con la estigmatización será uno de los objetivos de la nueva Estrategia de Salud Mental que prepara el Ministerio de Sanidad para finales de este año. Ejemplos como el de la médico afectada por esquizofrenia que recientemente ha sido noticia por agredir con un cuchillo a varias personas dan cuenta, según los expertos, del rechazo y desinformación que existe actualmente hacia las personas que sufren patologías relacionadas con este área, al narrar estos hechos como si fueran algo habitual.

Parte de la culpa la tendrían los medios de comunicación y el tratamiento que se hace de los temas de salud mental, según denuncia la Asociación Española de Apoyo en Psicosis (Amafe). Critica, en concreto, el enfoque "sensacionalista y sesgado" que reflejaban algunas de las informaciones, "relegando a un segundo plano el respeto a la persona y vulnerando sus derechos fundamentales", facilitando datos de salud, lugar de vivienda u hospital de ingreso, incluso vídeos e informes médicos que son legalmente confidenciales. 

Un hecho que se produjo, sin ir más lejos, al desvelar su nombre y apellidos en el titular, critica Javier Conejo, psiquiatra y director médico. "Me parece un señalamiento tremendo cuando en cualquier otra noticia por un acto de violencia eso no ocurre".  

Dicha identificación pública no hace sino alimentar el estigma que rodea al afectado, "más de lo que ya existía". En 2003, esta entonces médico residente saltaba a foco mediático al matar a 3 personas en el hospital donde hacía el MIR.

Estereotipo de violencia ligada a salud mental 


El revuelo y las informaciones vertidas en ese momento dificultaron el terreno para que la paciente, que padece esquizofrenia, pudiera recontruirse más allá de su enfermedad, aclara Conejo. 

Detrás del rechazo generado también subyace la vinculación que a menudo se establece entre episodios de violencia y delincuencia con un diagnóstico de patología mental. Los datos, no obstante, se encargan de desmentir dicha relación, puesto que la tasa de conductas violentas de pacientes esquizofrénicos tratados ambulatoriamente es la mitad en comparación con la población general, asevera el experto.

Por tanto, paradójicamente, "un paciente, bajo atención, tiene muchos menos riesgos y sin embargo nos alarma mucho más", explica.

De hecho existen más posibilidades de que "se agreda a sí mismo que a los demás", lo cual, es "mucho más relevante en este tipo de patologías", explica. El porcentaje de suicidio alcanza el 10 por ciento a lo largo de su vida, aumentando hasta el 20 y el 50 en los casos de intento. "Son personas muy vulnerables y calificarlas de agresivas está muy lejos de la realidad diaria". 

Ese estigma, además, afecta directamente en sus relaciones personales, a su recuperación, sus rutinas e incluso a su acceso en el mundo laboral. Así lo reflejan las cifras del informe 'El empleo de las personas con discapacidad', publicado en 2020 por el Instituto Nacional de Estadística, que afirma que las personas con trastorno mental tienen una tasa de empleo del 16,9 por ciento. El hecho de estar señaladas, puntualiza el psiquiatra, les dificulta poder alcanzar los logros de cualquier otra persona que no tiene dicha patología. 


"Caso aislado" 


En los más de 15 años que la 'mediática' paciente ha estado recibiendo tratamiento en un centro psiquiátrico, a los que se suman otros 3 de tratamiento en domicilio, no se ha producido "ningún tipo de percances" ni información que sugiriera indicios de reactivación psicótica.  Por tanto, se trata de un "caso aislado" y "excepcional", que "no representa" en absoluto la atención con pacientes que sufren esquizofrenia. 

"Al igual que existen personas reincidentes en sus actos delictivos y no tenemos un control preventivo de ellos, en este caso, a pesar de las medidas sanitarias, ha existido un acto indeseado", clarifica el psiquiatra, en un intento de mover el foco hacia la mayoría de pacientes con vida normal y "sin reincidir en conductas violentas". 

Desde Amafe van más allá y piden que se dejen de buscar culpables entre familiares, allegados y profesionales, "asumiendo nuestra responsabilidad como sociedad en la prevención y el apoyo a personas con diagnóstico en salud mental". La propia ministra de Sanidad, Carolina Darias, instaba esta semana en el Congreso de los Diputados a normalizar situaciones que "nos pueden pasar a cualquiera". 


"Un paciente bajo atención médica tiene mucho menos riesgos y sin embargo nos alarma mucho más"



"El riesgo 0 no existe", corrobora el profesional, a favor de establecer mecanismos que ayuden a la población a reflexionar y acabar con la imagen negativa arraigada "durante siglos". A los medios, en este sentido, les pide no utilizar este tipo de patologías como moneda de cambio para ganar audiencia y crear sensacionalismos. Más allá del plano informativo, la solución a este problema pasa por el aumento de profesionales que permitan mejorar la calidad asistencial, indica el experto. 

Para Conejo, lo ideal sería equiparar la visión de las enfermedades mentales con otras de tipo corporal. En el caso de la esquizofrenia, la causalidad genética es "alta" y existen alteraciones biológicas objetivables que permiten que pueda "ser entendida cada vez más" como estás últimas. Sin embargo, esa concepción no se traslada a nivel social, donde las enfermedades mentales "siguen sin ser vistas como enfermedades del organismo". En su opinión, es importante hacer ver que las personas con esquizofrenia "reaccionan desde un pensamiento ilógico en momentos de crisis, no porque sean malas personas sino a consecuencia de la distorsión que se produce en la mente y les induce a actuar de esa manera".

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