Redacción Médica
21 de septiembre de 2018 | Actualizado: Jueves a las 22:05
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Ruber lanza su primera unidad para trastornos del movimiento funcionales

El nuevo servicio está compuesto por expertos en esta enfermedad, así como fisioterapeutas, psicólogos y psiquiatras

Foto de familia de la nueva unidad de trastornos del movimiento de Ruber.
Ruber lanza su primera unidad para trastornos del movimiento funcionales
Redacción
Lunes, 18 de septiembre de 2017, a las 11:40
El Hospital Ruber Internacional, del Grupo Quirónsalud, ha lanzado la primera unidad para diagnóstico y tratamiento de los trastornos del movimiento funcionales en España. En concreto, su Servicio de Neurología ha desarrollado un programa pionero para abordar este tipo de enfermedad que afecta al sistema nervioso central y periférico.

Esta unidad cuenta con la experiencia del equipo del Programa de Trastornos del Movimiento del centro hospitalario así como fisioterapeutas, psicólogos clínicos y psiquiatras con especial formación en este tipo de trastornos. En ella “se realiza una valoración completa del paciente y se explica detalladamente el diagnóstico de los síntomas, ya que la comunicación y comprensión del diagnóstico es un paso inicial determinante para el tratamiento”, expone Isabel Pareés, neuróloga especializada en trastornos del movimiento en el Institute of Neurology Queen Square de Londres e incorporada recientemente al equipo de Mónica Kurtis en el Hospital Ruber Internacional.

Asimismo, “se diseña un plan de tratamiento a medida de cada paciente dependiendo de sus características y que puede incluir medicación, rehabilitación física específica como forma de reentrenamiento de los patrones de movimientos y/o terapia psicológica. Este manejo multidisciplinar e individualizado está en línea con el realizado en otras unidades especializadas en Reino Unido o Estados Unidos y con las recomendaciones terapéuticas publicadas en los últimos años, cuyo objetivo final es optimizar el manejo terapéutico y mejorar la calidad de vida de los pacientes con trastornos del movimiento funcional”.

Un problema que afecta a millones de personas

Según la Organización Mundial de la Salud, (OMS), cientos de millones de personas en todo el mundo sufren trastornos neurológicos y es uno de los motivos de consulta más comunes en los servicios de Neurología (la segunda causa tras los dolores de cabeza según estudios epidemiológicos recientes).

El espectro de los trastornos neurológicos funcionales es muy amplio y los pacientes pueden presentar problemas muy diversos que pueden incluir alteraciones de la sensibilidad, de la memoria, problemas visuales o episodios de alteración del nivel de conciencia, explica el hospital a través de su último comunicado. Dentro de este espectro se encuentran los trastornos del movimiento funcionales que representan hasta el 18 por ciento de los pacientes valorados en unidades especializadas en trastornos del movimiento según algunos estudios.

Los pacientes con trastornos del movimiento funcionales pueden presentar temblor, posturas anormales o problemas para caminar que pueden llegar a causar una discapacidad importante. “La diferencia entre estos pacientes y los pacientes que padecen otros trastornos neurológicos, como por ejemplo la enfermedad de Parkinson, es que los trastornos del movimiento funcional no están causados por lesiones estructurales, inflamatorias, inmunológicas o metabólicas del sistema nervioso”, señala Mónica Kurtis, neuróloga y directora del Programa de Trastornos del Movimiento del Hospital Ruber Internacional.

En otras palabras, “la estructura del sistema nervioso, cerebro, médula espinal, nervios periféricos, es normal, no está dañada, sin embargo el sistema nervioso no es capaz de funcionar correctamente, de mandar el mensaje adecuado para controlar los movimientos del cuerpo”, asegura Pareés.

La ausencia de alteraciones en las pruebas solicitadas y la dificultad para encontrar un diagnóstico más firme genera una angustia comprensible en estos pacientes y sus familias, que a menudo se ven envueltos en una espiral de pruebas y segundas opiniones, con la consecuente sensación de incertidumbre respecto al diagnóstico y persistencia de los mismos síntomas por los que consultaron.