La especialista de Quirónsalud San José descarta la suplementación no justificada y los juegos de memoria aislados

La neuróloga Lucía Vidorreta da las pautas para mantener un cerebro joven
Lucía Vidorreta, neuróloga del Hospital Quirónsalud San José (Madrid).


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El creciente interés por el autocuidado que impera en la sociedad actual va más allá de lo estético. Así, cada vez son más las personas interesadas en aspectos como el de mantener un cerebro “joven” con el objetivo de evitar enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer. Para hacerlo con el respaldo de la ciencia y alejados de modas que poco tienen que ver con la realidad, la neuróloga Lucía Vidorreta enumera los “imprescindibles” del cuidado cerebral.

Según una encuesta realizada por la organización de consumidores OCU, cuatro de cada 10 españoles consume algún tipo de suplemento “para la memoria”. A ellos se suman la cada vez más frecuente publicidad sobre ejercicios milagro y soluciones rápidas que proliferan en las redes sociales. Sin embargo, la ciencia pone de manifiesto todo lo contrario: el cuidado del cerebro pasa por algo mucho más económico.

“El cerebro se cuida con hábitos, no con modas”, apunta Vidorreta, especialista en Neurología del Hospital Quirónsalud San José (Madrid). “Pequeños cambios sostenidos en el tiempo tienen gran impacto y nunca es tarde para empezar”, añade antes de señalar que “unos hábitos saludables, estimulación cognitiva y revisiones preventivas con Neurología ayudan a preservarlo”.


Los imprescindibles para un cerebro joven

  • Un buen descanso. Dormir bien resulta fundamental para eliminar desechos metabólicos, regular la función emocional y consolidar recuerdos.
  • Ejercicio físico. La actividad física regular mejora el flujo sanguíneo cerebral, estimula la neurogénesis y reduce el riesgo de deterioro cognitivo y demencia. Con caminar a buen ritmo ya se empiezan a obtener beneficios.
  • Estimulación cognitiva. El cerebro se fortalece con el aprendizaje de cosas nuevas, sobre todo si hacerlo resulta desafiante.
  • Relaciones sociales. La interacción con otras personas activa múltiples redes cerebrales y reduce el estrés. La soledad, en cambio, está vinculada a más riesgo de deterioro cognitivo.
  • Alimentación basada en patrones saludables. Debe ser variada, y a su vez rica en pescados, frutas y verduras. Los suplementos solo son útiles frente a déficits demostrados, mientras que dulces y ultraprocesados deben evitarse.

Lo que la ciencia no respalda


Según la especialista de Quirónsalud San José, la Ciencia no respalda la ingesta de pastillas “para la memoria” sin indicación médica, como tampoco la práctica de juegos aislados sin cambios de estilo de vida o la adopción de soluciones rápidas sin constancia.

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