Las organizaciones del sector descubren los retos para acceder a puestos de responsabilidad en la antesala del 8M

El liderazgo femenino en la privada encara el desafío del "efecto embudo"
Herminia Rodríguez, Marta Villanueva y Anna Zarzosa


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La sanidad privada quiere liderar. Ser un referente en la transformación digital del sector, en disponer de una amplia oferta asistencial, e incluso en todo aquellos relacionado con las condiciones de sus trabajadores. Ahora encara un desafío aún mayor: superar la barrera del “efecto embudo” que se cierne sobre las mujeres del sector sanitario privado en su camino por el liderazgo. Un obstáculo que se alza como un muro en un ámbito conformado, en su gran mayoría, por las profesionales que tienen ante sí retos como la conciliación o la búsqueda de la igualdad de oportunidades en un sector en el que el género masculino sigue en la cúspide de los grupos, centros y espacios relacionados con la sanidad privada.

El feminismo se ha abierto camino en el sistema sanitario. Tanto la sanidad pública como el sector privado se encuentran inmersos en una etapa en la que la igualdad de género es uno de los principales protagonistas de las plantillas. O, más bien, la equidad en lo que a los puestos de máxima responsabilidad se refiere.


La feminización en la sanidad privada


La privada recorre ese camino. La Alianza de la Sanidad Privada Española (ASPE), la Associació Catalana d'Entitats de Salut (ACES), y la Fundación IDIS, todas ellas abanderadas del sector, analizan la situación del liderazgo femenino. Precisamente, las tres entidades comparten una misma idea: la sanidad es uno de los sectores más feminizados en España en términos de empleo.

Marta Villanueva, directora general de la Fundación IDIS, muestra una primera fotografía. “Las mujeres representan el 76 por ciento de los más de 1,9 millones de trabajadores en su conjunto”, resalta la portavoz en declaraciones a Redacción Médica. En la antesala al 8M, el que probablemente sea uno de los días marcado en el calendario de la mayoría de las mujeres a nivel mundial, la representante subraya otro dato: “En la sanidad privada en particular también así, destacando la Medicina y la Enfermería como profesiones sanitarias con mayoría femenina”.


"No puede ser que determinadas etapas vitales condicionen la progresión de la carrera"



Esa es la imagen que tiene el sector. Un predominio femenino de las plantillas de la sanidad privada en que, sin embargo, “todavía queda mucho terreno por recorrer”. En este punto es donde llega ese ‘efecto embudo’. Esta vez es la Alianza de la Sanidad Privada Española (ASPE) la que hace alusión a este término que, según dice, es el “principal desafío” que tiene ante sí la mujer en la sanidad privada. Pero, ¿en qué consiste? La patronal presidida por Herminia Rodríguez tiene su propia definición para esta barrera. Se centra, en sus palabras, en que hay “muchas mujeres en la base del sistema, muchas en mandos intermedios, pero menos en la cúspide”.

La entidad desglosa más muros que encuentran las mujeres en su camino por el liderazgo. El impacto de la maternidad y los cuidados es otro de esos desafíos. “No puede ser que determinadas etapas vitales condicionen la progresión de la carrera”, defiende ASPE. Así, la patronal insiste en este tema con otro de los retos: la presencia de especialidades con baja presencia femenina. El organismo explica que esta situación se da “especialmente en algunos ámbitos quirúrgicos”. “Ahí el trabajo pasa por referentes, visibilidad y cultura organizativa”, apuntan las voces consultadas por este periódico.

Su enumeración no se queda ahí. Busca ir más allá. “No podemos olvidar la prevención del desgaste profesional. La sanidad es exigente por definición y la doble carga que muchas mujeres asumen fuera del entorno laboral incrementa el riesgo de “burnout”. Cuidar a quienes cuidan es una responsabilidad estratégica”, añade la Alianza de la Sanidad Privada Española (ASPE). El organismo presidido por Herminia Rodríguez deja una conclusión sobre estos retos que encaran las mujeres: “No se trata solo de estar en el organigrama, sino de tener una igualdad de oportunidades real en las condiciones profesionales y salariales”.


"Todavía existe una brecha en los niveles más altos de decisión estratégica"



Las declaraciones continúan de la mano de la Associació Catalana d'Entitats de Salut (ACES). Bajo la dirección de Anna Zarzosa, la patronal de la sanidad privada en Cataluña incide en que “la alta presencia femenina en el ámbito asistencial no siempre se traduce proporcionalmente en representación en la alta dirección o en espacios de decisión estratégica”. Esa es una de las principales ideas que destaca la organización, que también apunta que “todavía existe una brecha en los niveles más altos de decisión estratégica y en determinados órganos de gobierno”.


Los retos de la mujer en la sanidad privada


La igualdad es un reto. El liderazgo de la mujer en la sanidad privada aún tiene muros. Y hay un derecho que afecta de lleno al papel femenino en el sector: la conciliación. Las tres organizaciones de la sanidad privada coinciden en su importancia. La Fundación IDIS, por ejemplo, ahonda en que “es una cuestión pendiente en toda la economía, pero en el sector sanitario tiene una complejidad añadida: la alta presencialidad y los turnos hacen más difícil la flexibilidad”.


"La conciliación es probablemente la palanca más decisiva para acelerar la igualdad"



Las aportaciones de ASPE van en esta misma línea. “La conciliación es probablemente la palanca más decisiva para acelerar la igualdad en puestos de responsabilidad”, aclara la Alianza de la Sanidad Privada Española a Redacción Médica. Sin peros, sin más apuntes. “No debe plantearse como una medida dirigida únicamente a mujeres, sino como una política de corresponsabilidad”, suma la patronal.

La visión del sector catalán es similar. “La conciliación en la sanidad privada requiere un enfoque realista y estructural. Os encontramos ante un sector con una fuerte exigencia asistencial, continuidad 24/ y alta responsabilidad clínica, lo que obliga a diseñar medidas compatibles con la calidad y la seguridad del paciente”, explica la Associació Catalana d'Entitats de Salut (ACES).


Los protocolos de igualdad


Los tres organismos abordan la existencia de protocolos de igualdad en los centros sanitarios. Pero quien realmente los descubre es HM Hospitales, que, bajo la batuta de Juan Abarca, apunta que se han negociado unos planes “para que no se queden en un mero complimiento legal”.

El grupo cuenta con una plantilla predominantemente femenina (en total, según el recuento que revelan a Redacción Médica, hay 6.588 mujeres en sus centros, lo que supone el 77 por ciento). En lo que se refiere a cargos de responsabilidad, entiendo a esta calificación como aquellos cargos con gestión de equipos, hay 316 mujeres “ocupando puestos que van desde el mando intermedio a la dirección”. “En datos porcentuales, estas mujeres copan el 57 por ciento de los puestos con responsabilidad respecto al 43 por ciento ocupados por hombres”, dibujan desde HM Hospitales.

En este punto llegan esos protocolos. “Mas allá de implantar las medidas típicas de búsqueda de la igualdad efectiva de oportunidades entre mujeres y hombres, se han negociado medidas de protección de mujeres víctimas de violencia de género, facilitando ayuda psicológica y legal, así como el traslado o cambio de residencia en caso de necesidad”, revela el grupo hospitalario.


"Apostar por el liderazgo femenino no es una cuestión simbólica"



Así, además del despliegue de estas medidas, HM Hospitales explica que se han dialogado otras destinadas a facilitar aspectos como “la conciliación familiar y la corresponsabilidad”; “la asistencia a tutorías de hijos”; el “acompañamiento médico de familiares”, o la mejora de “situaciones de excedencia por cuidados de familiares enfermos de primer grado”, entre otras.

Si algo han dejado claro tanto las organizaciones de la sanidad privada como el grupo consultado por Redacción Médica es que el camino ha mejorado. Pero aún queda recorrido. “La sanidad necesita todo su talento disponible. Apostar por el liderazgo femenino no es una cuestión simbólica, es una cuestión de eficiencia, calidad asistencial y sostenibilidad del sistema”, concluye ASPE para poner el broche final a este tema que, de una forma u otra, convierte a la sanidad privada en una de las protagonistas de este 8M.
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