Pediatría, en contra de que Sanidad excluya la vacuna del meningococo B

También se muestran contrarios a no incluir la tetravalente a los 12 meses de edad

María José Mellado, presidenta de la AEP.
Pediatría, en contra de que Sanidad excluya la vacuna del meningococo B
lun 18 marzo 2019. 13.25H
La Asociación Española de Pediatría (AEP), tras conocer las decisiones tomadas por la Comisión de Salud Pública (CSP) acerca de la vacunación antimeningocócica en España, en la reunión del día 14 de marzo de 2019, y en espera de información ampliada con los fundamentos aplicados por el grupo de trabajo de vacunación frente a enfermedad meningocócica invasora (GT-EMI) del Ministerio de Sanidad, ha querido reafirmar su posicionamiento sobre el uso de vacunas en la población pediátrica a través de un comunicado. 

La Comisión de Salud Pública (CSP), el órgano dependiente del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (Cisns), integrada por los directores generales de Salud Pública de las comunidades autónomas y el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social (Mscbs) ha tomado diversas decisiones sobre la vacunación antimeningocócica recogidas en un documento y sobre el que la AEP, a través de su Comité Asesor de Vacunas (CAV-AEP), ha añadido algunas puntualizaciones, recogidas en los siguientes tres puntos:

1. Decisión de incluir la vacunación antimeningocócica ACWY a los 12 años, con rescate a los 13-18 años, y no en otras edades:


• Actualmente, el calendario vacunal español para toda la vida del Mscbs (última actualización en noviembre 2018), recomienda la vacunación frente al meningococo C (MenC) a los 4 meses, 12 meses y 12 años.

•La CSP ha decidido, en la reunión del 14 de marzo de 2019, cambiar la dosis de los 12 años por la vacunación frente a los meningococos ACWY (MenACWY) y vacunar a todos los adolescentes de 13 a 18 años inclusive en un periodo de 2-3 años, para que así todas las personas de entre 12 y 18 años estén, en este plazo, inmunizadas frente a estos microorganismos y se produzca un efecto de protección comunitaria del resto de personas de otras edades no vacunadas. Este cambio debe estar implantado antes del fin de 2020. Basándonos en experiencias previas, estimamos que este es un intervalo de tiempo demasiado prolongado, lo que, unido al posible retraso para iniciar el cambio de vacuna en algunas comunidades autónomas, dará lugar a que el objetivo final de inmunización en este grupo de edad tarde en conseguirse hasta 4-5 años. 

•La AEP está de acuerdo con la decisión de vacunar con MenACWY a los 12 años con un rescate a los 13-18 años, tal y como aparece en sus recomendaciones de vacunación del 1 de enero de 2019. A la vez, solicita que, salvando la tradicional lentitud de los procesos de adquisición de vacunas, estos se agilicen al máximo y se comience la vacunación lo antes posible, dado el aumento progresivo de casos por meningococos W e Y que se está produciendo en España y el resto de Europa, y que han sido el motivo de la decisión de la CSP. Algunas comunidades/ciudades autónomas, como Castilla y León y Melilla, ya están vacunando con MenACWY a los 12 años, y Canarias y Andalucía ya lo han anunciado recientemente y antes de la decisión de la CSP. La AEP solicita que se tomen todas las medidas necesarias para que se vacune al mayor número de adolescentes de esa franja de edad en el menor tiempo posible, incluyendo la vacunación escolar, si es necesaria, dado que el impacto global será mayor cuanto más adolescentes vacunados haya.

• La AEP recomienda la vacunación frente a MenACWY a los 12 meses. Incluso se valora si, después de la previsible modificación en las próximas semanas de la ficha técnica de una de las vacunas, recomendar la vacunación a los 6 meses de edad. Por tanto, la AEP discrepa de la decisión del Mscbs de no vacunar a los 12 meses. Se está apreciando un aumento progresivo de casos en lactantes y niños pequeños, tal y como ha ocurrido en otros países, y es necesario actuar, no sólo en adolescentes, sino también en estas edades, ya que todas las formas de enfermedad meningocócica invasora (EMI) son más frecuentes en niños menores de 1 año, seguido de los de 1 a 4 años.

•La AEP recomienda una monitorización exhaustiva de los casos de EMI por los serogrupos ACWY, que ayude al seguimiento y valoración del impacto epidemiológico que puedan tener las decisiones tomadas por cada una de las comunidades autónomas.

2. Decisión de no incluir la vacunación antimeningocócica B


•La CSP, en la reunión del 14 de marzo de 2019, ha decidido “no incluir la vacunación frente a meningococo B en la infancia. Teniendo en cuenta la situación epidemiológica actual, junto con la información disponible sobre la vacuna, que muestra una corta duración de la protección tras la vacunación, ausencia de protección en la población no vacunada, falta de datos de efectividad y alta reactogenicidad cuando se administra junto a las vacunas del calendario en la etapa infantil”.

•La Asociación Española de Pediatría no está de acuerdo con la decisión tomada y estima que las razones aducidas no están fundamentadas. El CAV-AEP recomienda la vacunación sistemática con 4CMenB (Bexsero) de todos los lactantes desde los 2-3 meses de edad, siguiendo un esquema 3+1 o 2+1, según la edad de comienzo. Para el resto de las edades pediátricas, incluyendo la adolescencia, el CAV-AEP aboga también por el uso de cualquiera de las dos vacunas disponibles frente al meningococo B según la edad, realizando una recomendación de tipo individual.

•En el Reino Unido, se comenzó la vacunación en calendario frente al meningococo B a los 2, 4 y 12 meses en septiembre de 2015, y las coberturas que se están obteniendo son superiores al 90 por ciento para las dos primeras dosis y de casi el 90 por ciento para las 3 dosis, lo que significa que al menos 9 de cada 10 de esos niños están recibiendo la pauta completa. El sistema público de salud del Reino Unido cuenta con uno de los mejores sistemas de vigilancia epidemiológica del mundo. A fecha de 31 de agosto de 2018, se analizaron los datos obtenidos después de 3 años de esta campaña de vacunación, que han sido dados a conocer por las autoridades sanitarias británicas en publicaciones y reuniones científicas, y que, por tanto, se encuentran a disposición de los expertos relacionados con la toma de decisiones. Los datos más relevantes son los siguientes:
  • Se han administrado más de 3 millones de dosis, por lo que la experiencia acumulada es ya importante y la capacidad para obtener conclusiones también.
  • La vacuna ha demostrado ser efectiva. Durante la última campaña 2017-2018, en los niños de entre 18 y 52 semanas de edad (es decir, después de haber recibido dos dosis de la vacuna a los 2 y 4 meses de edad), la vacuna ha logrado prevenir un 70 por ciento (IC 95 por ciento: 51-81) de todos los casos esperados de EMI por serogrupo B a tenor de las tendencias previas. Después de haber recibido las 3 dosis, en los niños de entre 1 y 2 años los casos han descendido un 80 por ciento (IC 95 por ciento: 64-89) y en aquellos de entre 2 y 3 años un 57 por ciento (IC 95 por ciento: 26-75). La efectividad estimada frente a las cepas de meningococo B para las que la vacuna ha sido diseñada es del 70,5 %. Dicho de otra manera, gracias a la vacunación se han evitado, durante esos 3 años, aproximadamente 277 casos de enfermedad  por meningococo B, por lo que probablemente se ha prevenido que unos 30 niños fallecieran por esta enfermedad y que entre 27 y 54 niños quedaran con secuelas permanentes importantes (asumiendo aproximadamente un 10 por ciento de mortalidad asociada a la EMI y una supervivencia con secuelas permanentes de un 10-20 por ciento), lo que, sin duda, es motivo de una enorme satisfacción para la ciudadanía y el sistema sanitario británico.  
  • La vacuna ha demostrado ser segura, no se han detectado señales de alarma que hayan puesto en entredicho su seguridad. Como todas las vacunas, puede producir fiebre, quizás en un porcentaje mayor que el resto de las vacunas, efecto que se puede aliviar con paracetamol, como se ha recomendado en el Reino Unido. La fiebre, que ocurre en menos de la mitad de los vacunados, es un efecto secundario menor que puede controlarse fácilmente, y que no debe ser un impedimento para la administración de la vacuna a los niños.
  • Actualmente, no se conoce cuánto tiempo dura la inmunidad y la protección conferida por la vacuna, debido a que no ha transcurrido el tiempo suficiente para documentarlo. Esto ocurre con muchas vacunas, algunas incluidas en el calendario oficial español, y no por ello se justifica prescindir de ellas. A día de hoy, sí se puede afirmar que en los primeros niños que se vacunaron en el programa británico en 2015-2016, la vacuna sigue mostrando efectividad.
  • Tampoco se conoce por el momento si la vacuna produce inmunidad de grupo, pero existen otras vacunas que tampoco la producen y, aun así, están incluidas en el Programa nacional de vacunaciones.
  • El comité responsable de esta medida preventiva en Reino Unido (JCVI, Joint Committee on Vaccination and Immunisation) ha manifestado que los datos son satisfactorios y recomienda seguir con este programa.
•En la temporada 2017-2018, en España, el 40 por ciento de los casos de enfermedad meningocócica invasora han estado provocados por el meningococo B, y casi el 40 por ciento de ellos en niños menores de 5 años, edad en la que se produce el porcentaje más elevado de casos y más graves. No se concibe que un programa de inmunización no incluya como objeto de la vacunación al grupo de máxima incidencia.

•Se estima que, en España, dos de cada tres familias están adquiriendo la vacuna del meningococo B para sus hijos desde los primeros meses de edad. Como pediatras, defendemos que cualquier lactante tenga acceso a esta vacuna en este país, independientemente de la renta familiar. Las Consejerías de Salud de Castilla y León y Canarias, tras analizar la evidencia disponible, han anunciado que comenzarán la vacunación frente a meningococo B en todos los lactantes en próximos meses, y Andalucía ha adelantado que valorará esta opción para 2020. En esta tesitura, resultan desafortunadas las afirmaciones infundadas del Ministerio sobre la evidencia existente con esta vacuna.

Cerrar el círculo de prevención de la meningitis


Actualmente, disponemos de vacunas para mejorar la prevención frente a prácticamente todos los tipos de meningitis bacterianas adquiridas en la comunidad que se producen en la edad infantil (fuera del periodo neonatal).

Algunas se han ido introduciendo en las últimas dos décadas en los calendarios oficiales, como Haemophilus influenzae tipo b, meningococo C y neumococo, en ese orden. La inclusión de todas las vacunas frente a meningitis que disponemos en este momento podría conducir a la prevención de la mayoría de las meningitis en la infancia y la adolescencia.

Tanto desde los puntos de vista médicos, como éticos y de equidad, la AEP insiste en la necesidad de que las vacunas del meningococo B y de los meningococos ACWY sean introducidas en los calendarios oficiales. Tenemos en nuestras manos la posibilidad de cerrar el círculo de prevención frente a las meningitis en la infancia, y como pediatras no podemos renunciar a que los niños se beneficien de los avances que nos ofrece la investigación biomédica en la prevención de una enfermedad tan grave como las infecciones meningocócicas.
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