Redacción Médica
23 de septiembre de 2018 | Actualizado: Domingo a las 18:00
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Los pediatras, a favor de las 'cunas de cartón' para evitar muertes súbitas

Sustituyen el colecho y favorecen la postura bocarriba

Dormir bocarriba en una superficie lisa y separado de los padres salvaguarda la salud del pequeño.
Los pediatras, a favor de las 'cunas de cartón' para evitar muertes súbitas
Miércoles, 29 de marzo de 2017, a las 16:50
La proliferación de cajas de cartón como cunas entre la población finlandesa produjo una reducción muy llamativa de los casos de muerte súbita en bebés en Finlandia en los años 30 del siglo XX. Ahora, los pediatras han confirmado la relación causa-efecto entre este material tan barato y el beneficio conseguido al extender su uso en un país que, hoy, presume de una de las tasas de mortalidad infantil más bajas del mundo.

“Desde los años 90 del pasado siglo se comprobó que, en efecto, el simple hecho de dormir bocarriba disminuía un 50 por ciento la incidencia del síndrome de muerte súbita”, ha precisado a este periódico Isabel Izquierdo, coordinadora del Comité de Muerte Súbita Infantil de la Asociación Española de Pediatría (AEP). Una postura que se controla mejor en la cuna que en la cama de los padres, a menudo por medio de almohadas contralaterales que impiden que el bebé se dé la vuelta.

Si a ese dato se le añade que las cajas de cartón, como las cunas, hacen que el bebé duerma en un lugar aparte, separado de sus padres, se refuerza la hipótesis de que ese recurso en efecto hace disminuir la prevalencia de la muerte súbita en lactantes.

“También se ha visto que el colecho, es decir, que el bebé duerma con sus progenitores, aumenta el riesgo del síndrome al favorecer la muerte por asfixia”, ha ratificado. En cualquier caso, las razones científicas para explicar la muerte súbita todavía quedan lejos de la evidencia comprobada.

Tres factores para que se defina el síndrome

“Faltan por hacer exhaustivos estudios epidemiológicos que diferencien, para empezar, entre el síndrome de muerte súbita y la muerte repentina del bebé sano; para que se dé el primero hace falta la unión de tres factores: la predisposición genética, una etapa crítica del desarrollo –en concreto, los seis primeros meses de vida– y un factor externo que lo precipite”, ha enumerado Izquierdo.

“De éstos últimos, conocemos la influencia del cambio de postura de dormir bocarriba en lugar de bocabajo para prevenir el síndrome, un aspecto que se divulgó en una campaña en España en 2002, pero que en Estados Unidos ya se tuvo en cuenta hacia 1995; y, en segundo lugar, dormir separado de los padres con una barrera impide la muerte por asfixia del colecho; por último, la superficie lisa de la cuna, provista de un colchón duro y libre de objetos como peluches o similares también contribuye a reducir el riesgo”, ha recalcado.