El Parlamento Europeo ha debatido este jueve sobre posibles medidas para tratar esta enfermedad

El Paralmeto Europeo ha debatido este jueve sobre posibles medidas para tratar esta enfermedad
Noticias del Parlamento Europeo. (Imagen de Europa Press)


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Casi la mitad de la población adulta en Europa tiene sobrepeso u obesidad, una situación con graves consecuencias sanitarias y sociales. Por ello, esta condición se ha convertido en una de las grandes amenazas para la salud pública. En el marco del Día Mundial de la Obesidad, celebrado el 4 de marzo, el Parlamento Europeo ha debatido sobre su prevención y tratamiento. Durante el encuentro, numerosos ponentes insistieron en la necesidad de entender la obesidad como un problema multifactorial que requiere acción política, y señalaron que reconocerla como una enfermedad crónica no transmisible debería ser un primer paso en el compromiso de la Unión Europea.

La acción europea en la lucha contra la obesidad


El comisario Wopke Hoekstra ha sido el encargado de abrir el debate. En su intervención, y en línea con lo que repetirían después la mayoría de los participantes, ha explicado que la obesidad está detrás de numerosas enfermedades como el cáncer, los infartos o la diabetes tipo 2, que suponen una gran presión para los sistemas sanitarios. Por ello, ha defendido que invertir en prevención significa apostar por la salud pública y también por el ahorro a medio y largo plazo. “La prevención es la mejor arma contra la obesidad y la diabetes, y esto no puede ser ajeno a los presupuestos. Tenemos la responsabilidad de tomar medidas que tengan efecto”, ha insistido.

La promoción de hábitos de vida saludables también ha sido uno de los ejes del debate. “Hay que fomentar dietas saludables como la mediterránea y reducir el consumo de alimentos ultraprocesados”, ha expresado el eurodiputado del Partido Popular Europeo Tomislav Sokol. En esta línea, ha insistido en la necesidad de contar con un sistema de etiquetado claro que permita a los consumidores identificar fácilmente las opciones más saludables. “Ha llegado el momento de darle a este tema la importancia que merece”, ha señalado, al tiempo que ha reclamado más facilidades para la práctica deportiva. Sin embargo, la educación nutricional no está al acceso de todos.

Durante el debate también se ha incidido en que la obesidad no es solo una cuestión individual ni el resultado de malas decisiones personales. Por el contrario, en muchos caso, la información se tiene, pero los recursos no. En este sentido, han destacado que prevenir no pasa únicamente por ofrecer más información, sino también por garantizar el acceso a alimentos saludables, crear espacios para el deporte y apoyar a las familias.

Asimismo, han recordado que el problema no puede abordarse únicamente desde las políticas sanitarias, ya que sus causas combinan factores económicos, sociales, políticos y medioambientales. De hecho, han advertido que, si la situación no cambia, lo más probable es que la tendencia continúe al alza. Ante este escenario, se ha señalado que uno de los primeros pasos en la lucha contra la obesidad debería ser reconocerla como una enfermedad crónica,  para así terminar con el estigma y reforzar la prevención de enfermedades cardiovasculares y garantizar un acceso equitativo a terapias y tratamientos.

Los medicamentos para tratar la obesidad: un debate para la salud


La reforma farmacéutica y la construcción del Espacio Europeo de Datos Sanitarios también podrían abrir nuevas vías para abordar la obesidad, facilitando diagnósticos genéticos y dispositivos médicos que permitan avanzar hacia tratamientos más personalizados. Y es que, al ser la obesidad una enfermedad, es importante estudiar los fármacos con los que tratarla. En este sentido, ha denunciado que no todos los pacientes tienen acceso a la financiación de tratamientos como Ozempic. No obstante, se ha insistido en que los medicamentos no son la solución al problema, sino una herramienta más dentro del abordaje, por lo que el tratamiento farmacológico no debería ser la única respuesta.

No obstante, y pese a la posición prácticamente unánime entre los participantes, también se han escuchado voces críticas que cuestionan la eficacia de estas estrategias y han puesto el acento en la responsabilidad individual de quienes mantienen hábitos poco saludables. Ante estos argumentos, el comisario, encargado de cerrar el debate, ha puesto el foco en la infancia. “Tenemos que estar seguros de que es lo correcto. La situación de los niños es diferente: no pueden elegir qué hacer y, cuando desarrollan obesidad, empiezan una batalla que puede durar años, incluso toda la vida. No se puede pedir responsabilidad personal a los niños. La obesidad es una carga considerable, aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades. Tenemos que trabajar juntos”, ha concluido.
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