Redacción Médica
20 de septiembre de 2018 | Actualizado: Miércoles a las 19:15
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Evitar la cirugía en mama es una cuestión de organización

La neoadyuvancia es una estrategia terapéutica que puede evitar la mastectomía en el 40 por ciento de las mujeres

De izquierda a derecha: Álvaro Rodríguez Lescure (Hospital General de Elche), Miguel Ángel Casado (Pharmacoeconomics-Outcomes Research Iberia) y José Ignacio Chacón.
Evitar la cirugía en mama es una cuestión de organización
Marcos Domínguez
Lunes, 03 de octubre de 2016, a las 13:20
Un 40 por ciento de las mujeres con cáncer de mama pueden tratarse sin cirugía. Se trata de aquellas que son candidatas a recibir tratamiento neoadyuvante, una estrategia terapéutica que lleva casi tres décadas realizándose pero que en los últimos tiempos está ganando especial relevancia debido al aumento del arsenal farmacológico.

Se trata de seguir un tratamiento farmacoterapéutico antes de la cirugía y no después. Las ventajas, más allá de evitar la mastectomía, también residen en la capacidad que ofrece para evaluar la respuesta a un tratamiento específico, y tiene una especial relevancia en investigación, pues los resultados se pueden comprobar en menos de un año, frente a los 8-10 en que se mide el tratamiento adyuvante, explica José Ignacio Chacón, oncólogo del Virgen de la Salud (Toledo).

En principio, las candidatas elegibles son aquellas que presentan un tumor mayor de dos centímetros, pero la neoadyuvancia “tiene que ser decidida por un equipo multidisciplinar” de oncólogos, patólogos, cirujanos, radiólogos, rehabilitadores, etc. Este es la piedra angular de la estrategia, que se va extendiendo poco pero que todavía le queda para ser más presente en la práctica clínica.

“No se trata de recursos”, sostiene Chacón, “sino de organización” y que las unidades de los hospitales estén conformadas y coordinadas por los diferentes profesionales que puede debatir esta estrategia, puesto que “es un esfuerzo multidisciplinar”.

Con todo, la neoadyuvancia en nuestro país tiene pendientes dos grandes retos: la uniformidad de criterios para aplicarla, sobre todo en los puntos que sean más controvertidos, y la traducción de los resultados inmediatos de la práctica en el largo plazo, y si estos igualan o superan los del tratamiento estándar.