Médico hablando con un paciente (Envato)
La
violencia contra el personal sanitario sigue dejando cifras alarmantes en
España. Solo durante el último año, la
Policía Nacional llevó a cabo más de 11.000 actuaciones relacionadas con agresiones a sanitarios, tanto en centros hospitalarios como durante atenciones domiciliarias. De estas intervenciones, 513 derivaron en denuncias formales y 138 personas fueron detenidas como autoras de estos episodios violentos.
Los datos, difundidos por el propio cuerpo policial y con el apoyo del cardiólogo
José Abellán en su cuenta de Instagram, ponen números a una realidad que los profesionales de la salud denuncian desde hace años: trabajar en un
entorno hospitalario implica, cada vez con más frecuencia, exponerse a insultos, empujones o amenazas por parte de pacientes o acompañantes. "Al hospital nadie viene por gusto. Aquí llegáis con dolor, con dudas, con incertidumbre y muchas veces desesperados", cuenta Abellán.
Un entorno de alta tensión emocional
Precisamente esa
carga emocional es uno de los factores que explican, aunque no justifican, el origen de muchas agresiones. La espera, la incertidumbre ante el diagnóstico o el miedo ante una situación de salud grave generan un contexto de tensión que, en ocasiones, deriva en
comportamientos violentos hacia quienes atienden al paciente.
Frente a esta realidad, el mensaje de los profesionales es unánime: ninguna circunstancia legitima la violencia. "Ni insultos, ni empujones, ni amenazas. Ninguna forma de violencia está justificada", afirma Abellán, que reclama
condiciones de trabajo seguras para todo el personal sanitario. "Trabajamos por y para ti, y merecemos y necesitamos hacerlo en un entorno seguro", añade el médico.
Trabajar en un entorno seguro
Las cifras de agresiones cobran una dimensión especialmente dura si se tiene en cuenta el contexto en el que trabaja buena parte del personal sanitario, marcado por
guardias prolongadas y una
elevada carga asistencial. "Debajo de cada bata hay un padre, un hijo, un amigo. Alguien que probablemente lleva más horas de guardia que de sueño", recuerda la Policía Nacional, que insiste en la necesidad de proteger a quienes, según subraya, "no duda en dejar su vida de lado para salvar la de los demás".
Para Abellán, el
respeto hacia los profesionales no es solo una cuestión de justicia laboral, sino que repercute directamente en la calidad de la atención que reciben los pacientes: "Respeto que juega a favor de todos, evitando distracciones y eliminando barreras, permitiendo que estemos a la altura de la atención que mereces", concluye el médico.
Los datos policiales confirman así lo que distintas sociedades médicas y colegios profesionales llevan tiempo señalando. La violencia contra sanitarios no es un problema anecdótico, sino un fenómeno recurrente que afecta directamente a la
seguridad laboral y al desempeño asistencial en los centros de salud españoles.
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