Imagen extraída del vídeo publicado por Guillermo Carracedo (@guillermocarracedo).
La Facultad de Medicina de la Universidad de Santiago de Compostela pierde a uno de sus mejores profesores.
Ángel Carracedo dice adiós
después de casi 50 años como docente, transmitiendo su pasión y experiencia a las nuevas generaciones de médicos. Aunque no es una decisión propia, dejar la enseñanza
no frenará la vocación que siente por esta profesión, y tiene claro que seguirá "al pie del cañón" asistiendo a charlas, atendiendo a sus pacientes y, sobre todo, avanzando en uno de los programas más importantes para él: el
proyecto Xenomas de Galicia.
El fin de una etapa tan importante no es fácil de aceptar. Por eso, su hijo,
Guillermo Carracedo, ha querido acompañarle en esta despedida al aparecer por sorpresa en su última clase. "Estaba escondido detrás del aula porque sé que mi padre siempre está muy centrado en lo suyo y no me iba a ver, aunque él dice que sí me ha reconocido", ha comentado, entre risas, en una charla con
Redacción Médica.
El momento en el que Carracedo ha visto a su hijo fue mágico. Se han fundido en un
bonito abrazo y los dos no han podido evitar emocionarse. Es normal, porque
ambos comparten un vínculo muy estrecho tanto con la Medicina como con la facultad. "Este día quedará como un recuerdo para toda la vida", ha subrayado.
La herencia vocacional en la Medicina
En la familia de Carracedo, la Medicina siempre ha estado presente en sus vidas.
Guillermo, su hijo, también es médico, y su padre no solo le enseñó aspectos sobre la vida en general, sino que
fue uno de sus profesores en la universidad durante toda la carrera.
Recuerda lo aprendido con añoranza, y reconoce que su progenitor siempre ha sido un docente "excelente" al que le sigue apasionando su trabajo. "Él se jubila porque la norma así lo dice, y como ha cumplido los 70 años es
el fin de una etapa. Pero su pasión seguirá siempre ahí con el resto de sus proyectos”, ha aseverado, y cree que "no se va a jubilar nunca".
La despedida de Carracedo quedará en la memoria de todos. Varios de sus
alumnos de Medicina se juntaron para organizar una clase magistral adicional donde pudiera dar, con total tranquilidad, sus últimas enseñanzas. "Se apuntaron muchos estudiantes", ha recordado Guillermo. La clase no trató sobre alguna asignatura en concreto, sino sobre
aspectos vitales como personas y como futuros médicos. "Hizo un recorrido sobre su vida, hablando de la vocación y de la Medicina en sí", ha recordado.
Lecciones sobre la vida como médico
Aunque también dejó una
serie de lecciones que cualquiera que las escuche puede intuir esa pasión innata por su profesión. "Una de las recomendaciones que hizo es que hay que mirar a los ojos siempre al paciente, agarrarle de la mano y tratarle con cariño", ha recordado.
Para Guillermo, este tipo de consejos aportan "mucho más" a las nuevas generaciones que una clase normal. Y eso se ha notado con el estruendoso aplauso al terminarla, que refleja la importancia que ha tenido este profesor para todas las generaciones de médicos que, durante casi 50 años, han pasado por sus manos y han aprendido el verdadero valor de la Medicina.
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