La experta advierte que dormir mal puede convertirse en un hábito automático que el cerebro repite cada noche

 Persona con problemas para dormir.
Persona con problemas para dormir.


Pasar noches en vela mirando el techo, dar vueltas en la cama o despertarse de madrugada sin poder volver a conciliar el sueño suelen ser síntomas que se asocian al estrés o a la ansiedad del día a día. Sin embargo, cada vez más especialistas en psicología del sueño señalan que existe otro factor que pasa desapercibido. Con el tiempo, el propio insomnio puede convertirse en una conducta aprendida, es decir, en un hábito que el cerebro repite noche tras noche aunque la causa original que lo desencadenó ya haya desaparecido.

Así lo explica la psicóloga Nuria Roure, especializada en trastornos del sueño, en un vídeo difundido en su cuenta de Instagram (@dra.nuriaroure). Según la experta, “hay cinco señales de que tu insomnio es aprendido y está siendo mantenido por patrones que repites cada noche sin darte cuenta”. Identificarlas, asegura, es el primer paso para empezar a romper ese círculo.

Notas un cambio radical cuando duermes bien


La primera pista, según Roure, está en el contraste. ”Duermes 7 u 8 horas una noche y te levantas siendo otra”, detalla. La psicóloga lo describe como una mejora que se nota en la energía, en la vitalidad, en la paciencia y en la tolerancia, además de una mayor capacidad para disfrutar de las cosas. Ese salto tan marcado entre un buen y un mal descanso es, para la experta, una primera señal de alerta.

Te despiertas a medianoche y el reloj activa tu mente


La segunda señal tiene que ver con un gesto que parece inofensivo, pero que puede estar perpetuando el problema. “En mitad de la noche, te despiertas, miras el reloj y de repente tu mente empieza a activarse y ya no puedes desconectar”, cuenta la especialista. Lo que empieza como un despertar breve se transforma así en una ventana de insomnio que puede durar horas.


Sientes que ya lo has probado todo


Infusiones relajantes, suplementos, meditaciones guiadas, libros sobre higiene del sueño... La tercera señal es esa sensación de haber agotado todos los recursos disponibles sin notar mejoría real. Para la psicóloga, este punto es especialmente revelador porque “nada parece que te ayude”.

Necesitas un fármaco para poder dormir


La cuarta señal es cuando la persona necesita “tomarse un fármaco para dormir”. Llega la noche, el cansancio acumulado pesa y la sensación de no tener otro recurso lleva a recurrir al fármaco casi por descarte, no por elección.

El insomnio ya forma parte de tu identidad


La última señal es, quizás, la más preocupante: cuando “llevas tanto tiempo durmiendo mal que sientes que ya el insomnio empieza a formar parte de tu vida”, cuenta la psicóloga. En este punto, explica Roure, muchas personas ya se han resignado a dormir mal, asumiendo que esa es simplemente su forma de descansar, sin plantearse que la situación pueda cambiar.
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