Patricia González-Rodríguez explica los puntos principales del trabajo que ha liderado y que ha sido publicado en Nature

Más cerca de la enfermedad de Parkinson: "Hemos dado un paso de gigante"
La investigadora Patricia González-Rodríguez.


19 nov 2021. 09.00H
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“Mientras sigamos haciendo ciencia en estas líneas, el futuro es esperanzador para los pacientes con enfermedad de Parkinson”. Así lo asegura a Redacción Médica Patricia González-Rodríguez, la investigadora gaditana que ha liderado un importante trabajo durante su estancia en Northwestern University (Chicago) que abre la puerta a nuevas vías para investigar opciones terapéuticas no contempladas hasta la fecha en esta enfermedad neurodegenerativa, la más común en España tras el Alzheimer.

Unos resultados, que se han obtenido a partir del ratón modificado genéticamente y que han sido publicados en la revista internacional Nature, que sostienen que las neuronas afectadas por la enfermedad de Parkinson pierden algunas de sus propiedades, pero no mueren. "Hemos dado un paso de gigante", sostiene.

¿Cuáles son las principales conclusiones del nuevo trabajo que ha liderado?
     
En primer lugar, hemos desarrollado el primer modelo animal que recapitula la enfermedad de Parkinson en humanos de manera progresiva. Este modelo animal recapitula la enfermedad de Parkinson con una etapa prodrómica o asintomática y con una etapa sintomática o párkinson clínico, que es cuando ya se diagnostica la enfermedad. Para generar este modelo, hemos alterado la función de las mitocondrias, que se encuentran en las neuronas dopaminérgicas. Al parar la función de estas mitocondrias, hemos visto cómo las neuronas dopaminérgicas de la sustancia negra mueren. No es la muerte como tal; estas neuronas se modifican y cambian una serie de propiedades.

Las causas de la enfermedad de Parkinson no se conocen. Entonces, si no conocemos las causas, no podemos disminuir la progresión de la patología. Esto cambia el paradigma sobre la enfermedad de Parkinson, sobre todo, porque nos abre una ventana muy amplia para poder rescatar estas neuronas a través de terapias génicas y ‘rediseñarlas’ para que vuelvan a ser dopaminérgicas y, así, evitar los síntomas motores.

Además, en los últimos 30 años se ha pensado que los síntomas motores estaban asociados a la falta de dopamina en una parte del cerebro que se llama estriado. Nosotros describimos que no solo es necesaria la dopamina del estriado, sino que también se necesita en la sustancia negra.
     
Han utilizado el primer modelo animal capaz de mimetizar esta enfermedad. ¿Por qué no se ha utilizado anteriormente?

No se ha utilizado anteriormente porque no había ningún modelo generado. Históricamente, la mitocondria ha estado relacionada con la enfermedad de Parkinson. A lo largo de la historia, se han intentado hacer modelos animales, pero no han funcionado porque no se utilizaba la diana correcta. Eran modelos dirigidos a acabar con las neuronas dopaminérgicas de la sustancia negra.  

¿Esta investigación abre la puerta a un tratamiento efectivo a corto o medio plazo?

A los científicos no nos gusta hablar de un plazo determinado; nos gusta hablar con datos sobre la mesa. Como hemos descrito en este paper que la dopamina de la sustancia negra del cerebro es importante para los síntomas motores de la enfermedad de Parkinson, hemos patentado un ensayo clínico para hacer una terapia génica y ayudar a que la leovodopa, el medicamento habitual contra el párkinson, sea más efectiva con una concentración más baja. Esto sería más a corto plazo porque ya está en marcha. Igualmente, en ciencia nos gusta avanzar e ir generando conocimiento, pero es complicado hablar de fechas.
     
En el campo de la enfermedad de Parkinson, ¿cuáles son los siguientes pasos a dar en investigación?

Hay muchísimos grupos, tanto clínicos como de investigación básica, que se dedican a la investigación de la enfermedad de Parkinson. Lo más importante es ir conociendo las causas. ¿Por qué este grupo específico de neuronas dopaminérgicas degeneran? Hemos visto que la mitocondria tiene un papel importante, por lo que el paso siguiente será tratar con terapias restaurativas para poder ‘rescatarlas’. Lo más importante es contar con un modelo que nos permita estudiar una serie de preguntas. ¿Hay manera de recuperarlas? ¿Podemos recuperarlas antes de que comiencen los síntomas motores? Ahora vamos a poner la diana en la terapia génica en la sustancia negra, en vez de en el estriado, y comprobar si podemos mejorar la farmacología actual de la leovodopa y la calidad de estos pacientes.
     
La enfermedad de Parkinson es el segundo neurodegenerativo más prevalente en la actualidad después del Alzhéimer. ¿Cuánto queda por conocer de esta patología cuyas causas continúan siendo una incógnita?

Poco a poco vamos aprendiendo sobre la enfermedad, pero todavía nos queda mucho por conocer. Con este paper hemos dado un gran paso. Tenemos este modelo animal que va a ser utilizado en muchos laboratorios, vamos a empezar con esta terapia génica en pacientes y hay muchos grupos clínicos tratando la sintomatología, con fármacos y estimulación. A nivel de investigación básica, queda mucho por aprender, pero hemos dado un paso de gigante.
     
¿El futuro es esperanzador para estos pacientes?

Estamos trabajando mucho, muchísimo. Haber generado este modelo animal es muy esperanzador. El hecho de que tengamos los dos estados de la patología, un estado prodrómico y un estado más sintomático, que podemos estudiar por separado, ya es esperanzador. Mientras sigamos haciendo ciencia en estas líneas, siempre es esperanzador.
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