Foto de familia del Consejo Interterritorial del 27 de marzo.
El
Consejo Interterritorial ha aprobado este jueves la
nueva Estrategia de Cuidados Paliativos y el
documento de consenso para el abordaje de la Enfermedad Renal Crónica (ERC). También se ha dado luz verde a la actualización de las recomendaciones para prevenir la fragilidad y las caídas en las personas mayores. Son tres de los puntos que formaban parte del orden del día que se quedó sin tratar en la sesión previa a la Semana Santa, que acabó
monopolizada por el debate sobre la huelga médica.
Cuidados paliativos enfocados a la cronicidad
La
Estrategia de Cuidados Paliativos que se ha aprobado en el pleno, celebrado de forma telemática, abarca el periodo 2026-2030 y actualiza las bases del primer plan nacional específico, impulsado hace 25 años. Tal y como avanzó
Redacción Médica en marzo, con el nuevo documento se busca
reforzar el soporte psicosocial y el acceso a los cuidados paliativos como un derecho del individuo, independientemente de su patología o lugar de residencia. En ese sentido, la población diana ya no se limita a pacientes terminales con un pronóstico de vida de menos de seis meses, sino que se amplía para abarcar el sufrimiento causado por una enfermedad en un contexto de cronicidad por el envejecimiento poblacional.
Para facilitar la
identificación precoz de personas con necesidades paliativas se promoverá la inclusión de herramientas validadas como el Necpal 4.0 dentro de la historia clínica informatizada. La idea es que sirva como una ayuda directa en la consulta y que los profesionales puedan valorar la complejidad de cada caso. Con ello se quiere conseguir que el enfoque paliativo se instaure de manera gradual y temprana en la realidad clínica y, así, se asegure que los pacientes reciban la
atención adecuada mucho antes de alcanzar la fase agónica. La nueva estrategia también pone un
foco especial en la población infantil y adolescente, cuya prevalencia en España se estima en 65 por cada 10.000 niños y niñas.
Para evitar ingresos innecesarios en urgencias, en el documento se propone
garantizar una atención continuada las 24 horas de los 365 días del año, una medida que se apoyará en servicios de atención telefónica experta y en el uso de la telemedicina, de gran importancia en zonas rurales con gran dispersión geográfica. También se establece la figura del
profesional de enlace o enfermera gestora de casos como pieza fundamental para coordinar el tránsito del paciente entre el hospital y el domicilio. En la elaboración de la Estrategia han colaborado el Comité Institucional, compuesto por las comunidades autónomas, y un comité técnico de expertos, sociedades científicas y asociaciones de pacientes.
El documento para abordar la ERC pone el foco en prevención y equidad
En cuanto al
documento para abordar la ERC, se enmarca en la
Estrategia de Cronicidad del área ministerial de Calidad Asistencial, que depende de la Dirección General de Salud Pública y Equidad en Salud. El ministerio y las comunidades autónomas apuestan por un modelo asistencial “más proactivo, coordinado y centrado en la persona” para, así, favorecer el diagnóstico precoz y un abordaje integral “que contribuya a mejorar la calidad de vida de los pacientes y a optimizar los recursos del sistema sanitario desde la equidad”.
El documento aprobado es el fruto del
trabajo conjunto de comunidades autónomas, sociedades científicas y asociaciones de pacientes. Su desarrollo se divide en cuatro ejes:
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Detección precoz en población de riesgo: se priorizará el cribado anual (mediante análisis de sangre y orina) en personas mayores de 60 años y en pacientes con factores de riesgo como hipertensión, diabetes, obesidad o enfermedades cardiovasculares.
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Mejor coordinación asistencial: se definen criterios claros para la derivación de pacientes desde Atención Primaria a especialistas (Nefrología, Medicina Interna o Geriatría) y se apuesta por potenciar las e-consultas para reducir los tiempos de espera.
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Tecnología al servicio del paciente: se integrarán sistemas de alerta automática en las historias clínicas electrónicas para ayudar a los médicos a identificar casos de riesgo y ajustar las dosis de los medicamentos según la función renal de cada persona.
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Fomento del autocuidado: se impulsarán programas educativos y la toma de decisiones compartida, involucrando activamente a las asociaciones de pacientes para que las personas tengan un papel protagonista en el cuidado de su salud.
Prevención de fragilidad y caídas en personas mayores
Finalmente, en el documento sobre fragilidad y caídas en personas mayores se aboga por el abordaje conjunto de ambos problemas. Sanidad destaca que las caídas, en concreto, son “un problema de salud pública de primer orden”. Se refuerza la detección precoz mediante la
captación activa de personas de 70 años en adelante desde Atención Primaria y el ámbito comunitario, incluyendo centros sociosanitarios, farmacias y servicios sociales.
El modelo estratifica los casos en cuatro niveles de riesgo -bajo, medio, alto y muy alto- para adaptar las intervenciones y el seguimiento a cada persona, basándose en un enfoque multidominio e individualizado que incluye
ejercicio físico multicomponente, recomendaciones nutricionales, revisión de medicación y revisión de riesgos en el hogar, en el marco de la Valoración Geriátrica Integral.
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