Juan Gomis, médico responsable del Centro de Atención a Irradiados y Contaminados del Servicio de Protección Radiológica del Hospital La Fe; y el coronel Carlos Ardanaz.
Aunque el
riesgo de una
emergencia nuclear o radiológica pueda parecer lejano, la
preparación sanitaria y estratégica frente a este tipo de amenazas se ha convertido en una
prioridad para los estados. Bajo la premisa de que la
medicina radiológica de emergencias ya no puede considerarse algo anecdótico o exclusivo del ámbito militar, sino que debe integrarse en la
preparación sanitaria moderna, España articula parte de esta respuesta a través de Acinter, una iniciativa orientada al asesoramiento científico y tecnológico ante
amenazas nucleares,
radiológicas,
biológicas y
químicas, tanto en territorio nacional como en zonas de operaciones. En este escenario, la colaboración entre
militares y profesionales sanitarios resulta clave para diseñar estrategias de prevención, respuesta y coordinación que permitan al país actuar con rapidez y eficacia ante cualquier situación de riesgo extremo.
Uno de los militares que forma parte del proyecto
Acinter es el coronel
Carlos Ardanaz, quien describe en
Redacción Médica cómo surgió esta iniciativa y cuáles son sus principales objetivos: “Desde las
Fuerzas Armadas, una vez superada la
pandemia de coronavirus, se vio que la estructura que existía frente a estas
catástrofes a nivel científico era muy militar, por lo que se decidió sumar apoyo científico, sanitario y tecnológico. Debido a ello, se decidió montar una operación de apoyo junto con las autoridades civiles”.
Este tipo de situaciones de emergencia “siempre sorprendían a las Fuerzas Armadas, por lo que se decidió buscar
apoyo científico para investigar cómo es la amenaza y cómo la población se puede proteger de la misma”. Desde su experiencia, Ardanaz afirma que Acinter permite responder preguntas que “
no tienen respuesta con información básica o especializada. Se ha volcado mucho en operaciones que ejecutan las Fuerzas Armadas tanto dentro como fuera de España de tipo
químico,
radiológico o
biológico. Por ejemplo, en 2024 se contó con científicos para abordar una crisis de tipo químico en Líbano”.
Conferencia anual con simulacros frente a amenazas potenciales
La coordinación existente dentro de esta iniciativa entre especialistas médicos y militares es fundamental, tal y como explica el coronel: “Se cuenta con un grupo de
científicos seleccionados que tengan conocimientos en amenazas químicas, radiológicas y también biológicas. Entonces, dependiendo de la situación, se contacta con ellos para tener apoyo más allá de la estructura formal que existe en Acinter”.
Uno de los pilares más valiosos a nivel médico que destaca el militar son los hospitales militares, como por ejemplo el
Gómez Ulla: “Cuenta con una red potente de contactos, además de disponer de una unidad especializada en
enfermedades altamente infecciosas”.
Cada mes de noviembre, el coronel explica que se celebran unas jornadas en las instalaciones del
Regimiento de Defensa NBQ en Valencia, a las que acuden especialistas de diferentes puntos de España “para celebrar un ciclo de
conferencias y conocer qué operaciones están en marcha, qué tipo de
amenazas potenciales pueden surgir, etc.”. Además, durante estas sesiones los integrantes se dividen en tres grupos para “plantear ejercicios en zona de operaciones, realizando simulacros y viendo cuál es el asesoramiento científico ideal para afrontar una situación”.
La prestación de asesoramiento especializado en Acinter
El
Hospital La Fe de Valencia es una de las instituciones que cuenta con especialistas integrados en Acinter, como es el caso de
Juan Gomis, médico responsable del Centro de Atención a Irradiados y Contaminados del
Servicio de Protección Radiológica. El especialista explica que su principal función dentro de la iniciativa es la de “asesoramiento civil al
Ejército de Tierra, en concreto al Regimiento NBQ, por lo que se deben aportar
conocimientos,
consejo médico y científico frente a alguna amenaza nuclear y radiológica y, en caso necesario, aportar ayuda e infraestructura hospitalaria. El resto de los integrantes aporta conocimiento sobre amenazas biológicas o químicas, según el campo en el que trabajan”.
Con respecto a las
intervenciones que se realizan cuando se activa un escenario de riesgo nuclear, radiológico, biológico o químico, el facultativo explica que “se colabora con el Ejército de Tierra cuando ellos solicitan ayuda, permaneciendo disponibles en todo momento para
prestar apoyo y asesoramiento especializado cuando sea necesario. En los distintos ejercicios realizados junto al
Regimiento NBQ se ha comprobado su alto nivel de preparación y capacidad operativa”.
En muchas ocasiones, las patrullas de reconocimiento avanzado operan en “
entornos complejos, con tiempo y recursos limitados, por lo que necesitan información precisa y eficaz para poder actuar con seguridad y tomar decisiones adecuadas con rapidez”. Gomis señala que, actualmente, “España mantiene alrededor de
4.000 efectivos desplegados en
17 misiones internacionales activas en cuatro continentes, por lo que no es extraño que, en determinadas ocasiones, requieran apoyo técnico especializado. El Servicio permanece disponible las
24 horas del día, los 7 días de la semana”.
La figura de
médicos especializados en este ámbito es vista por el facultativo como un valor añadido fundamental en este tipo de situaciones, debido a que “el actual
contexto geopolítico obliga a reforzar la preparación ante este tipo de amenazas”. En las últimas reuniones internacionales a las que el especialista ha asistido, “se percibe una creciente preocupación por la
situación mundial actual, por lo que se constata que nada es como era hace apenas veinte años. Los que eran socios ya no lo son tanto, lo estable ha pasado a ser inestable y aparecen nuevas amenazas y retos. Todo cambia”. Por todo ello, Gomis está convencido de que es imprescindible avanzar en “formación específica, coordinación internacional y simulación de escenarios complejos”.
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