Fachada de la Organización Médica Colegial (OMC).
La
Organización Médica Colegial (OMC) ha alertado de la creciente normalización de la contratación de médicos sin el título oficial de especialista para ocupar plazas estructurales en el
Sistema Nacional de Salud (SNS). Ante esto, la
organización es clara: las consecuencias pueden ser muy negativas, tanto para el sistema MIR, como para el conjunto de la
sanidad pública.
En este punto, insisten en que España ha construido durante décadas un modelo de referencia en
Formación Sanitaria Especializada (FSE), que es el sistema MIR. El programa ha logrado ser reconocido tanto dentro como fuera de sus fronteras. Así, la organización busca ser una garantía pública de calidad asistencial, seguridad clínica y
equidad en el acceso a la profesión. Por ello, consideran que permitir que funciones propias de especialista sean desempeñadas por profesionales sin la acreditación oficial correspondiente, supone abrir una grieta en los cimientos del sistema sanitario.
Además, reiteran que el informe presentado ante la Asamblea General de la organización demuestra que
esta práctica no es puntual ni aislada. Se trata así de un fenómeno de alcance nacional, con
mayor incidencia en zonas rurales y de difícil cobertura, aunque presente en mayor o menor medida en todas las comunidades autónomas. Lo que comenzó como una medida excepcional, advierten, corre el riesgo de convertirse en una práctica cada vez más habitual. Además, en el propio análisis insisten en que "puede calificarse como irregularidad e incluso ilegalidad cuando se consolida en el tiempo, sin perjuicio de que la colegiación y el ejercicio general de la Medicina sean plenamente conformes a Derecho".
Consecuencias de ejercer como médico sin MIR
En este sentido, la OMC advierte del riesgo que supone la creciente contratación de médicos sin el título oficial de especialista para ocupar plazas estructurales en el Sistema Nacional de Salud. Según la entidad, esta práctica pone en peligro la seguridad del paciente, debilita el modelo
MIR y distorsiona la
supervisión de los médicos residentes. De igual modo, genera un agravio comparativo con los profesionales que han superado el proceso selectivo y completado años de formación reglada, al tiempo que contribuye a
precarizar el ejercicio profesional.
La organización atribuye esta situación a años de planificación insuficiente de los recursos humanos, al
aumento de las jubilaciones, al incremento de la demanda asistencial y a las dificultades para cubrir plazas en zonas rurales o de difícil cobertura. A su juicio, estos factores han derivado en soluciones reactivas y de corto plazo que no abordan el problema estructural. No obstante, la OMC es muy clara sobre esto: la urgencia no puede comprometer la seguridad clínica.
Ante este escenario, la entidad reclama una estrategia estatal coordinada que incluya un incremento planificado de las plazas MIR en función de las necesidades del sistema, la mejora de las condiciones laborales y retributivas, incentivos efectivos para atraer profesionales a zonas de difícil cobertura y procesos de homologación de títulos más ágiles y garantistas. Asimismo, insiste en la necesidad de una planificación rigurosa a medio y largo plazo. Pide también derogar las habilitaciones excepcionales aprobadas durante la pandemia, al considerar que su mantenimiento desvirtúa los requisitos legales y compromete la
calidad asistencial.
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