El R1 Juan Muñoz Hurtado ideó en la carrera este proyecto que podría ser una realidad en 10 años

Del 'top MIR' a fabricar córneas con escamas de peces: "Ha sido increíble"
Juan Muñoz Hurtado, R1 de Patología en el Hospital Clínic de Barcelona.


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Juan Muñoz Hurtado estaba en tercero de Medicina cuando comenzó a trabajar en un proyecto prometedor para la regeneración de córnea. Y es que ahora, como R1 de Antatomía Patológica en el Hospital Clínic de Barcelona, cuenta en Redacción Médica que ha visto cómo esa idea que se empezó a gestar en su etapa de estudiante finalmente ha dado resultados: las escamas de pescado, concretamente de carpa, son un biomaterial que podría convertirse en un implante como alternativa al trasplante de córnea, que hoy en día solo es posible si es procedente de donantes humanos.

Este trabajo, que forma parte de una investigación del Grupo de Ingeniería Tisular de la Universidad de Granada (UGR) y del Instituto de Investigación Biosanitaria ibs.Granada, se encuentra todavía en fase experimental, pero busca ofrecer en el futuro una solución a los "pacientes con enfermedades corneales graves" y contribuir a "reducir las largas listas de espera" para este tipo de intervenciones, indica Muñoz Hurtado, que también fue el número 11 en el MIR 2025.

Un momento durante la investigación para convertir las escamas de pez en un implante como alternativa al trasplante de córnea.


El siguiente paso  será avanzar hacia los ensayos clínicos en humanos, un proceso que puede prolongarse durante años porque requiere largos procesos de validación científica, "probándolo muchas veces con un medicamento compasivo, hacer unas primeras pruebas piloto para comparar y luego ir escalando progresivamente". "Aproximadamente calculamos que tardará unos diez años", afirma.

Una idea 'gestada' en la carrera


Todo comenzó cuando se incorporó al Departamento de Histología de la Universidad de Granada tras una oposición, una opción que permite a los estudiantes compaginar su formación académica con la iniciación a la investigación científica. "Después de esa preparación, mi compañero Juan Pereira y yo decidimos que nos íbamos a embarcar ya en un primer proyecto y que nos íbamos a volcar en ese área, porque en este departamento se trabajaba mucho en él", cuenta.

El reto principal del equipo, liderado por el facultativo Antonio Campos, era encontrar un biomaterial adecuado para recrear la córnea: "Debía ser completamente transparente porque su principal función es capacitar a la luz para enfocarse en la retina de forma correcta".

Juan Muñoz Hurtado y Juan Pereira tras acabar la carrera de Medicina.


Fue entonces cuando surgió la idea de utilizar escamas de pescado como base. "Al ver el material del que están compuestas, dio la casualidad que es el mismo del que está constituida la mayor parte de una córnea, que es el colágeno tipo 1", cuenta el R1. A partir de ese momento comenzaron los estudios preliminares junto a Pereira para "poder transformar la escama en un biomaterial compatible para el cultivo de células corneales".

Para él, formar parte de este proyecto desde sus años de estudiante ha sido una experiencia "increíble". Es cierto que reconoce que ha sido un proceso largo, pero está contento porque el trabajo ha tenido "resultados prometedores". Eso sí, este estudio ha requerido una gran dedicación durante toda su etapa universitaria: "Tanto mi compañero como yo empleamos muchísimas horas de nuestra carrera y cuando no estábamos estudiando, muchas veces estábamos en el laboratorio y también hemos sacrificado fines de semana y vacaciones". Un camino "duro" lleno de esfuerzo que, al final, "ha merecido la pena".

Fases de la investigación


Muñoz Hurtado subraya que el objetivo final de este tipo de innovación es "mejorar el acceso al tratamiento" para los pacientes que necesitan un trasplante. Aunque advierte que el "camino es largo", porque el proceso científico requiere bastante tiempo y numerosos controles como "pruebas in vitro, in vivo y luego estudios pilotos en pocos pacientes" antes de poder aplicarse en humanos.


Mientras, explica que esta investigación se ha desarrollado en dos fases principales. La primera consistió en experimentos in vitro para comprobar que "las células corneales podían procesar la escama de los peces" y que luego permitiera "la implantación corneal en pocillos de laboratorio como medio de cultivo y evaluar que esas células corneales proliferaban y elaboraban estructuras similares".

Tras obtener resultados prometedores, el equipo pasó a la fase de experimentación in vivo en modelos animales "en los que se implantaron los biomateriales procesados y en los que se observó que había una buena incorporación a la córnea". 

¿Qué pacientes podrían beneficiarse?


El objetivo final es que esta tecnología pueda convertirse en una opción terapéutica "prometedora" para pacientes con "cualquier tipo de de agresión externa, ya sea una abrasión química, cáustica, una keratitis infecciosa, que afecta a la opacidad del medio provocando la ceguera corneal". Y es que actualmente, el único tratamiento disponible para estas patologías es el trasplante corneal alogénico, es decir, procedente de un donante fallecido.

Experimento in vitro para comprobar que las células corneales "podían procesar la escama de los peces".


Aunque este trasplante, explica el investigador, depende de varios factores: "Hay escasez de donaciones y por otro lado las listas de espera son muy largas. Por eso se necesita de un tipo de solución adicional que pueda salvar el problema que estamos encontrando con este tipo de pacientes".

El implante, dice Muñoz Hurtado, también podría beneficiar a personas con enfermedades congénitas de la córnea. Por ejemplo, el queratocono, "una alteración que altera la curvatura corneal o la aplasia de células corneales limbares que lleva a una génesis de la regeneración corneal". En estos casos, añade, la evolución final suele ser la misma y acaban en "ceguera". La opción cuando llegan "a su extrema gravedad" es la misma: el trasplante.

Córneas artificiales vistas desde el microscopio. 


Impacto sanitario, ambiental y económico


Además del impacto sanitario, el proyecto podría tener también beneficios ambientales y económicos al "reutilizar biomateriales sintéticos y procedentes de polímeros industriales que se utilizan en diversos ámbitos". "En este caso, estamos hablando de un biomaterial que procede de un desecho industrial, ya que el 70 por ciento de los materiales que se procesan en la industria pesquera se convierten en desechos", revela.

"Nosotros estaríamos utilizando algo que ahora mismo no tiene ningún tipo de uso en una materia prima útil, por lo tanto, económicamente y en el medio ambiente también tendría un impacto positivo", subraya el R1.
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