Un estudio sobre 76.000 visitas a este Servicio hospitalario detecta la sobrecarga que el cansancio genera al sistema

Los Servicios de Urgencias con médicos agotados generan peor asistencia sanitaria y más costes innecesarios
Los Servicios de Urgencias con médicos agotados generan peor asistencia sanitaria y más costes innecesarios.


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Un estudio del National Bureau of Economic Research (NBER) concluye que la carga cognitiva de los médicos en los servicios de urgencias influye de forma directa en sus decisiones clínicas, desde las pruebas diagnósticas que solicitan hasta la probabilidad de ingresar a un paciente en el hospital. El trabajo, basado en datos reales de actividad asistencial, muestra que cuando los profesionales están más saturados mentalmente tienden a tomar decisiones menos precisas y más conservadoras.

La investigación analiza más de 76.000 visitas al servicio de urgencias de la Universidad de California en San Francisco entre 2017 y 2019. A partir de registros electrónicos muy detallados, los autores reconstruyen el comportamiento de los médicos en tiempo real y miden su carga cognitiva en función del número y la complejidad de los pacientes que atienden en cada momento.

Uno de los principales hallazgos es que, a mayor carga cognitiva, los médicos solicitan más pruebas diagnósticas. En concreto, un incremento estándar en esa carga se traduce en un aumento del 4 por ciento en el número de pruebas. Sin embargo, ese incremento no implica una mayor precisión. Al contrario, los profesionales recurren más a pruebas habituales y generalistas y reducen el uso de pruebas menos frecuentes, que suelen ser más específicas para cada caso.

Además, se tiende a una sustitución del esfuerzo mental por la acción. Es decir, cuando la carga cognitiva es alta, los médicos dedican menos recursos a reflexionar sobre el diagnóstico y compensan esa menor deliberación con un mayor uso de pruebas externas.

Esa dinámica tiene consecuencias en la calidad del diagnóstico. Los autores utilizan una medida basada en la teoría de la información para evaluar la precisión diagnóstica y concluyen que, en situaciones de mayor carga cognitiva, las decisiones médicas reducen menos la incertidumbre sobre la enfermedad del paciente. En otras palabras, los diagnósticos son menos afinados.

Más ingresos 'innecesarios'


El impacto no se limita al proceso diagnóstico. El estudio también encuentra efectos significativos en las decisiones de ingreso hospitalario. Un aumento de la carga cognitiva incrementa en torno a un 9 por ciento la probabilidad de ingreso. Además, cuando se comparan los extremos, los médicos en el nivel más alto de carga llegan a ingresar hasta un 28 por ciento más pacientes que cuando están en el nivel más bajo, incluso tratándose del mismo tipo de casos.

Los resultados apuntan a que este aumento de ingresos responde a una mayor aversión al riesgo. Ante una mayor incertidumbre diagnóstica, los profesionales optan por ingresar al paciente como medida de precaución. De hecho, el análisis muestra que los pacientes ingresados en estas circunstancias son, en promedio, menos graves que los que se ingresan en condiciones de menor carga cognitiva.

El trabajo también observa que la carga mental reduce el tiempo que los médicos dedican a otras tareas cognitivas, como la redacción y edición de notas clínicas, lo que refuerza la idea de que el esfuerzo mental disponible es limitado y se redistribuye según la presión asistencial.

En conjunto, el estudio concluye que la capacidad cognitiva de los profesionales no es constante y que sus cambios afectan de manera significativa a la práctica clínica. Estas variaciones, que pueden producirse en periodos muy cortos de tiempo, tienen efectos medibles en el uso de recursos, la precisión diagnóstica y decisiones clave como el ingreso hospitalario.
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