La guerra de Irán ha provocado una subida notable del precio del combustible, problema que se repite con frecuencia

Experiencia de médicos rurales ante el ascenso de los precios de los carburantes por Irán.
Teresa Cartón, Rafael Crespo y Jesús Rodríguez.


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La ofensiva de Estados Unidos e Israel sobre Irán mantiene en vilo al planeta entero. Un conflicto que deja ya centenares de víctimas mortales y causa numerosos daños materiales en Oriente Medio, a la vez que tensa las relaciones entre los distintos actores internacionales. La economía tampoco esquiva los efectos de la escalada bélica. El cierre del estrecho de Ormuz compromete la exportación de petróleo en el área del Golfo Pérsico, lo que se traduce en un ascenso del coste de los carburantes. Motivo por el que el Gobierno ha aplicado una rebaja fiscal en gasolina y diésel, con la que paliar el impacto de la guerra. Una reducción que se antoja insuficiente para aquellos que requieren del uso del vehículo para su jornada laboral. Entre ellos, miles de médicos. En concreto, aquellos que asisten en áreas rurales., demandantes de una compensación por kilómetro que se ajuste a los precios del mercado.

Teresa Cartón trabaja en el centro de salud de Medina del Campo (Valladolid). Cada día recorre 110 kilómetros hasta la localidad, a los que suma entre 40 y 60 para llegar a los pueblos que dependen de ella. "Cualquier subida del precio de la gasolina se nota", ha comentado a Redacción Médica. Una situación similar vive Rafael Crespo, quien labora en el consultorio de Entrena (La Rioja) y realiza entre 120 y 150 kilómetros semanales, cifra que aumenta si falta alguno de los profesionales presentes en otras ubicaciones de la campiña riojana. "Usamos el coche para todo", ha señalado. Un cómputo parecido al de Jesús Rodríguez, especialista de Medicina Familiar y Comunitaria en el centro de salud de Luanco (Asturias), cuyo kilometraje se dispara por la atención a pacientes en sus domicilios, habitualmente en aldeas alejadas de la infraestructura sanitaria.

El fuego cruzado en Oriente Medio consume también su capacidad económica. Para Cartón, los 21 céntimos que recibe por kilómetro recorrido entre su centro de salud y los municipios que atiende son "irrisorios" en comparación con el gasto en viajes. "Esta cantidad sirve para costear los trayectos y el mantenimiento de mi propio coche, que de 8:00 a 15:00 está a disposición de un servicio público", ha aseverado. Una cuantía que ingresa a mes vencido, por lo que la inversión inicial depende de su bolsillo.


"Cualquier subida del precio de la gasolina se nota"



El escenario se repite en La Rioja, donde Crespo ha asegurado que la indemnización por transporte "no compensa ni la gasolina ni el desgaste del vehículo". "Debería de abonarse el kilometraje cuando usas tu vehículo, que es tu instrumento de trabajo", ha señalado. Rodríguez concuerda con sus homólogos. "El coste de los desplazamientos recae principalmente en los profesionales y no debería ser así", ha apuntado.


Medidas para combatir el precio de los carburantes


Los vaivenes de la geopolítica son constantes, por lo que no es la primera vez que los médicos rurales se ven asolados por las fluctuaciones del coste de la gasolina y el diésel. Así, siempre hay momentos en los que llenar el depósito se convierte en un esfuerzo titánico por parte del profesional. Razón por la que reclaman medidas efectivas para aligerar el desembolso monetario, más allá del recorte en el IVA.

Los tres han apuntado la necesidad de revisar el precio de los carburantes y ajustar la compensación recibida desde las consejerías autonómicas. "Tendría que hacerse de forma trimestral", ha indicado Cartón. A su vez, Crespo, quien ocupó el puesto de director médico de Atención Primaria y el equipo de gerencia del primer nivel asistencial entre 2021 y 2023, ha abogado por la adquisición de vehículos para llevar a cabo los servicios. Precisamente, bajo su mandato, se compraron algunos coches eléctricos para los profesionales del ámbito rural que laborasen en las zonas básicas de salud con tres o más consultorios. "Alivió mucho la precariedad que vivimos", ha resaltado.


Refuerzo de la Medicina Rural


A su vez, el facultativo de La Rioja ha reivindicado el abono de un complemento de peligrosidad, al estar expuesto este perfil sanitario a los riesgos de la carretera. "Nos enfrentamos a nevadas e inundaciones que apenas te dejan circular, además de a sufrir accidentes provocados por el cruce de algún animal", ha relatado. Una amenaza que se incrementa cuando deben acudir con celeridad para atender una urgencia. "Nos toca correr por caminos verdaderamente peligrosos", ha agregado.

Una serie de cambios que facilitarían el trabajo de los médicos rurales. Es más, dotarían de atractivo a un ámbito que centenares de profesionales esquivan. "Costearnos casi al 100 por 100 nuestros desplazamientos no ayuda a captar talento sanitario", ha remarcado Rodríguez. Además, el facultativo ha añadido la importancia de crear incentivos para que más facultativos jóvenes aterricen en municipios de poca población. Desde un mayor salario hasta opciones formativas, más puntuación en las bolsas de empleo o tiempo extra para dedicar a la investigación.


"Costearnos casi al 100 por 100 nuestros desplazamiento no ayuda a captar talento sanitario"



Una vía de atraer más profesionales a los consultorios fuera de las ciudades. Precisamente, Cartón ha recalcado la carencia de personal en este ámbito, donde cualquier imprevisto recae en las plantillas existentes. Y es que la falta de medios humanos quema la Medicina Rural con la intensidad del precio marcado por los surtidores de las gasolineras.
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