La percepción del paciente en cuanto a la vestimenta del profesional depende del contexto clínico y de la especialidad.
El primer encuentro entre
un médico y un paciente es crucial para definir una relación basada en la confianza mutua, y es esencial para obtener resultados clínicos positivos. Esta primera impresión se ve influenciada por
factores lingüísticos, como el habla o la entonación, pero también por las señales no verbales, como la expresión facial, los ojos e, incluso
, la vestimenta.
Lejos de ser un aspecto superficial,
la forma de vestir actúa como una herramienta de comunicación fundamental que afianza
u obstaculiza esa relación entre ambas partes. Así lo constata un informe al que ha tenido acceso
Redacción Médica, que actualiza y analiza las percepciones que tienen los pacientes sobre la vestimenta del facultativo,
centrándose en el impacto que genera en el entorno clínico.
Esta revisión sistemática titulada '
Percepción del paciente sobre la vestimenta del médico: actualización de una revisión sistemática', publicada en la revista
BMJ, recopila
más de 30 estudios realizados, con una muestra agregada de miles de perfiles, y demuestra que la indumentaria de estos profesionales
influye "de forma constante y significativa" en la percepción de los pacientes sobre aspectos tan importantes como el profesionalismo, la confianza y la comunicación.
¿Cómo deben vestir los médicos?
Los hallazgos conjuntos proporcionan una
evidencia "sólida" de que esa percepción depende, en gran medida, del
contexto sanitario. Por tanto, se requieren
códigos de vestimenta adaptables a los entornos clínicos y a las expectativas de los pacientes con la que mejorar su confianza y satisfacción.
En este sentido, el estudio rompe con esa idea de una
indumentaria "universalmente ideal", y la percepción de profesionalismo varía dependiendo del contexto y el entorno clínico en el que se encuentre el paciente. Por ejemplo, el informe señala que en la
Atención Primaria y en las consultas externas hay
una mayor aceptación del uso de ropa informal con bata blanca, ya que genera equilibrio, cercanía y profesionalidad.
¿Qué piensan los pacientes de la ropa del médico?
Sin embargo, esta percepción no es la misma en entornos más hospitalarios, como las
Urgencias. Aquí, los pacientes
prefieren ver a un médico con un pijama quirúrgico -scrubs-, porque lo suelen interpretar como una señal de
competencia, preparación y limpieza. En cambio, si nos centramos en la percepción que tienen de los médicos que ejercen en los quirófanos, el pijama quirúrgico es mejor valorado.
Además del entorno clínico, las preferencias del paciente también varían notablemente
según la especialidad. Por ejemplo, en
Dermatología, Neurología y Oftalmología prefieren encontrarse a un trabajador que utilice ropa formal y bata blanca. En cambio, en
Anestesiología y Gastroenterología hay una mayor aceptación del uso del pijama quirúrgico. Por otro lado, en Medicina de Familia, se evidencia una mayor tolerancia a la vestimenta casual.
El sesgo de género en el uniforme de las médicas
En el estudio también hay un apartado fundamental relacionado con el
sesgo de género, que está relacionado con la credibilidad del profesional. Y es que, entre las médicas, el uso de una ropa formal y una bata blanca no solo es una cuestión de imagen,
sino una herramienta de identificación profesional. Sin estos elementos, los pacientes
suelen identificarlas erróneamente como enfermeras o Técnicas de Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE).
Por tanto, mientras que un profesional que lleva un pijama quirúrgico suele ser identificado como médico, una facultativa con esa misma indumentaria
no genera esa misma percepción y requiere de una vestimenta más formal para evitar confusiones sobre su rol entre pacientes y familiares.
Pandemia del coronavirus y la indumentaria del médico
La pandemia del coronavirus también tuvo un importante impacto en la percepción de los pacientes sobre la vestimenta de los facultativos. Según esta revisión, aumentó la preferencia por los pijamas quirúrgicos y las mascarillas, ya que las vinculan con más
higiene y seguridad.
Como conclusión, esta revisión sistemática reveló que las preferencias de los pacientes sobre la vestimenta médica dependen del entorno clínico, la especialidad, el género y el contexto de la atención. A pesar de que la bata blanca tradicional se considera un símbolo de profesionalismo y confianza,
cada vez hay una mayor aceptación de los uniformes quirúrgicos, especialmente en entornos de emergencia o de alto riesgo.
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