Investigadores del Ciberesp han identificado sus componentes como biomarcadores de la enfermedad

Glucosa y presión arterial, predictores del síndrome metabólico
Los componentes relacionados con la obesidad, aunque muy ligados a la enfermedad, aparecen con posterioridad.


23 jun. 2017 14:00H
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Los componentes relacionados con el metabolismo de la glucosa y la presión arterial alta, cuando aparecen tempranamente, actúan como biomarcadores para predecir el síndrome metabólico, según se ha demostrado en un estudio realizado por investigadores del Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (Ciberesp) en la Universidad de Girona, con el objetivo de estudiar la dinámica del síndrome metabólico y de sus componentes, y publicado recientemente en la revista PlosOne.

Otra de las conclusiones es que, a pesar de que se ha producido un aumento significativo de la prevalencia de la obesidad que ha coincidido con un considerable aumento de la prevalencia del síndrome metabólico, en el estudio se ha evidenciado que los componentes relacionados con la obesidad y la dislipidemia, aunque esenciales para el desarrollo del síndrome metabólico, aparecen después.

El estudio de la dinámica del síndrome metabólico y de sus componentes, como el orden de aparición, o el tiempo de exposición a los mismos era desconocida hasta el momento, por lo que este estudio "podía ser clínicamente relevante". Para él se ha utilizado una cohorte retrospectiva con un seguimiento de 7 años (entre el 1 de enero de 2005 y el 31 de diciembre de 2012) compuesta por más de 13.000 sujetos de la población general, residentes en una comarca, predominantemente rural o semiurbana, de la provincia de Girona.

Dinámica del síndrome metabólico

El síndrome metabólico se define como la co-ocurrencia de varios factores de riesgo cardiovascular en un sujeto, y se considera que una persona padece esta enfermedad si, al menos, presenta tres de los siguientes factores: obesidad abdominal; alteración de la glucosa o diagnóstico de diabetes mellitus tipo 2; presión arterial alta o diagnóstico de hipertensión; bajos niveles de colesterol HDL y; hipertigliceridemia (estos dos últimos definen la dislipemia).

Sin embargo, ni el síndrome metabólico ni sus componentes son estáticos, ya que pueden ocurrir y dejar de hacerlo como consecuencia de su control durante el período de seguimiento de un paciente, incluso en más de una ocasión.

Por ello, los investigadores recomiendan al personal sanitario "hacer todos los esfuerzos" para identificar a los individuos que presenten la combinación hiperglucemia y presión arterial alta, en riesgo muy alto de desarrollar un episodio de síndrome metabólico, a los que se ha de proporcionar un tratamiento adecuado en las primeras etapas de la enfermedad.
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