Imagen de un centro participante en la experiencia.
La
atención comunitaria al paciente va un paso más allá de lo clínico. Este es el punto de partida de una experiencia que ya tiene conclusiones en
Reino Unido, y que ha tomado la región de
Cornualles (con algo más de medio millón de habitantes) como campo de pruebas para este piloto que promete mejoras en la salud del ciudadano y ahorro para el bolsillo del sistema público de salud -en este caso el
National Health Service (NHS)-.
Esta red de 50 centros, conocida como
Community Hub Network (Red de Centros Comunitarios),
es una iniciativa pionera que busca evitar o aliviar parte de presión de la atención sanitaria de los hospitales a la comunidad local.
¿Qué es y cómo funciona?
Se trata de una
red de más de 50 centros comunitarios distribuidos por toda la región, que está supervisada por Volunteer Cornwall (una entidad que junto a la empresa Helpforce profesionaliza y optimiza el rendimiento del voluntariado) y financiada en parte por el sistema de salud local (el propio NHS).
Los centros forman parte del modelo Community Gateway, un punto de acceso único disponible los 7 días de la semana (y operativos 12 horas diarias) que ofrece asesoramiento telefónico y
equipos de alcance comunitario.
Entre sus objetivos está aliviar la presión sobre los servicios del NHS manteniendo a las
personas "sanas, conectadas y apoyadas en sus propios barrios".
Los servicios que ofrecen no son solo clínicos; proporcionan espacios seguros para una gran variedad de apoyos basados en
cuatro pilares de bienestar: físico, emocional, financiero y social.
Algunos servicios específicos incluyen:
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Apoyo físico: Prevención de caídas, apoyo para accidentes cerebrovasculares.
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Apoyo social y emocional: Comidas a domicilio, actividades para reducir el aislamiento y apoyo de salud mental.
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Asesoramiento práctico: Ayuda con deudas y dinero, apoyo de vivienda e inclusión digital.
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Post-hospitalización: Ayuda para personas que acaban de recibir el alta hospitalaria.
Impacto y resultados clave
El estudio destaca que la red ha generado beneficios significativos tanto para los usuarios como para el sistema de salud.
Además, la experiencia también ha logrado un
ahorro económico; se estima que la red ha evitado costes al NHS por valor de más de 11,6 millones de libras (13,3 millones de euros) en un periodo de 12 meses.
Igualmente hay datos elocuentes acerca de la
reducción de la carga asistencial. Las encuestas que manejan señalan que sin estos centros, un 24 por ciento de los usuarios habría acudido a su médico de cabecera; un 8 por ciento al hospital local; y un 6 por ciento habría llamado al número de emergencias.
También la
satisfacción del usuario es elevada, ya que el 99 por ciento de los asistentes afirma que se cumplieron o superaron sus expectativas.
Respecto al
bienestar personal, el 88 por ciento de los usuarios afirmaron sentirse menos aislados y la confianza de las personas para gestionar su propia salud aumentó del 59 al 76 por ciento tras acudir a los centros.
Desafíos futuros
A pesar de su éxito, el informe señala que para alcanzar su máximo potencial, la red necesita varios puntos de mejora, entre los que señala:
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Una mejor integración con los servicios estatutarios (públicos).
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Reformar el modelo de financiación para que sea más estable y a largo plazo, en lugar de depender de subvenciones competitivas y cortas.
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Un marco consistente para medir y reportar su impacto de manera unificada.
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