Rodríguez Ledo, presidenta de SEMG, apela a la falta de preparación de los estudiantes para afrontar los retos del SNS

 Pilar Rodríguez Ledo, presidenta de SEMG pide mayor peso de Atención Primaria en la formación MIR
Pilar Rodríguez Ledo, presidenta de SEMG


25 nov. 2023 13:30H
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Fue la especialidad la que escogió a Pilar Rodríguez Ledo y no al revés. Siempre ha sido y será una médica de Familia, aunque al principio no supiera verlo. De hecho, era el área sanitaria que menos interés le despertaba y, ahora, su máxima prioridad es mejorarla como presidenta de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG). Es además la primera mujer en toda la historia de la entidad.

Con la amplitud de miras que le otorga contar con un conocimiento integral del sistema, la facultativa trata de averiguar los intereses de los demás y así ayudar a encontrar soluciones a los problemas que sufre Atención Primaria a pequeña y a gran escala. Se acabó el desfile de documentos. Lo que toca ahora, según Rodríguez Ledo, es pasar a la acción para así preservar el talento de los apasionados por la Medicina de Familia, que son pocos, pero genuinos, tal y como aseveró en esta entrevista realizada para el pódcast Líderes Sanitarias

Pilar, ¿cómo valora el tiempo que lleva en el cargo?
 
En los últimos cuatro años fui la vicepresidenta primera, con lo cual me estreno en el cargo en cuanto a responsabilidad de presidencia. Pero sí que es verdad que teníamos una responsabilidad compartida, como ahora espero que suceda con el nuevo equipo. Al final es un equipo de trabajo, entre todos tenemos que asumir esa responsabilidad y sumar los puntos de vista y los puntos fuertes de todos para poder alcanzar mayores objetivos. Entonces, el estreno ha sido bueno, con ilusión, con compromiso y con responsabilidad, por supuesto.
 
¿Qué puntos aparecen como prioritarios en su plan de actuación desde la presidencia?
 
Nuestra línea es una línea de continuidad con los hitos que se ponen desde la nueva Comisión Permanente. Pero nos parece que lo más importante, lo primordial, es una puesta en valor tanto de la especialidad de Medicina de Familia como de la profesión. Creemos que esos son puntos fuertes y para hacer eso, nos tenemos que apoyar tanto en la formación como en la investigación, el propio programa oficial de la especialidad, las circunstancias laborales...Hay muchas áreas que son necesarias para hacer esa puesta en valor tanto de lo que es la especialidad como de la profesión.
 
Es importante destacar que una de sus batallas pendientes, incluso antes de asumir la presidencia, tiene que ver con el sistema MIR. En concreto, sus esfuerzos han ido dirigidos a retener el talento de esos médicos más jóvenes una vez acabada la residencia es decir, a garantizar que los contratos que firmen sean de calidad.
 
Totalmente. Yo soy jefa de Estudios de Medicina Familiar y Comunitaria, ahora de la Unidad Docente Multidisciplinar de Gestión Familiar y Comunitaria. Y justo por esto, por esta labor que desempeño desde hace 14 años, creo que es uno de los puntos fuertes para revitalizar nuestra especialidad. Estamos en un momento donde las jubilaciones se han producido de un modo masivo, como era esperable, puesto que, en un momento determinado, entramos un montón de profesionales y muchos de ellos debían jubilarse en esta época. Con lo cual, era un proceso anunciado desde hace muchos años, aunque nos haya pillado de sorpresa, y lo que tenemos que hacer es preparar a las jóvenes generaciones para afrontar este reto, pero para afrontarlo con ilusión, con satisfacción. Y para eso hay que hacer un abordaje muy amplio.

Una de las medidas, desde luego, es poner en valor la profesión mejorando las condiciones laborales. No siempre estamos hablando solamente de lo económico, sino también de lo académico, pero también de lo económico. Estamos en un mercado de trabajo, un mercado laboral que cuando faltan profesionales y son más buscados tenemos que hacerles las condiciones mejores para que realmente se dirijan hacia allí y no hacia otros ámbitos. O sea, es la ley del mercado. Y pasa con camareros o con camioneros, profesiones muy demandadas, como pasa en cualquier otra profesión de nivel de Grado o de Posgrado. Tenemos que mirarlo con los ojos de la gente joven. Seguramente, antes pensábamos que poníamos el valor en una plaza fija a cualquier coste y hoy en día, en el que hay tanta disponibilidad de plazas fijas, eso no es lo más importante, sino que la gente joven valora el tiempo, valora las condiciones reales de dificultad en el desempeño, valora una serie de cosas que si queremos dar salida a este problema también tenemos que intentar mejorarlas y abordarlas.

Por eso digo que lo económico es una parte, que, desde luego, ni nos debe dar vergüenza reconocer ni nos debemos olvidar de ella. Pero también hay que darle salida a las partes más académicas, a las partes de tiempo libre, de calidad, de añadirle valor al trabajo que realizamos y ahí entramos en el tema burocracia. Burocracia que no aporta valor, burocracia que sí que aporta valor y puede entrar dentro del trabajo del médico de Familia. Es un conjunto y estamos en un momento de peligro, ya no solo de que quieran o no coger Medicina de Familia. Y aquí siempre digo, no es que quieran o no coger plaza porque no les guste la profesión, sino que, lo que no les gusta, son las condiciones de trabajo. Entonces eso es lo que tenemos que cambiar. Y si pierden la ilusión por esta especialidad y por esta profesión, después poco hay que hacer. Y nuestro modelo sanitario depende de que tengamos un nivel de Atención Primaria, un nivel de atención hospitalaria y ,hoy en día, un nivel de atención sociosanitaria, incorporado. Si eso no lo conservamos así, podemos pensar en un cambio de modelo, con las consecuencias que eso tiene.
 
Y precisamente hablando de apostar y teniendo presentes medidas como las anunciadas por Galicia con contratos de tres años para los MIR, ¿cree que debería existir un plan de estabilización a nivel nacional? ¿Qué ue otras soluciones pueden resultar útiles en este caso?
 
Sí, claro que tiene que haber un plan de estabilización, pero no solamente eso. Si no se cambian las medidas, hasta el plan de estabilización es insuficiente. Solo vemos que, cuando se ofrecen estos planes con toda la ilusión diciendo es que es un gran logro porque son un gran logro, las jóvenes generaciones, sin embargo, se quedan un poco frías con eso que vemos que nos parece un gran logro. Porque es un gran logro fuera del momento adecuado y por eso tenemos que mejorar también el resto. Obviamente, no se deben mejorar solamente las condiciones de trabajo de las nuevas generaciones, hay que mejorar las condiciones de trabajo en general. Hay tantos documentos, se han hecho tantas estrategias, se han hecho tantos abordajes, tanto a nivel central como a nivel de todas las autonomías, que a mí sudores fríos me entran cuando empezamos a hablar de "vamos a hacer otro documento". De verdad que está todo más que hablado. Es mejor implementar un mal documento que frenarse y no implementar ninguno. Por favor pasemos a la acción. A las jóvenes generaciones no les va a servir, de hecho no les está sirviendo solo la estabilización laboral. Hay que mejorar las condiciones.
 
De hecho, hay voces que insisten en que ese interés por la especialidad, precisamente para evitar las plazas desiertas como ha ocurrido en anteriores convocatorias MIR, debe empezar en la carrera. ¿Habría que modificar también el programa formativo en las facultades? Como docente, ¿diría que Medicina de Familia tiene el peso adecuado en los contenidos que se imparten a los futuros médicos o habría que incrementarlo?
 
Yo creo que en España vivimos inmersos en una serie de derechos que después no se convierten en realidad. Y me refiero tanto al dicho de "la Atención Primaria es la puerta de entrada" y "vamos a poner en valor" y todas esas cosas, porque eso no se ve reflejado después. Y en el sistema universitario es en el que no se ve reflejado. Tenemos un sistema universitario que va al margen de lo que es el sistema sanitario y que no refleja esa necesidad, ni salen los estudiantes preparados para afrontar esos retos. Desde luego hay que conocer la Atención Primaria dentro del mundo universitario. Después decimos que si viene un extranjero, se tiene que adaptar a nuestro sistema sanitario, que no es el que entienden los estudiantes. O sea, hacen como mucho una asignatura que está camuflada, por ahí metida en departamentos que se llaman Salud Pública, Prevención, Departamento de Medicina, Estilos de Vida... Ya no recuerdo ni la cantidad de nombres que puede haber con unos créditos que oscilan entre tres y seis en todo el conjunto de la carrera y, después, hacen una rotación de 15 días en un centro de salud. Eso en los seis años de una carrera. Está claro que esto no le puede dar la visión de Atención Primaria y el que no conoce algo no lo puede elegir.


"Las jóvenes generaciones, sin embargo, se quedan un poco frías con eso que vemos que nos parece un gran logro"



Entonces, mientras sigamos formando a nuestros estudiantes con la visión en el mundo hospitalario, no van a considerar la Atención Primaria al mismo nivel, porque no se les enseña. Ya se les está diciendo subliminalmente que no es lo mismo y que para eso no necesitan formarse. Esto tiene que ser un continuo y ese continuo abarca la formación en las escuelas, donde también se hacen en los últimos años orientaciones profesionales. Tiene que haber formación en el Grado, después en el posgrado, en la Formación Sanitaria Especializada, en la educación poblacional, en la educación para la salud y en la idea estratégica de nuestros políticos también. Si incluimos todo eso, realmente trasladamos el modelo que queremos tener.Y lo que está pasando es que no es creíble. Y como no es creíble el estudiante, aunque le guste ser médico de Familia, ve otras opciones que son mucho más cómodas y encima, me voy a permitir decirlo, tienen una privada muchísimo mejor. ¿Y por qué miran a la privada? Pues creo que es fácil de pensar, ¿no? Porque los sueldos que hay son bastante justitos en relación a lo que ocurre en otros países y en relación a lo que ocurre en otras disciplinas de Grado equivalente en nuestro país. Al final puede tener un sueldo medio apañado con los complementos y de dispersión, pero al final el sueldo bruto es mínimo, muy inferior al de la mayoría de los grados equivalentes.

Si no lo ha vivido en la escuela, no lo conoce en su familia, no lo ha conocido en su vivencia y le ofrecen otras alternativas más rentables, con mayor acceso económico y mayor prestigio académico, pues ¿por qué va a querer hacer Medicina de Familia, salvo porque le guste muchísimo? Y con lo que nos deberíamos quedar es que sigue habiendo estudiantes que, a pesar de todo esto que hacemos en nuestro país, siguen amando la Medicina de Familia y tendremos buenos médicos de Familia. Pocos, pero buenos.
 
O sea, estaríamos hablando de una solución integral...
 
Totalmente. Integral, nacional, un plan de Estado... Como queramos llamarle. Pero nos creemos que nuestro sistema sanitario es el que se basa en la Atención Primaria, la atención hospitalaria y la sociosanitaria, y queremos que este sistema tenga accesibilidad, equidad o no lo queremos. Y si lo queremos hay que apostar por ello y hay que hacer las reformas que son necesarias.
 
Y hablando de cambios y de reformas, 2024 promete modificaciones con la renovación de la Cartera Común de Servicios en Atención Primaria. Eso sí, dos años después de lo esperado. Teniendo en cuenta la situación actual, ¿qué acciones de ese plan urgen en mayor medida? ¿Habría que sumar nuevas necesidades a la lista?
 
Sí, habría que sumar nuevas necesidades y habría que ampliar el concepto con la imagen estratégica de qué queremos hacer. Yo creo que la cartera de servicios no se tiene que mirar qué pruebas son las que tienen capacidad cognitiva, sino qué pruebas son las que necesita el paciente que acude al médico de Familia para que este pueda hacer su trabajo y hacer la orientación diagnóstica, de seguimiento, terapéuticas...La necesidad la marca el paciente, independientemente de en qué ámbito esté. Lo mejor es que el paciente, mientras pueda tener orientación hacia sus necesidades, debe permanecer en Atención Primaria. Esto no se trata ni de abrir ni de cerrar, sino de que, si el Sistema Nacional de Salud tiene una cartera de servicios, esa cartera de servicios debería seguir al paciente independientemente de donde se ha visitado. Otra cosa es que a cualquier profesional se nos tiene que pedir competencia para las cosas que hacemos, pero no solamente a los médicos de Atención Primaria, también al resto. La excusa es que claro, de tantas pruebas que se pide en Atención Primaria... Bueno, y si las miráramos en los hospitales, ¿qué pasaría?. Si el paciente está atendido en Atención Primaria, debe pedirse la prueba en Atención Primaria. Es una cartera de servicios para atender al paciente.
 
Hablábamos antes también de la burocracia. ¿Qué repercusión considera que tendrá la gestión de bajas por parte de los hospitales?
 
Yo creo que la baja es una prescripción terapéutica que tiene un sentido en el tratamiento general del paciente y que, como sentido que tiene, debe darla quien sabe cuál es la situación real del paciente. Entonces la repercusión que tendría sería que el paciente estaría mejor atendido, se sabría por qué se le da la baja, se sabría hasta cuándo tiene que dársele la baja y no lo estaríamos peloteando con situaciones ridículas como la de estar ingresado y que pida cita en su médico de cabecera para que le haga la baja por un tema que ni sabe todavía. Y encima, en algunas comunidades, tampoco está el programa informático accesible para todos los niveles. Y se tiene que creer lo que un familiar o un vecino, va y le cuenta. O sea, es que es un absurdo. La baja laboral es un arma terapéutica y la debe administrar los que tienen la información.
 
En más de una ocasión ha hablado de un abordaje global de la falta de especialistas en nuestro sistema de salud. ¿Qué medidas, más allá de la homologación de médicos extracomunitarios, harían falta para fortalecer las plantillas?
 
Un abordaje integral, un abordaje que venga desde la universidad e incluso antes, cuando se hacen las tareas de orientación profesional en las escuelas. Requiere una Formación Sanitaria Especializada que, realmente, redistribuya las necesidades de Recursos Humanos que son previsibles en las especialidades que se producen. Recordemos que es un sistema meramente distributivo, de gente que aprueba un examen duro, pero, que si no lo aprueba, va a trabajar para el sistema también por la escasez. Entonces, no seamos hipócritas y mejor metamoslo dentro de la formación para tener profesionales completamente formados. Y se necesita también el abordaje de los puestos profesionales, tanto económicamente como académicamente. Desde luego, se pueden abordar unas primero y otras después, pero con el objetivo de abordar todas, si no, no conseguiremos éxito. Seguiremos poniendo parches y cada año decimos "bueno, es que esto lo sabíamos desde hace 15 años". Pero claro, el abordaje integral necesita también que todos vayamos juntos hacia ese objetivo, porque si no, si unos dan contratos de fidelización pero los otros no hacen que se cubran todas las plazas MIR o mantienen un sueldo base sin complementos de 1.300 euros al mes, pues, al final, no hacemos nada.


"Recordemos que es un sistema (MIR) meramente distributivo, de gente que aprueba un examen duro, pero, que si no lo aprueba, va a trabajar para el sistema también por la escasez"


 
Pilar, es usted la primera mujer en presidir esta entidad. ¿Por qué ha tardado tanto en llegar el liderazgo femenino a esta institución?

Bueno, yo creo que es como en todas las demás, ¿no? Las mujeres realmente tenemos múltiples roles y muchas veces no es que, en una institución determinada como esta, no puedas hacerlo, sino que tengas ese tiempo y ese momento de dedicación que requiere añadir a tus obligaciones personales. Y eso requiere una situación familiar, un apoyo familiar y la posibilidad en el trabajo de poder compaginarlo. Yo creo que aquí,los grandes olvidados, y lo digo siempre, son las familias, las parejas, tanto de hombres como de mujeres. Cuando el líder es un hombre, la pareja, en general está apoyando, y si el líder es una mujer, pues también tiene que tener ese apoyo familiar que haga posible esto. Yo creo que es coyuntural en nuestra socieda que estos roles, a veces, te pongan ese famoso techo de cristal. Eres tú mismo el que te pones el techo, porque ser capaz de hacer todo a la vez es muy difícil o casi imposible. Se necesita mucha ayuda. Aprovecho para agradecer a mi pareja, a mi marido, a mi madre, a mi familia, el ayudarme a hacer esto y también a las familias de los otros que, antes de mí también han sido presidentes.
 
O sea que acelerar la llegada de la mujer a estos puestos de responsabilidad, más allá de ese relevo generacional, pasa por facilitar políticas de conciliación, ¿no?
 
Claro, por supuesto. Políticas de conciliación laboral y familiar. Al final, el compromiso y la responsabilidad si algo requiere es tiempo. El tiempo es lo más escaso de nuestras vidas. Y todo lo que favorezca esa disponibilidad de tiempo y de acceso, pues va a favorecer que esto sea así. Bien es verdad que estamos en profesiones feminizadas, y, lo normal, es que esa representatividad se vaya viendo cada vez más. Creo que es necesario un cambio cultural. Y los pacientes también forman parte de ello. Sí que es verdad que, hay veces, en las que puede suponer un problema. Tengo que reconocer que yo no he tenido ese problema, pero sí que conozco compañeras que sí que lo han tenido. Hay que cambiar la perspectiva cultural con amplitud de miras en todos los sentidos: de género, de sexo, de raza, de edad, etc. El open mind que tanto decimos y tan poco practicamos, eso sería beneficioso en este caso.
 
¿Confía en el liderazgo diferencial?
 
Creo que, sin duda, puede influir porque hay cosas que culturalmente hacemos distintas y vemos distintas. También es verdad que al final somos personas y estas cosas las hacen las personas, y cada uno, con nuestra manera de hacer, también implementamos eso. Yo sobre todo confío en un equipo, en la fuerza y la amplitud de miras que queremos tener. Quizás el rol de la mujer es más negociador que competitivo. Y, seguramente, en mi caso también es así. Pero insisto que, lo más importante ,es el equipo más que mi persona. Y sí que es verdad que en el equipo hay un liderazgo global femenino un poco mayor, pero cada uno de ellos son buenos, magníficos y excelentes en alguna de las vertientes. Y son las razones por las que están en el equipo y creo que es lo que nos hace realmente diferenciales.
 
Esa apuesta, precisamente por el trabajo en equipo, en su caso viene de largo. De hecho, la primera Asociación de Mujeres rurales en Caurel, en Galicia lleva su firma.
 
Casi me sonrojo, ¿tantos años hace? La verdad es que fueron tiempos buenos donde además de mi aportación en el sentido estricto en el tema sanitario, viví allí, me integré y procuré dejar mi granito de arena, no solamente en lo sanitario sino en lo social. Y la verdad, me siento muy unida a esos primeros años de trabajo. Estuve 17 años. Sé que no es poco. Fueron años duros pero de avance profesional y personal, con lo cual agradezco mucho conocer todos los distintos enfoques de la vida profesional para haceme una idea mejor de cómo deben ser las cosas y cómo se puede avanzar.Y, desde luego, que el papel social del médico en la zona rural es muy importante.
 
¿Cómo fue la experiencia?
 
Yo creo que muy bueno, a veces con una sobrecarga de responsabilidad muy importante y eso también es una de las condiciones. Antes, cuando hablamos de condiciones laborales, también debemos tener en cuenta esas compensaciones. A mí me dieron la plaza allí y mientras no pude evitar otro sitio, pues allí estuve. Pero desde luego que, toda la población y todas las comunidades, se merecen el mejor médico y equipo sanitario disponible y, para eso, tienen que llegar profesionales a estas zonas que realmente estén a gusto y conformes. Y para eso, la penosidad profesional de trabajar solo, trabajar lejos de cualquier domicilio, etc. debe ser compensada.


"La investigación puede hacer que los profesionales jóvenes y los residentes vean un atractivo adicional en la Medicina de Familia que compense otras carencias"


 
O sea, un paquete de incentivos, ¿no?
 
Claro. Creo que es lógico y no es reprendible que, cada profesional, quiera trabajar en las condiciones más cómodas posibles. Bien es verdad que todos debemos saber que hay una parte también de trabajo vocacional que está incluida en algunas profesiones y que nos deben hacer desarrollar nuestro trabajo lo mejor posible, con las mayores ganas y la mayor ilusión en cualquier sitio. Pero claro, eso no puedes venir solamente de tu interior. Esto tiene que venir del reconocimiento. Cuando yo estaba, encima, ganabas menos y gastabas más por trabajar allí. Ahora pues ya no es lo mismo. Y sí que gastas más. Esto tiene que ser reconocido. Tienes que disponer de un coche, tienes que hacer 100 kilómetros de ida y de vuelta, muchas veces tienes que luchar contra la nieve y eso te supone tener unas ruedas de invierno... Seguramente hay una serie de cosas que hay que compensar en el trabajo. No pueden caer sobre el profesional. Insisto, esta población tiene las mismas necesidades de salud, al menos, que los demás. Lo lógico es que le brindemos lo mismo. Igual que sabemos que poner la luz en una aldea es mucho más cara que en un edificio de vecinos. Y sin embargo, estamos obligados a hacerlo.
 
La investigación es también otra de las áreas que más ha atraído su atención como médica, hasta el punto de poner dinero de tu propio bolsillo para crear junto a otros compañeros la primera Fundación de investigación y de Formación en Galicia...
 

¡Qué bien informados estáis, qué maravilla! Pues sí, hace muchos años hicimos esa locura porque creíamos que era necesario. Había que intentar impulsar aquello a lo que no teníamos acceso. Y esa fue la razón por la que, obviamente, seis compañeros un poco locos, pusimos nuestro dinero persona, sin ningún promotor, para crear aquella primera fundación que, creo que nos dio satisfacción profesional. Nos dio voz y nos abrió unas puertas que hasta entonces no teníamos abiertas.
 
Siempre ha dicho que hay que innovar para mejorar pero, ¿por dónde empezamos? ¿En qué procesos hace falta ponerse creativos? 
 
Yo creo que la investigación es un lugar excelente para empezar innovando, puesto que hay muchas preguntas de salud y, algunas, solo se pueden responder desde la Atención Primaria. Las respuestas que se obtienen desde el ámbito hospitalario son respuestas que tú tienes que adaptar, pero que no son las propias del entorno. Porque además la población, a dónde acude en el 90 por ciento cada año es a su médico de Familia. Entonces, si no disponemos de esa información, es difícil avanzar. Cuando se centra en el hospital, se centra más en desarrollos tecnológicos, innovaciones terapéuticas... Pero cuando se centra en Atención Primaria, se centra más en calidad de vida, Epidemiología, necesidades del paciente, expectativas...Y está claro que son cosas diferentes. Complementarias. Las dos son necesarias, pero si no damos esa respuesta no va a poder ser posible

La innovación en la investigación es que el profesional la pueda hacer. Darle los mecanismos, es decir, recursos tanto económicos como humanos y de tiempo para poder hacerla. Es una de las cosas más ilusionantes para los profesionales, porque permite ver unos aspectos de los pacientes que no contemplamos en la parte asistencial, permite obtener logros y conocimiento y es satisfactorio, porque además enriquece cultural y también económicamente todos los sistemas sanitarios del mundo. Pero además, la investigación puede hacer que los profesionales jóvenes y los residentes que se unen a esto vean un atractivo adicional en la Medicina de Familia que compense otras carencias. Además, la investigación abre el ámbito académico y ahí se podrían hacer las reformas que tan necesarias son en la universidad. Siendo un camino a largo plazo, no es el que va a dar respuestas inmediatas. El que va a dar respuestas inmediatas es otro y no necesita mucha innovación, necesita aplicación. Nada más.  Pero si pensamos en innovar y en cambiar para mejorar sin duda hay que mirar a la investigación.
 
¿Se ve de nuevo en la consulta?
 
Yo me veo haciendo de médico de Familia en la faceta que sea. A mí me encanta la Medicina de Familia, me encantan los pacientes y me veo en la en el puesto que sea. Yo lo que quiero es ser médico de Familia, me da igual dónde y cómo. Me gusta todo. Tengo la suerte de que todas las facetas me gustan. De hecho, cuando veo a mis pacientes, antiguos pacientes que todavía vienen a veces a saludarme, a mí se me abre el alma. O sea, me encanta y me ilusiona. Con lo cual yo sí, por supuesto, me veo. No es que haya decidido alejarme de la consulta, no. He decidido aprender otros ámbitos y conocer otras cosas, pero sin alejarme de lo que es la esencia de la Medicina de Familia. Yo básicamente soy médico de Familia aunque en la facultad no quería serlo. De hecho lo desconocía y lo desconocía tanto que decía que, si tuviera que ser médico de Familia, lo dejaría. Yo fui interna de Trauma seis años y de Cirugía cinco. Eso también me ha dado una visión diferente de las cosas. Sí que es verdad que, cuando entré en Medicina de Familia y pasó el primer mes, comprendí que eso era lo que yo quería hacer. Y comprendí y recordé que, en mi pasado y mi niñez, algunas veces de las que pensaba que quería ser médico, era eso lo que quería ser, ¿no? Entonces yo creo que he querido ser siempre médico de Familia, solo que hubo una época de mi vida en que no lo sabía.

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