26 de junio de 2017 | Actualizado: Lunes a las 09:30
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La construcción del hospital requiere consenso entre médico y arquitecto

Las remodelaciones no necesitan partir de cero, pero sí tener un criterio estandarizado que España, de momento, carece

Diego Ayuso, Paula G. Vela, Luis Mosquera y Félix Bravo.
La construcción del hospital requiere consenso entre médico y arquitecto
Miguel Ayuso
Miguel Fernández de Vega
Lunes, 20 de febrero de 2017, a las 13:10
Los ingenieros hospitalarios lo tienen claro: es necesario que arquitectos y médicos se entiendan a la hora remodelar un hospital ya que, en muchas ocasiones, no es necesario partir de cero en cada construcción si se cuenta con un criterio estandarizado entre ambas partes. Algo de lo que, hasta el momento, España carece.

"La sanidad requiere cambios más allá de la atención".

Así lo pone de manifiesto el presidente de la Asociación de Ingeniería Hospitalaria (AEIH), Luis Mosquera, en una nueva edición de los Diálogos del Instituto de Innovación y Desarrollo de la Responsabilidad Social Sociosanitaria (Inidress). “¿Cómo es posible que no haya una idea normalizada de cómo debe ser una unidad de diálisis?”, se pregunta Mosquera. “Tendría que haberla. No puede ser algo de libre albedrío. Por supuesto que tenemos que ser versátiles pero también tiene que haber un protocolo. En la construcción hospitalaria en España, desde siempre, ha faltado una reflexión sobre el concepto general”.

Falta de coordinación, prisas y escasa planificación

Esta idea también es compartida por Félix Bravo, presidente de la Agrupación Territorial de Sedisa en Madrid, cree que a la hora de diseñar algunos nuevos hospitales ha habido una falta de coordinación entre el equipo médico –que es, en su opinión, el que mejor sabe qué necesidades requiere cada Servicio en concreto– y los arquitectos e ingenieros encargados de construir el edificio.

El también gerente del Hospital Universitario Príncipe de Asturias se dio cuenta de la importancia de la arquitectura dirigiendo su anterior hospital, el del Sureste, en Arganda del Rey (Madrid). “Era nuevo, pero tenía una serie de fallos terribles. Por ejemplo, la farmacia no tenía campaña de flujo y no se podían hacer los cicloestáticos. Hubo que hacer una serie de modificaciones enormes”. Es, por tanto, necesario que arquitectos y médicos se entiendan, pero no sería necesario partir de cero con cada hospital si se contara con un criterio estandarizado Mosquera pone nombres y apellidos a estos “desastres” de la arquitectura hospitalaria.


El hospital es una construcción singular en la que los saberes médicos deben estar presentes incluso en la planta del edificio


Nuevas demandas, nuevos edificios

Hoy tenemos una idea bastante precisa de cómo tiene que ser el hospital que demanda la sociedad actual: un edificio funcional y sostenible en el que se trate a los enfermos, no a la enfermedad. Para empezar, la tendencia a la verticalidad de muchos de los grandes hospitales del pasado siglo se ha visto por completo ineficiente. Como explica Mosquera, un hospital con tendencia a la horizontalidad “permite actuaciones mucho más sencillas, es mucho más seguro, el impacto sobre el entorno es mucho menor y las circulaciones se pueden definir y se pueden separar”.

Pero otro paradigma básico del hospital del futuro es, quizás, en el que tenemos más tarea pendiente: la humanización. En opinión de Paula G. Vela, fundadora del estudio Vela & Salvador Arquitectos, “los edificios deben favorecer el bienestar emocional de las personas, porque está demostrado que los entornos pueden afectar positiva y negativamente”. El estudio de Vela ha diseñado la reforma de numerosos servicios hospitalarios, en los que unos retoques relativamente sencillos han hecho que el espacio cambie por completo. Un buen ejemplo es la Unidad del Dolor del Hospital Universitario La Paz (Madrid), que Vela y sus colegas transformaron en la Unidad del Color.

“Afortunadamente hemos podido medir los resultados”, explica Vela. “Los pacientes esperan menos, el personal médico les está tratando mejor y lo más impresionante es que se ha mejorado el alivio del dolor agudo en pacientes pediátricos en un 20 por ciento. Eso tirando del hilo puede conllevar incluso hasta una menor prescripción de fármacos”.

De la misma opinión son Bravo y Diego Ayuso, secretario general de la Consejo General de Enfermería, que aseguran que las experiencias humanizadoras de sus hospitales, como el aula infantil del Príncipe de Asturias –donde reciben clase los niños que están hospitalizados– o  la reforma de la azotea de Getafe –una terraza de 200 metros con un pabellón climatizado lleno de juguetes y un jardín–, han tenido un impacto importantísimo en la experiencia de los pacientes y sus familias.

Cómo abordar la reforma de hospitales obsoletos

A la vista está que tenemos una idea bastante clara de cómo deben ser hoy los hospitales, el problema reside, como siempre, en cómo vamos a pagarlos. Como explica Mosquera, los procesos de reforma planteados en toda España se vieron frenados por la crisis y, a día de hoy, hay muchos grandes hospitales que han quedado por completo obsoletos. Y son algunos de los más importantes de España.

¿Cómo influye la arquitectura hospitalaria en la salud de los pacientes?

En su opinión, muchos de los grandes hospitales deben derruirse para hacer otros nuevos. “En España la arquitectura sanitaria hasta el año 64 que es más o menos el año en que se construye La Paz era una buena arquitectura, porque se hacía buena arquitectura, pero no tenían instalaciones, porque no había, se ponían cuatro radiadores y poco más”, explica. “Hasta el año 76 o así se hace una arquitectura pésima. Muy mala. Del 76 al 90 hay una arquitectura mediana y a partir del 2000 se hace todo un poco más razonable. ¿Cuáles son los que están mal? Los que se han hecho en ese margen porque ya partieron mal, no debieron construirse así en cualquier caso”.

Hablamos de centros como el Clínico de Salamanca, que ya se está reformando, el Virgen de Salud en Granada, y varios de los centros clave de Madrid: el 12 de Octubre, La Paz y el Gregorio Marañón. Solo unos días antes de celebrar el debate, se derrumbó un techo de una habitación del área oncológica de este último centro. Un hecho que Mosquera considera normal, pues “hay problemas día y sí y día también”.

¿Qué podemos hacer con estos centros?. Al presidente de la Asociación de Ingeniería Hospitalaria no le cabe duda: derruirlos y hacer otros nuevos. “Hay limitaciones estructurales que no son cuestión de cambiar la instalación eléctrica, pintar o poner iluminación led, es que es contraproducente hacerlo en un edificio que no cumple ninguna normativa de incendio o en el que la instalación eléctrica tiene tantas deficiencias que nos preguntan desde la Dirección General de Industria qué estamos haciendo”.