Zeltia, derrota de una marca

Lleva desde 1996 sin repartir dividendos ordinarios y en eses periodo solo ha repartido un extraordinario de un céntimo por acción en 2014

jue 19 marzo 2015. 17.58H
Redacción. Madrid
Nacido en 1939 como una escisión de Laboratorios Miguel Servet, el Grupo Zeltia se enfrenta a un momento clave dentro de su larga historia: desprenderse de su identidad para adoptar la de una de sus filiares, la especializada en oncología PharmaMar, con el fin de poder cotizar en la Bolsa de Estados Unidos.

José María Fernández Sousa-Faro.

Aunque las razones que esgrime la compañía para tomar esta decisión (que se hará efectiva en la próxima junta general de accionistas) es de orden técnico, lo cierto es que, a pesar de sus esfuerzos, el área terapéutica del conglomerado no ha hecho sino encadenar decepciones, o investigaciones que no han logrado convertirse en éxitos comerciales.

De hecho, y como excepción a la regla, el grupo tan solo tiene un fármaco en el mercado, trabectedina (Yondelis), un oncológico del que depende toda el área de biofarmacia del grupo y que solo en 2014 generó ventas por valor de 76,8 millones de euros. Este es el clavo ardiendo al que se agarra la compañía, que se anuncia como la primera y la única en comercializar un antitumoral de origen marino… pero también que solo ha logrado hacerlo con única molécula, al menos hasta ahora.

Cierres

Belén Sopesén.

La búsqueda de nuevas fuentes de financiación en el ámbito biofarmacéutico llevó en 2000 a José María Fernández Sousa-Faro, presidente de Zeltia, a crear Noscira, que debía de convertirse en la homóloga de PharmaMar en el ámbito del alzhéimer y en el de las enfermedades neurodegenerativas. Craso error. En sus doce años de historia, la compañía, dirigida por Belén Sopesén, no logró llevar a fase comercial ninguna molécula y su liquidación final llegaría tras no lograr que su medicamento tideglusib alcanzara los objetivos fijados en los ensayos preliminares.

Este ejemplo demostró a Sousa-Faro que no todo el monte es orégano, y es una de las razones por las que mantiene el negocio químico de la empresa, que, aunque no lo convierta en ‘bandera’ de la compañía, proporciona ingresos continuos.

Con todo, el conglomerado gallego sigue teniendo los pies de barro: lleva desde 1996 sin repartir dividendos ordinarios  y en eses periodo solo ha repartido un extraordinario de un céntimo por acción en 2014. ¿Será Wall Street su escapatoria bursátil? Quizá la de PharmaMar, pero está claro que la de Zeltia, no.