Capitolio de los EEUU en Washington DC.
La reciente
decisión del Gobierno federal de Estados Unidos de
reducir el número de vacunas infantiles recomendadas ha generado cierta inquietud en la comunidad sanitaria internacional.
Sin embargo, desde la industria de la vacunación
se descarta que esta medida tenga consecuencias relevantes en Europa o en España, donde la tendencia en los
calendarios vacunales es, precisamente, la contraria.
Un cambio político con impacto limitado en la práctica clínica
Según han explicado a
Redacción Médica fuentes expertas del sector, la noticia debe leerse con matices. "Se está presentando como un gran recorte, pero en algunos casos hablamos de ajustes técnicos, como pasar a
una sola dosis en la vacuna del papiloma humano, que es lo que corresponde según la evidencia científica actual". En este sentido, los expertos subrayan que no es comparable una reducción de dosis con dejar de recomendar vacunas clave como las de rotavirus, meningitis o gripe infantil.
Uno de los aspectos más controvertidos de la decisión estadounidense es que, aunque el Gobierno federal deje de recomendar determinadas vacunas de forma universal,
los seguros privados seguirán cubriéndolas. "Eso significa que el impacto real lo sufrirán los de siempre, que son los niños de familias sin seguro o en situaciones más vulnerables", apuntan las fuentes consultadas, quienes observan que esta medida puede
aumentar desigualdades en salud sin que ello suponga un ahorro significativo ni un cambio estructural del sistema.
Europa refuerza la vacunación mientras EEUU se desmarca
En cuanto a un posible efecto negativo sobre Europa, el mensaje es que no lo habrá. "No creemos que tenga ningún impacto en las decisiones europeas", afirma el experto. De hecho, desde el sector recuerdan que
en España y en otros países de la UE se han ido incorporando progresivamente vacunas como la del rotavirus o nuevas formulaciones combinadas frente a la meningitis
. "Lo que estamos viendo es un refuerzo de la protección frente a más serogrupos, no una retirada de vacunas".
La vacunación infantil frente a la gripe es otro ejemplo de esta diferencia de enfoques. "La tendencia en Europa es ampliar la recomendación: antes se limitaba a niños de riesgo y
ahora hay comunidades que vacunan a población infantil y adolescente sana, incluso con vacunas intranasales", explican.
Desde el
punto de vista de la innovación y del mercado internacional de vacunas, la industria tampoco prevé un impacto relevante. "EEUU se queda bastante solo en este planteamiento", señalan estas fuentes.
Vacunas como la del rotavirus o la meningitis siguen considerándose prioritarias en la mayoría de países desarrollados y, especialmente, en los de rentas bajas. "En entornos con menos recursos sanitarios, una gastroenteritis por rotavirus puede ser mortal; y aunque la meningitis sea poco frecuente en el primer mundo, tiene una letalidad cercana al 10 por ciento y secuelas muy graves en muchos supervivientes".
Durante años, las recomendaciones de organismos como los CDC o el comité asesor estadounidense (ACIP) han sido una referencia internacional. Sin embargo, según los expertos, ese liderazgo se ha erosionado bajo las nuevas políticas de la administración Trump.
"Hoy ya no se mira a Estados Unidos como el espejo en materia de vacunación", concluyen.
Para Europa, el mensaje es tranquilizador ya que
los calendarios vacunales seguirán basándose en la evidencia científica y en la protección colectiva, al margen de decisiones políticas adoptadas al otro lado del Atlántico.
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