Marina Díaz Marsá, presidenta de la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP) y jefa de Sección del Hospital Clínico San Carlos.
Las
neurociencias se han convertido en un campo fundamental dentro de la
sanidad con aún muchas
incógnitas por descifrar. Para ofrecer más certezas en este laberinto que conocemos como el cerebro, Lundbeck ha celebrado en Sitges el seminario
‘El cerebro, la última frontera’, con el objetivo de afrontar uno de los grandes desafíos biomédicos y sanitarios del siglo actual. Una de las principales conclusiones que se han generado de la primera sesión es la necesidad de invertir en neurociencia, evitando de esta manera que, en España, siga habiendo un notable retraso de
diagnósticos tempranos y de la
continuidad asistencial de los pacientes.
Sara Montero, directora general de Lundbeck Iberia, ha inaugurado la jornadaafirmando que “el cerebro sigue siendo una de las grandes fronteras de la ciencia y de la sociedad. Los datos muestran la dimensión del reto. Las enfermedades neurológicas son una de las principales causas de discapacidad y de dependencia en el mundo”.
Montero ha recordado que, en
Europa, “más de
250 millones de personas sufren una enfermedad en el cerebro. Además, el envejecimiento provoca que el cerebro se deteriore y este órgano va perdiendo capacidades. El impacto del estrés crónico y el aumento de
patologías neurodegenerativas hace que este campo crezca en los próximos años”. Avanzar en la salud del cerebro requiere, tal y como ha concluido la directora general de Lundbeck Iberia, “ciencia, pero también colaboración social. Se está entrando en una nueva era para las neurociencias”.
El órgano que más enferma y menos entiende
En la primera mesa, titulada ‘
El cerebro, la asignatura pendiente. El órgano que más enferma y menos se entiende’,
Marina Díaz Marsá, presidenta de la
Sociedad Española de Psiquiatría (SEP) y jefa de Sección del
Hospital Clínico San Carlos, ha respondido a qué se entiende hoy en día por salud cerebral y cuál es el papel del cerebro: “Se trata del órgano más completo del organismo y nos diferencia del
resto de seres vivos. El cerebro humano es el órgano central del sistema nervioso que integra las funciones biológicas, cognitivas, emocionales y sociales necesarias para la vida”.
Además, la especialista ha recordado que el cerebro “puede
cambiarse,
reorganizarse y
regenerarse parcialmente debido a su neuro plasticidad. Este órgano permite dar
identidad a las personas”. Si una persona no tiene identidad, esto provoca que “el
paciente no se atreva a tomar decisiones, por lo que forma parte del cerebro y de lo que es la
autoconciencia y de quién es uno mismo”.
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"La falta de identidad está debajo de los trastornos de personalidad"
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Para Díaz, no existe la
salud cerebral sin la salud mental: “El estado de bienestar no quiere decir felicidad continua, sino que incluye el malestar de la vida cotidiana,
emociones negativas como la tristeza, ira o ansiedad que son reactivas a situaciones del entorno y que generan estrés”.
Otro concepto que recientemente ha cogido fuerza es el capital cerebral, ligado a la creatividad y capacidad social que contribuye a la innovación: “Representa el poder cerebral colectivo de una nación, considerado un activo para la
prosperidad y la
seguridad nacional. Unos cerebros sanos innovan, piensan y pueden construir una sociedad más productiva. No hay capital cerebral sin salud cerebral”.
La facultativa ha analizado los diferentes retos que se deben abordar para hacer frente a esta nueva realidad: "España
no cuenta con recursos suficientes para el
diagnóstico temprano y la
continuidad asistencial, retrasando tratamientos y aumentando el sufriminento de pacientes y familias. Debido a ello, se necesitan más inversiones en el ámbito de la neurociencia".
Los trastornos neurológicos en Europa y en España
Por lo que respecta a la carga de los
trastornos cerebrales en Europa, Díaz ha recordado que “más de
250 millones de personas padecen enfermedades cerebrales, ligados a costes que afectan a la
atención sanitaria, la
discapacidad, la
pérdida de productividad y la
dependencia”. En este sentido, la especialista ha afirmado que los trastornos mentales son responsables del “cuatro por ciento de las muertes anuales en Europa. La
enfermedad de Alzheimer supone el 75 por ciento de todos los casos de demencia y afecta entre el 3 y 7 por ciento de la población en
Europa y en
Estados Unidos. Estos datos tienen una tradición clínica y social. Además, se trata de la primera causa de discapacidad y la segunda causa de muerte”.
En
España, la especialista ha explicado que “el 43 por ciento de la población padece algún
trastorno neurológico y un 29 por ciento sufre un
trastorno psiquiátrico”. Todo esto supone un coste económico del ocho por ciento del Producto Interior Bruto (
PIB). De los trastornos neurológicos más frecuentes en el país, “la migraña y las cefaleas tienen una trascendencia muy significativa y afectan a más de 5 millones de personas.
En el año 2025, Díaz ha explicado que, en España, se registraron “
3.953 muertes por suicidio. Debido a ello, el
suicidio continúa siendo una de las principales causas de muerte externa, y una de las principales causas de muerte en jóvenes”. Para la psiquiatra, el suicidio “no es una conducta que pretenda que el individuo llegue
al final de la vida. El paciente quiere dejar de vivir, por lo que en el 90 por viento de los casos se asocia a trastornos mentales graves, junto con trastornos de conducta alimentaria, como por ejemplo la
anorexia y
bulimia nerviosa”.
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