23 de octubre de 2017 | Actualizado: Lunes a las 13:20
Especialidades > Hematología y Hemoterapia

Nuevas evidencias reenfocarán los esfuerzos en síndrome mielodisplásico

Un estudio explica por qué la mitad de los pacientes no responde a azacitidina

El síndrome mielodisplásico es la enfermedad hematológica más prevalente en mayores en Australia.
Nuevas evidencias reenfocarán los esfuerzos en síndrome mielodisplásico
Redacción
Miércoles, 19 de julio de 2017, a las 11:30
Investigadores de la Universidad de Nueva Gales del Sur (Australia) han descubierto marcadores que predicen la respuesta del fármaco estándar para el tratamiento del síndrome mielodisplásico, azacitidina. Su trabajo ha sido publicado en la revista Cell Reports.

Los pacientes tardan entre cuatro y seis meses en responder al tratamiento, pero hay un 50 por ciento de ellos que no lo hacen. El hallazgo permitiría seleccionar aquellos que sí van a verse beneficiados por la administración de azacitidina, ahorrando al resto los inconvenientes de la terapia.

En los pacientes resistentes a este tratamiento, los científicos hallaron que los progenitores hematopoyéticos de la médula ósea eran inactivos, y solo una pequeña parte de ellos experimentaba una progresión activa del ciclo celular en comparación con los de aquellos que sí respondían.

Ashwin Unnikrishnan, primer autor de artículo, explica que, en los seis meses de espera hasta que el paciente responde a azacitidina “la enfermedad ha progresado y no hay alternativa”. Esta vía molecular ligada a la inactividad del ciclo celular es una nueva diana terapéutica para futuras combinaciones que la bloqueen, mejorando así la respuesta al fármaco.

Los investigadores han hallado además una posible explicación de por qué los pacientes que responden a azacitidina pueden recaer, lo que generalmente hacen tras dos años. “Todas las mutaciones perjudiciales que asociamos con el síndrome mielodisplásico nunca desaparecen en estos pacientes, incluso tras años de tratamiento. Desde la perspectiva clínica, la producción de células sanguíneas se restablece, pero es una bomba de relojería esperando a la recaída”.