Josep Montserrat, Alberto Esteban y Lorenzo Armenteros.
El Ministerio de Sanidad ha iniciado los trámites para reformar el
Real Decreto de 1146/2006 por el que se regula la relación laboral especial de los
MIR, EIR y el resto de especialidades en formación. Una norma que aterriza en un contexto marcado por las
sucesivas huelgas de la profesión médica contra la reforma del Estatuto Marco y la exigencia de una mejor calidad de vida. Ante este panorama, ¿
qué opinan los tutores MIR sobre el texto? Aunque la mayoría de los profesionales consultados por
Redacción Médica coincide en que limitar las guardias o blindar los descansos son avances "importantes", también lanzan una advertencia:
su "éxito" dependerá de la forma en la que se implante.
La modificación introduce una serie de novedades destacadas que cumplen con algunas demandas históricas de los médicos. Entre ellas destacan la
limitación de las guardias a cuatro por mes (con una duración de 17 horas) salvo en situaciones excepcionales, el blindaje de descansos y mejoras retributivas, y la regulación del régimen de incompatibilidades, entre otras.
La actualización del proyecto, que actualmente se encuentra en audiencia pública, es "globalmente positiva". Así lo considera Josep Montserrat, tutor MIR ligado a la Societat Catalana de Medicina Familiar i Comunitària, quien cree que la normativa del 2006
no respondía "del todo" a la realidad actual del sistema sanitario ni a la formación de los residentes. "Es un avance importante", ha incidido, argumentando que
sitúa el bienestar del MIR y su formación en el centro.
La reforma "ambiciosa" del real decreto que regula a los MIR
La reforma es "ambiciosa" y el sistema sanitario, en su conjunto, deberá hacer un esfuerzo para adaptarse. Sin embargo, Montserrat lo tiene claro: es un proceso "factible", pero
requiere de planificación, diálogo con los profesionales y la dotación de recursos suficientes para que las mejoras sean “compatibles” con una asistencia de calidad y una buena formación.
Existen varios dispositivos asistenciales que tienen una dependencia elevada de la actividad que desarrollan los residentes, especialmente en las urgencias hospitalarias, donde tienen un peso importante. Por tanto, si se reduce la carga laboral y la
jornada ordinaria semanal de los MIR, el sistema deberá adaptar estos cambios al día a día sin que eso signifique que el resto de
compañeros asuman más trabajo asistencial.
¿Qué medida tiene mayor impacto asistencial?
De todas las medidas que se plantean, Montserrat considera que la que tiene un mayor impacto asistencial es la de
limitar las guardias a 68 horas. "Hay servicios que las superan”, ha indicado, e incide en la necesidad de reorganizar las guardias y reforzar las plantillas.
Otra de las medidas que considera ‘estrella’ es el
blindaje de los descansos tras una guardia. Montserrat subraya la importancia de
asegurar el descanso del MIR porque repercute "favorablemente" en la calidad asistencial que da al usuario. No obstante, este punto también requerirá de un rediseño de los flujos de trabajo, principalmente, en aquellos servicios con una alta presión asistencial. "Hay que proteger más el tiempo docente; que los residentes hagan asistencia y que tengan horas disponibles para participar en simulación, investigación y actividades comunitarias.
La presión asistencial no debería ir en detrimento de la formación", ha afirmado.
Precisamente por el calado de estos cambios en materia de descansos, retribuciones y r
iesgos psicosociales, Montserrat advierte que para su aplicación real será necesaria una
"estrecha colaboración" a tres bandas: el Ministerio de Sanidad, las comunidades autónomas y las unidades docentes.
Colaboración entre Sanidad, autonomías y unidades docentes
"Su éxito dependerá de estas tres patas", ha aseverado, y recuerda que no solo bastará con que la nueva norma se apruebe, sino que todas las partes implicadas compartan el objetivo y trabajen conjuntamente: "
Una cosa es la ley y otra su aplicación. Debe de haber un trabajo coordinado y alineado entre todas estas instituciones para que esto baje a las unidades docentes y podamos aplicarla a los residentes", ha enfatizado.
No obstante, cada vez son más las voces que consideran que una cosa es lo que refleja en el papel, y otra la que realmente se puede llevar a la práctica.
Alberto Esteban, secretario del
Comité de tutores MIR de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), es claro con ello: se agradece la voluntad política, pero hace falta un marco legal de obligado cumplimiento para que el borrador se convierta en algo realmente "interesante e importante".
Un real decreto más estricto para los MIR
El Ministerio de Sanidad regula la formación, pero luego son las unidades docentes de cada hospital quienes adaptan el programa formativo a nivel local. En este sentido, Esteban recuerda que los futuros especialistas saben que ya existe un límite de guardias sobre el papel, pero que no siempre se cumple por aspectos como las necesidades del servicio. Por ello, insiste en que si el nuevo real decreto no es "muy estricto" limitando la jornada de los MIR,
difícilmente cambiará la dinámica de los centros sanitarios.
El residente es un profesional en formación que requiere supervisión y que cualquier hospital debería poder funcionar de manera efectiva sin ellos. Sin embargo, la realidad de muchos centros es que
los MIR operan como personal estructural, viéndose "forzados" a realizar más horas de las que les corresponde por programa docente. Para él, la solución exige que
la normativa sea completamente cerrada. “Que no se permita que ninguna necesidad particular de un hospital haga que se incumpla o que se sobrepase”, ha subrayado, y añade que si el servicio requiere de ‘más manos’, que contrate personal.
Las dudas sobre cómo se trasladará el papel a la práctica asistencial también las comparte
Lorenzo Armenteros, tutor MIR a través de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG). Aunque valora de forma "muy positiva" medidas como la reducción de horas de guardia, la previsibilidad de los calendarios, la protección en las Incapacidades Temporales (IT) o los mecanismos de denuncia, t
ambién se muestra escéptico en su aplicación. "La letra pequeña nos genera cierta incertidumbre", ha reconocido a este periódico.
Preocupaciones sobre el nuevo real decreto de los MIR
Una de las principales preocupaciones del portavoz de la SEMG radica en las excepciones que contempla la modificación, las cuales abren la puerta a que
se puedan negociar más guardias o que los jefes de Servicio tengan la capacidad para organizar de otra forma las libranzas. "Cuando se deja en manos de tu jefe de Servicio, existe un vínculo con él por el que, si te pide que no libres, seguramente te quedarás sin librar”, ha advertido. Por tanto, para Armenteros, este texto "no da una auténtica certeza para que, con independencia de cualquier tipo de negociación, la norma sea fija y se respete al máximo”.
Uno de los objetivos que debe lograr la modificación del proyecto es que los residentes dejen de ser "
la mano de obra barata del hospital". "Los centros hospitalarios tienen que estar diseñados para que puedan funcionar de forma efectiva y eficiente con independencia de que haya MIR o no", ha explicado. No obstante, avisa de que se debe aclarar q
uién va a cubrir el déficit de horas que dejarían estos profesionales si hacen menos guardias. "La entrada en vigor está un poco descoordinada", ha valorado.
Ausencia de impacto de género en el real decreto
Más allá de la gestión de los turnos, Armenteros pone el foco en una de las ausencias que considera más sorprendentes del borrador.
"No se habla nada del impacto del género", ha resaltado. En España, cualquier ley o real decreto tiene la obligación legal de acompañarse de una
Memoria de Análisis de Impacto Normativo (MAIN), dentro de la cual se evalúa cómo va a afectar la norma a la conciliación, a la infancia y al género.
Sin embargo, Armenteros lamenta que no se analice con rigor cómo va a beneficiar o perjudicar la modificación a las mujeres, recordando que
entre el 65 y el 70 por ciento de los médicos que están en formación pertenecen a este colectivo. "Hubiera sido más correcto explicar medidas de reducción de jornada o si el preaviso de los meses tiene un efecto diferencial. Ese impacto social puede ser muy importante y aquí no se contempla. Es más, se obvia y se califica como nulo, lo que verdaderamente supone otro motivo de conflicto", ha incidido.
La modificación del Real Decreto de 1146/2006, de 6 de octubre, estará en audiencia pública
hasta el 22 de julio. A partir de esa fecha, el texto iniciará un complejo laberinto burocrático de alegaciones e informes ministeriales hasta su aprobación definitiva en el Consejo de Ministros y su posterior publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE).
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