18 nov 2018 | Actualizado: 19:00

El farmacéutico mejora los resultados clínicos en atención domiciliaria

Un estudio demuestra beneficios tanto en resultados clínicos como en los de la medicación de pacientes

Jordi de Dalmases, presidente del Colegio de Farmacéuticos de Barcelona.
El farmacéutico mejora los resultados clínicos en atención domiciliaria
mié 13 abril 2016. 14.00H
Redacción
Garantizar una buena atención domiciliaria será una de las piezas clave del sistema sanitario, si se cumple el pronóstico de que entre 2012 y 2020 habrá más de 200.000 personas mayores de 65 años en Cataluña y el número de personas que sufren enfermedades crónicas se duplicará.
 Para optimizar esta atención, un grupo de siete investigadores -Maria Rubio, M. Antonia March, Maria Àngels Via, Dra. Dolors Lumbreras, Neus Blancas, Pere Travé y María Belén Guerra- ha demostrado que la intervención del farmacéutico, junto con los médicos y enfermeras, en el equipo de atención domiciliaria (AtDom) mejoraría tanto los resultados clínicos como los relacionados con la medicación de los pacientes, hecho que se traduciría en una mejor calidad de vida para estos usuarios.
 
Para realizar el proyecto, que se ha podido desarrollar gracias al accésit recibido en el marco de las becas del Colegio de Farmacéuticos de Barcelona durante el curso 2014-2015, un equipo multidisciplinar de atención domiciliaria formado por médicos, enfermeras y farmacéuticas hizo el seguimiento de 50 pacientes que recibían este servicio en el Centro de Atención Primaria (CAP) Montegre de Barcelona.
 

En el estudio, los farmacéuticos revisaron historias clínicas y evaluaron posibles problemas de medicación 


Gracias al estudio, se pudo comprobar que los pacientes de atención domiciliaria son de edad avanzada y presentan comorbilidades -frecuentemente hipertensión arterial, enfermedad coronaria e insuficiencia renal- con un nivel de calidad de vida relacionada con la salud muy bajo. Por otro lado, se constató que los pacientes tomaban una media de 9,4 fármacos y se detectaron un total de 255 problemas relacionados con la medicación (5 PRM por paciente de media). Entre los más comunes se encontraban problemas de interacción farmacológica, efectos secundarios e inadecuación de la dosis, pauta y/o duración del tratamiento.
 
El papel del farmacéutico consistía, en primer lugar, en revisar la historia clínica del paciente con el equipo de atención domiciliaria del CAP y, después de haber visitado el domicilio de los pacientes, evaluar o identificar los posibles problemas relacionados con la medicación y el riesgo de aparición de resultados negativos de la medicación. En segundo lugar, hacían una propuesta de intervenciones de mejora al resto del equipo centrándose en la monitorización activa por parte del médico y/o enfermera, el ajuste de dosis o la retirada de un medicamento y el cambio en un principio activo. De las 143 intervenciones propuestas, un 76 por ciento fueron aceptadas.
 
Asimismo, para garantizar un uso efectivo y seguro de los medicamentos, un buen servicio al alcance de este sector de la población es el Sistema Personalizado de Dosificación (SPD). Gracias al blíster, con el cual en la farmacia se ordena la medicación por días de la semana y horas, se facilita la adherencia al tratamiento y un seguimiento más específico de si se está tomando adecuadamente la medicación. Actualmente ya son más de 21.500 personas que lo utilizan en Barcelona, y de hecho, en el proyecto la farmacéutica y miembros del equipo consideraron que entre el 72 por ciento y 90 por ciento de los pacientes se podrían beneficiar de ser incluidos en el programa de SPD.
 
Integrar al farmacéutico supone un gasto inferior al 10 por ciento
 
Otro aspecto que evidenció el proyecto fue que el coste sanitario medio en seis meses de los pacientes de AtDom era elevado (3.533 euros por paciente) y la atención primaria suponía casi el 60 por ciento del coste total de los pacientes. Sin embargo, “el coste relativo de integrar al farmacéutico supone un gasto que no llega a un incremento del 10 por ciento”, explica Maria Rubio, profesora asociada de la Universitat de Barcelona y portavoz de la investigación.
 
También se calculó que incluir pacientes en el programa de SPD supondría un incremento medio en el gasto de estos pacientes del 38,3 por ciento, hecho que el equipo valora como relativamente bajo si se tiene en cuenta la elevada carga que este tipo de pacientes supone para el sistema sanitario. A su vez, controlar la medicación a través del SPD también tendría beneficios económicos y de salud, puesto que al reducir el número de problemas relacionados con la medicación se pueden evitar ingresos hospitalarios que requerirían intervenciones más costosas.
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