Oficina de Farmacia.
España destaca por la amplitud de
su red farmacéutica. En total, más de 22.000 boticas operan en territorio nacional actualmente, lo que permite dar cobertura a buena parte de los núcleos de población, independientemente de su ubicación geográfica. Este importante número de establecimientos es posible gracias al volumen de profesionales existente. Y es que el país
casi duplica la proporción global de estos sanitarios por ciudadano. Eso sí, afronta otro tipo de retos, especialmente a nivel legislativo.
Según el análisis del sector realizado por la Federación Internacional de Farmacia (FIP, en sus siglas en inglés), España contaba con
16,6 farmacéuticos por cada 10.000 habitantes en 2023, último año del que se manejan registros. Una cifra ampliamente superior a los 9,46 profesionales anotados para el conjunto del planeta en 2022, periodo más reciente con información. Precisamente, en este año, la ratio española era de 16,45.
La FIP ha destacado
la gran densidad de titulados en Farmacia en el país. En concreto, el colectivo agrupa a 80.298 colegiados, cuantía que se engrosa unos 1.000 sanitarios más cada año. Es más, la organización internacional ha valorado positivamente el esfuerzo realizado en España para potenciar el crecimiento de este gremio. Y es que hace dos décadas la proporción de este perfil era de 9,42 por cada 10.000 habitantes, tan solo tres puntos por encima de la ratio mundial. Un escenario que remite al refuerzo de plazas universitarias en este ámbito, el aumento del número de facultades y un interés mayor por los estudios farmacéuticos.
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España cuenta con más de 80.000 farmacéuticos y 22.000 oficinas de Farmacia
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Por otro lado,
57.812 de los colegiados son mujeres, lo que supone el 72 por ciento del colectivo. En este sentido, España también rebasa en grado de feminización al resto del planeta, situado en torno al 65 por ciento.
A nivel de fuerza laboral, la radiografía del gremio indica que el sistema español cuenta con
55.577 técnicos en Farmacia y Parafarmacia. Se trata cifra estimada de un grupo profesional altamente demandado, especialmente en el ámbito hospitalario, donde los farmacéuticos presentes demandan una mayor contratación y estabilidad.
Competencias farmacéuticas
En relación a las funciones que lleva a cabo un farmacéutico, la FIP enumera un extenso listado, que abarca desde la realización de ensayos clínicos o la preparación de medicamentos hasta el manejo de la historia clínica de un paciente, la educación en salud pública o la participación en cribados y situaciones de emergencia. Una serie de funciones que el
Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (Cgcof) aboga por reforzar. Por otro lado, la entidad internacional señala
la ausencia de competencias para prescribir o adaptar las recetas, tareas que corresponden a médicos, odontólogos o podólogos.
Asimismo, el informe emitido puntualiza que los farmacéuticos en España no están capacitados para la administración de vacunas, en manos de Enfermería. Eso sí, durante el grado reciben formación sobre inoculaciones, pese a que
no existe la prestación vacunadora en el ámbito de la Farmacia Comunitaria. Una situación derivada de
la fortaleza del propio SNS, con infraestructura y personal suficiente para la inmunización de la población.
A pesar de no administrar vacunas, los farmacéuticos
contribuyen en las distintas campañas orquestadas. Así, dicho gremio participa a través de la educación de la población y la distribución de estas respuestas terapéuticas.
Retos de la Farmacia
En cuanto a desafíos, los autores del informe presentan tres. En primer lugar,
la actualización y revisión normativa, actualmente en proceso de solución mediante el diseño de la Ley del Medicamento. Para la FIP, esta es una oportunidad para incidir en la valía de los farmacéuticos e incrementar sus competencias. Eso sí, puntualiza que habría que revisar el establecimiento de un nuevo mecanismo de precios seleccionados, que puede comprometer la viabilidad de algunas oficinas de Farmacia.
Además, la FIP demanda que se abra
la posibilidad de dispensar fármacos hospitalarios en el ámbito comunitario para favorecer la adhesión terapéutica. También la articulación de normativas que impidan que otros profesionales interfieran en las competencias del farmacéutico. En particular, apunta a que los medicamentos veterinarios sean dispensados únicamente en la oficina de Farmacia.
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Normativa, intrusismo y falta de competencias son las principales preocupaciones de la FIP en España
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Por otro lado, se considera necesaria
una mejor distribución de las fuerzas laborales. En concreto, impulsar la Farmacia Hospitalaria, dado que solo el 3 por ciento de los profesionales trabajan en el espectro asistencial, cuando a nivel mundial se alcanza el 10 por ciento. Una realidad parecida se observa en el plano industrial, donde solo está contratado el 1,8 por ciento de los colegiados.
Hacia el futuro
Más allá de los retos del mañana, el análisis incluye
una serie de proyectos que encuadran con el espíritu de la entidad internacional. Entre ellos, los programas de cribados o cesación tabáquica, la participación en detección de
casos de violencia de género, el fomento de
la salud mental en áreas rurales, la constitución de un sistema de información para la solución de desabastecimientos -Cismed-, o la participación en planes de ayuda humanitaria. Un camino hacia una Farmacia más completa para afrontar los retos de la sociedad del futuro.
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