María Cecilia Domínguez, TCAE
Durante años, la bata blanca de médico fue para
María Cecilia Domínguez un uniforme ajeno, casi inalcanzable. Aunque sabía que quería dedicarse al sector sanitario nunca se planteó la posibilidad de
ser médica. Ahora, a sus 24 años y gracias a sus experiencias profesionales, ha decidido dar el salto y
enfrentarse por primera vez a un examen que le permitirá, espera,
estudiar Medicina. "Nunca me vi capaz de ello y, por lo tanto, nunca estuvo en mi mente", reconoce a
Redacción Médica con sinceridad.
El camino de Domínguez no ha sido una línea recta, sino una búsqueda constante. Explica que su interés por lo sanitario viene debido a que padece desde hace mucho tiempo
artitis reumatoide y esa cercanía imprescindible con el
hospital le llevó a convertirse en
Técnica en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE). Después de trabajar en una residencia, realizó una Formación Profesional Superior de Acondicionamiento Físico y estuvo durante el verano en un centro deportivo y ortoprótesis. "Ahí ya me rebelé,
dejé de lado mis inseguridades y decidí prepararme para
entrar en Medicina", explica. "Básicamente el hecho de creer en mí y demostrarme que puedo es lo que me llevó a decantarme por este grado".
Hacer Medicina tras una FP
En esta transición, defiende con orgullo su paso por la
Formación Profesional (FP) como su mejor arma. "Salir desde una FP te da ventajas que el Bachillerato no te da", asegura. Para ella, haber estado a pie de cama con el paciente le ha otorgado una empatía y un conocimiento del sistema sanitario que no se aprenden en los libros. "Para nada veo una
pérdida de tiempo realizar el grado antes de la carrera como muchos piensan", añade. Además asegura que "el grado te enriquece en cuanto a empatía, experiencias que te enriquecen de personas mayores, o residentes que también fueron médicos o TCAE".
"Obviamente
trabajar de TCAE no tiene nada que ver con ser médico, de hecho donde yo trabajé, en residencia, casi ni nos cruzamos con ellos. Pero cuando cursé el grado pudimos ver las diferencias de cada rol en un hospital, tanto como el de los enfermeros, celadores, TCAE, médicos, limpieza y mantenimiento. Realmente fue más mi experiencia como paciente de Reumatología la que me ha dado ese lado humano de la Medicina. Llevo yendo a revisión y pisando urgencias desde los dos años que me diagnosticaron. Y quiero ayudar, divulgar y marcar la vida de algún paciente con mis mismas condiciones", argumenta.
Preparar la prueba para entrar a Medicina
Sin embargo, la realidad es que
acceder a Medicina es complicado. Domínguez se enfrenta a un embudo administrativo: la vía de mayores de 25 años solo reserva un 2 por ciento de las plazas y la "presión es constante". Confiesa que al no haber hecho Bachillerato, su preparación empezó como una batalla personal y autodidacta. Pasó el verano entero recopilando temarios y enfrentándose a folios en blanco, hasta que decidió buscar refuerzo en una academia para dominar la Química, la asignatura que más difícil se le hace.
Además, antes de centrarse al cien por cien en su prepararse la prueba de acceso a mayores de 25 años, ha estado trabajando durante dos meses en una residencia con horarios bastante complicados para compaginarlos. "Hay poca información sobre los criterios de evaluación y no sabes realmente el nivel que te piden, por eso estoy preparándome al máximo, aunque no creo que sea más difícil que la PAU", señala.
"Muchos optan por
hacer Enfermería porque son menos años y, al final, ya tenemos una edad, pero el tiempo va a pasar igual y yo no quiero quedarme con la espinita. Aunque muchas veces tengo la sensación de que no me estoy esforzando lo suficiente, intento centrarme en mejorar en aquellas partes en las que voy más floja", concluye Domínguez.
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