Paula Cañal, estudiante de Medicina en la Universidad de Sevilla.
Empezar el camino hacia Medicina no siempre es sencillo. En muchos casos, acceder a la carrera exige buscar vías alternativas y mantener la constancia durante varios años. Es lo que le ocurrió a
Paula Cañal, estudiante de Medicina en la Universidad de Sevilla, quien tenía claro desde muy pequeña que quería dedicarse a esta profesión, aunque necesitó encontrar una vía distinta a la habitual para lograrlo.
Tras realizar el bachillerato de Ciencias de la Salud y realizar el examen de la PAU, obtuvo una nota de 12,9 lo que fue insuficiente para
entrar a Medicina. Pero, lejos de abandonar su objetivo, decidió replantear su estrategia y buscar una alternativa que le permitiera mejorar su nota de acceso. Así, Cañal buscó diferentes opciones y decidió finalmente cursar un ciclo formativo de Grado Superior en Imagen para el Diagnóstico, una decisión que marcaría un punto de inflexión ya que consiguió su objetivo. "
Logré llegar a un 13,9 sin necesidad de repetir la PAU porque tenía muy buena nota en las asignaturas específicas", explica a
Redacción Médica.
Cañal relata que su vocación por Medicina surgió cuando apenas tenía nueve años. "Vi cómo a mi abuelo se le paró el corazón y cómo un médico logró salvarlo", recuerda. Aquella escena fue determinante: "Ahí supe que quería ser médica. No quería que nadie tuviera que vivir algo así".
Claves para estudiar Medicina
Una vez ya dentro de la carrera, Cañal ha comprobado que
no existe una única forma de afrontar Medicina. Cada estudiante desarrolla su propio método de estudio, y en su caso, el hecho de entrar un par de años más tarde de lo habitual
ha jugado un papel clave para gestionar la exigencia académica: "
La madurez me permite poder gestionar todo con más calma, ver mis objetivos más claros y tener más constancia de trabajo".
En el entorno universitario, además, reconoce que tanto la forma de estudiar como la
competitividad típica de estos grados se vive de formas distintas. "Siento que mis compañeros llevan la competencia al grupo y
yo la dirijo más hacia mí misma y hacia mis objetivos, no hacia los demás", argumenta.
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"Los profesores casi nunca te recompensan por el trabajo. En el grado hay mucho favoritismo y muchas injusticias"
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Durante su paso por la facultad, también ha identificado aspectos mejorables del sistema universitario, especialmente en lo relacionado con el reconocimiento del esfuerzo. "La desigualdad de esfuerzo y
los profesores... casi nunca te recompensan por el trabajo. Exige mucho favoritismo y muchas injusticias", afirma. Pese a ello, insiste en la importancia de mantener la motivación individual: "Al final uno debe estar orgulloso de su trabajo".
Futuro como médica
Una vez que finalice el grado, Cañal tiene bastante definido su futuro profesional. Lejos de haber cambiado su vocación, el día a día en la carrera no ha hecho más que reforzarla. "Solo ha cambiado en que lo tengo más claro", asegura. Esa claridad también está ligada a una visión más madura de su futuro. "Verlo desde un punto de más madurez y racionalidad
me hace estar más segura", explica.
Aun así, reconoce que la Medicina implica convivir durante años con cierta incertidumbre, especialmente en las primeras etapas profesionales.
"Tal vez la inseguridad de saber que hasta los 27 no tendré nada asegurado", admite. Con todo, intenta relativizar esa preocupación y centrarse en el presente: "Intento pensar que eso es problema del futuro".
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