Carlos Burguera y Mario Alonso, estudiantes de Medicina.
La vocación por
estudiar Medicina no siempre llega por el camino previsto. En el caso de
Carlos Burguera y
Mario Alonso, ambos
estudiantes con altas capacidades, Medicina se ha cruzado con trayectorias académicas poco habituales: uno comenzó el grado con solo 15 años y ya prepara el MIR tras terminar la carrera; el otro compagina Medicina con Ingeniería Informática, ADE y Matemáticas con la mirada puesta en emprender dentro del sector sanitario.
Burguera accedió en 2020 a la Universidad de las Islas Baleares, en plena pandemia, cuando la mascarilla y la distancia social hicieron que su edad pasara más desapercibida entre sus compañeros. Ahora,
con 21 años, acaba de terminar Medicina y afronta seis meses de preparación intensa para
presentarse al MIR 2027. “En un principio no tuve ningún inconveniente para hacerme socialmente con la clase.
Hice amigos sin dificultad, eran todos muy buenas personas y me aceptaron enseguida. Y ya de ahí, llevo seis años con este grupo de maravilla”, explica a
Redacción Médica.
Su diagnóstico llegó después de que
sus padres detectaran en él características similares a las de su hermano mayor, que también tiene altas capacidades. Con nueve años le realizaron las pruebas y se propuso que avanzara de curso. Primero compaginó cuarto y quinto de Primaria para comprobar su adaptación y, según recuerda, se desenvolvió bien tanto en clase como con sus amigos.
Medicina, sin embargo, no fue su primera opción. Cuando hizo selectividad, Burguera tenía previsto cursar el doble grado de Matemáticas y Física en la Universidad Complutense de Madrid, donde llegó a entrar. Pero, según relata, una cláusula impedía en ese momento el acceso a alumnos muy jóvenes. Fue entonces cuando su padre le animó a probar Medicina, especialmente por su vínculo con la investigación. “Eso me llamó bastante la atención para cogerla como segunda opción. Además, al estar Mallorca podía vivir con mi familia.
Entré en Medicina aquí y me gusta mucho. No me arrepiento, para nada”, afirma.
Ahora, tras graduarse,
mira hacia el MIR con dos posibles destinos en mente.
Anatomía Patológica ha ganado peso tras sus prácticas, porque le permitió acercarse a la enfermedad desde su fundamento celular y molecular.
Neurología también le atrae por el funcionamiento del cerebro, aunque reconoce que el ritmo asistencial y las guardias le parecen especialmente exigentes.
Estudiar Medicina y además Matemáticas "por hobby"
El caso de
Mario Alonso también parte de una detección temprana.
A los cinco años, una profesora advirtió que podía ser superdotado y recomendó a sus padres acudir a un psicólogo, donde se confirmó el diagnóstico de altas capacidades. Dieciséis años después, su trayectoria académica combina Medicina con Ingeniería Informática, ADE y Matemáticas. Su objetivo es hacer converger esos cuatro ámbitos para emprender en el sector sanitario:
“Quiero hacer algo útil para la sociedad”, sostenía en una entrevista que concedió a
Redacción Médica en 2025.
Alonso tenía claro tras Bachillerato que quería estudiar Medicina, aunque también le atraía la Ingeniería. Finalmente, comenzó el doble grado de Ingeniería Informática y ADE. Después, al ver que aún disponía de tiempo libre,
decidió junto a dos compañeros matricularse en Matemáticas por la UNED “por hobby”. El curso pasado empezó Medicina, pero no solo con las asignaturas de primero, sino también con la mitad del temario de segundo, con la intención de acabar el grado antes de los seis años habituales.
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Entrevista a Mario Alonso en el plató de Redacción Médica.
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Su forma de organizarse se basa en
preparar las clases el día anterior y acudir únicamente a aquellas en las que tiene dudas o no ha podido comprender el contenido por sí mismo. “Así hago que mi asistencia sea realmente útil. Entonces, llevando todas las asignaturas al día, cualquier cosa es posible”, resume. Pese a la carga académica,
asegura que suele tener los fines de semana libres.
Ambos perfiles muestran recorridos muy distintos dentro de una misma realidad: las altas capacidades en el ámbito universitario sanitario. Burguera pone el foco en la importancia de detectar estos casos sin dejar que otras neurodivergencias los oculten, mientras que Alonso subraya la necesidad de no limitar las aspiraciones académicas de quienes quieren simultanear varios estudios.
“Que nadie te diga que no puedes hacerlo porque ellos no te conocen y no saben quién eres tú”, concluye este último.
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